La casita de madera para unas nietas en Culleredo que se ha hecho viral

Los abuelos iniciaron esta sorpresa al tener que estar aislados durante todo el confinamiento


A Coruña

Este confinamiento ha servido para que muchos se pongan al día con las series que les gustan o para practicar con la repostería entre otras aficiones que se han puesto de moda con el encierro. Sin embargo, hay historias que sorprenden y emocionan a muchos. Una de ellas es este caso de unos abuelos de Culleredo que le montaron en poco más de dos meses una mini casa para sus nietas. El resultado se ha hecho viral en las redes sociales.

Ricardo Remuiñán, de 80 años de edad, y Mercedes del Toro, con 74 recién cumplidos, se vieron obligados a pasar la crisis sanitaria aislados de sus seres queridos y conocidos al pertenecer ambos al grupo de riesgo. «Lo hemos llevado bien porque estamos en una finca y podíamos hacer cosas», relata del Toro. Ricardo, por su parte, revela que es una persona «bastante inquieta», por lo que buscaba proyectos con los que pasar las horas.

Sin embargo, ambos imaginaban cómo sería el reencuentro con sus dos nietas y con qué las podrían sorprender. «Lo que más le tiraba para adelante durante el confinamiento era pensar en las caras y la ilusión de las nietas al descubrir la mini casa. Eso era lo que más le motivaba», indica del Toro. Remuiñán aclara que decidieron montar la casita porque a ellas les gustaba mucho y el año pasado «le habíamos montado una con una lona».

«Mi mujer se puso a mirar en Internet cómo hacer casitas y eso nos dio la idea de hacerla con tablas de madera»

Al principio Remuiñán le pidió a un amigo que le acercara hasta su casa unos cuantos palés para montar la estructura pero al final «lo veía muy pobre. Mi mujer se puso a mirar en Internet cómo hacer casitas y eso nos dio la idea de hacerla con tablas de madera» destaca. Al ser todo un manitas disponía en su casa de todo tipo de material: fibra para el tejado, tarima flotante para el suelo y otros materiales con los que hacer realidad el sueño de sus nietas.

«Teníamos un carrito de servir de dos baldas y lo convertimos en dos literas para las muñecas»

Desde ese momento ambos formaron un equipo imparable para sacar adelante el proyecto. Él montaba la estructura de la casa y otras obras y ella empapelaba las paredes, se encargaba de decorarla y poner los detalles. «Teníamos un carrito de servir de dos baldas y lo convertimos en dos literas para las muñecas. Ella le hizo los colchones con las sábanas y las almohadas a juego con las cortinas», señala Remuiñán.

Las otras protagonistas de esta historia, las nietas, descubrieron su nueva vivienda el pasado 21 de junio. «El día anterior aún estuve ultimando los últimos detalles», confiesa Remuiñán. Todo un trabajo hecho con mucho cariño que las dejo sin palabras: «Ellas se quedaron sorprendidísimas. No se lo esperaban para nada. Estaban que no se lo creían y que eso era para ellas», cuenta del Toro. No fue para menos, ya que se encontraron con una casita con ventanas, vallado, jardín y hasta luz artificial.

La historia se ha hecho viral en Twitter después de que Israel Remuiñán, periodista en la Cope y otro de los nietos, decidiera difundirlo en su cuenta. 

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