Félix, tras perder tres reses por el lobo en Curtis: «Agora hai máis ataques»

D. Vázquez OLEIROS / LA VOZCOIRÓS / LA VOZ

CURTIS

Vacas pastando, en una imagen de archivo
Vacas pastando, en una imagen de archivo ANGEL MANSO

El último suceso fue el sábado y el resto de vacas apareció a 11 kilómetros

14 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

La convivencia entre la ganadería y el lobo vuelve a tensarse en Curtis. Si el sábado el Concello denunciaba el ataque a una res de una ganadera de Teixeiro. En Santaia, una parroquia situada a apenas tres kilómetros de ese núcleo, el ganadero Félix Martínez Pérez ha sufrido tres ataques de lobo en los últimos meses. El último, el pasado sábado, se suma a una secuencia que comenzó en octubre y continuó en diciembre, con un balance económico y emocional difícil de asumir.

Félix maneja una explotación con unas 50 vacas de ordeño, además de novillas y vacas próximas al parto que pastorean en distintas fincas. Son precisamente estos animales, más vulnerables, los que se han convertido en el objetivo del depredador. «Teño un pastor e agora vou poñer malla eléctrica, pero non a podes poñer en 40 fincas, é inviable. É moi complicado», explica, poniendo de relieve las limitaciones reales de las medidas preventivas cuando el ganado se reparte en múltiples parcelas.

El problema, asegura, no es nuevo, pero sí su intensidad. «Aquí ataques de lobo sempre houbo, mais esporádicos; había un, igual dous ao ano, e logo non volvías a ter nun tempo. Pero agora eu empecei en outubro perdendo unha vaca, en decembro outra e o sábado a terceira», relata con impotencia. La rapidez y continuidad de los ataques le hacen pensar que no se trata de un animal aislado. «Ten que ser unha ou dúas manadas; os ataques son tan rápidos no tempo que non creo que sexa un só», apunta.

El impacto económico es notable. Félix cifra las pérdidas en al menos 8.000 euros. «Se vas mercar unha vaca como a que me mataron o outro día, preñada de oito meses, non baixa de 3.000 euros, e outra das que atacaron tamén estaba preñada», detalla. A estas pérdidas directas se suman los daños colaterales, difíciles de cuantificar pero igualmente graves.

Tras uno de los ataques, varias novillas huyeron despavoridas y aparecieron a kilómetros de distancia. «A outra vez foron a 6 quilómetros, agora a 11. Apareceron en Présaras, en Vilasantar», explica. En la búsqueda participaron cazadores, amigos y familiares hasta que finalmente un vecino de Présaras avisó de que habían reunido a los animales en una finca cerrada. El ganadero de Santaia habla también de daños colaterales, que nadie tiene en cuenta. En un ataque anterior, además, una vaca abortó como consecuencia del estrés provocado por la huida.

La situación no es exclusiva de su explotación. Félix enumera otros ataques recientes en el entorno inmediato. «A un veciño aquí ao meu lado sacoulle as tres ovellas que tiña, pegadas á porta da casa», señala, alertando de la cercanía del lobo a las viviendas. «A outro, que está a un quilómetro, dous carneiros; e a un terceiro, unha vaca. E todo isto en dous ou tres meses».

La presencia del lobo fue confirmada por los agentes forestales que acudieron a la zona. «Certifican que foi o lobo, non hai dúbida», asegura. Solo un joven del entorno logró ver un ejemplar el pasado sábado. «Pasou por onde me matou a vaca e chamou a uns veciños para avisar de que metesen os cabalos dentro se os tiñan por fóra», relata.

Aunque los ataques están contemplados dentro del sistema de indemnizaciones, Félix cuestiona los plazos y las cuantías. «Estanse cobrando agora os ataques de antes do 30 de setembro de 2025. No meu caso, que o primeiro foi en outubro, de momento non vemos nada», lamenta. A su juicio, las compensaciones no reflejan el valor real del ganado. «O prezo que dan non cobre a perda, nin é o do mercado; seguramente é a metade, pero, cando menos, o pago podería ser rápido».

Pese al malestar creciente y a las voces que en Curtis reclaman batidas, Félix adopta una postura moderada. «Non teño nada en contra do lobo; entendo que o ten que haber», afirma. Sin embargo, reclama soluciones prácticas. «A decisión salomónica sería que o axente de medio ambiente, en canto vexa a res e confirme que foi o lobo, trouxera xa a indemnización, sen tanto trámite».