Casa Marabina se corona con el prestigioso premio «Plato de Oro»

Alejandro García A CORUÑA

CULLEREDO

Mailin Romero, en el restaurante Casa Marabina de Ledoño, con el «Plato de Oro»
Mailin Romero, en el restaurante Casa Marabina de Ledoño, con el «Plato de Oro» MARCOS MÍGUEZ

El establecimiento ubicado en Ledoño y capitaneado por Mailin Romero recibe este reconocimiento tras siete años marcados por la calidad, el arraigo local y la superación

09 jul 2026 . Actualizado a las 15:10 h.

En el extrarradio de A Coruña, donde la materia prima de proximidad dicta las reglas de la cocina, se alza Casa Marabina. Este establecimiento familiar, que acaba de cumplir siete años de trayectoria entre risas y mucho esfuerzo, ha consolidado una propuesta gastronómica basada en el respeto al producto local y la adaptabilidad. De hecho, su labor diaria acaba de ser reconocida a nivel nacional con el prestigioso galardón Plato de Oro, otorgado por Radio Turismo, un medio de comunicación que premia la excelencia hostelera desde 1984. 

Para Mailin Romero, propietaria y alma del restaurante, este premio llegó de forma inesperada. «No es algo en lo que te inscribas», explica, detallando que los evaluadores acuden de forma anónima para puntuar de uno a diez aspectos como el servicio, la comida, la vajilla, la cubertería y el propio local. Tras un consenso posterior, Casa Marabina resultó elegida. «Nos lo entregaron el 23 de junio y ya lo tenemos aquí colgado», afirma con orgullo, destacando que refleja la dedicación y entrega de un equipo que mima la experiencia del comensal.

La trayectoria del negocio no ha estado exenta de desafíos. Con apenas nueve meses de vida, el local afrontó el estallido de la pandemia. La supervivencia dependió del ingenio, implementando servicios a domicilio y comida para llevar. Paradójicamente, la crisis se convirtió en una oportunidad para darse a conocer gracias a su amplia carpa exterior, un espacio seguro que atrajo a numeroso público que hoy en día continúa siendo fiel. 

Tortillas de 18 huevos

Uno de los pilares de este éxito es su famosa tortilla de patata, un emblema que genera una gran afluencia cada mañana. Romero elabora diariamente una media de cinco a seis tortillas para tapas y pinchos, utilizando en cada una 18 huevos y tres kilos de patatas, dando como resultado piezas muy contundentes. Ofrecen variedades desde la tradicional con cebolla hasta opciones de cocido, chicharrones, paisana o chorizo. Ante la gran demanda, la han incorporado fija este verano en una tabla especial que combina con carnes, pulpo y ensalada. «Si no la encargan previamente, se quedan con las ganas; ahora la otra forma de conseguirla es con la tabla», señala Romero.

Esta iniciativa coincide con el lanzamiento en julio de un reto gastronómico que se dará a conocer a través de su cuenta oficial de Instagram para ver quién bate el récord del local.

La estacionalidad marca el ritmo de la cocina. En invierno, el cocido gallego es el rey indiscutible desde finales de octubre hasta marzo, extendiéndose este año a abril. En verano, aunque algunos grupos de fuera lo solicitan por encargo —elaborado con repollo ante la falta de grelos—, el menú muta a opciones frescas. Los platos de cuchara ceden su lugar al pulpo á feira o a la brasa, chuletones, parrilladas y ensaladas como la caprese o la Marabina. Los viernes por la tarde, además, el protagonismo es para los pinchos de cigalas cocidas.

La propuesta se completa con una cuidada bodega y postres caseros. La carta de vinos prioriza las denominaciones gallegas como Ribeiro y Albariño, sin descuidar clásicos como Rioja o Ribera del Duero, abarcando desde marcas tradicionales como Ramón Bilbao o Crego hasta referencias como Malleolus o Pago de los Capellanes.

En el apartado dulce, el tiramisú de limón con crema inglesa lemon curd y la tarta de queso horneada, de textura suave y cremosa, son los grandes reclamos estivales para estos meses de más calor.

Además, Casa Marabina destaca por su especialización en menús para grupos y su capacidad para adaptarse a necesidades específicas, incluyendo alergias e intolerancias. En su búsqueda por innovar, Romero se ha formado en cocina vegana, ofreciendo menús adaptados bajo reserva previa. Esta versatilidad, unida a sus seis elaboraciones de bacalao —como el Marabina con chile dulce o el Tramontana con crema de ajo—, convierte al restaurante en un referente donde tradición, calidad y atención se fusionan en el corazón de Ledoño.