La Primaria estrena cuadro de mandos

Los centros de salud del área sanitaria ponen en marcha una nueva herramienta informativa que cuantifica datos asistenciales y de complejidad de los pacientes

CHUAC
Médico ante un ordenador
Puesta en marcha de los cuadros de mando en Atención Primaria
CHUAC Médico ante un ordenador Puesta en marcha de los cuadros de mando en Atención Primaria

A Coruña / la voz

No se verá, físicamente, ni en las consultas, ni en las salas de espera, pero los centros de salud disponen desde mayo de una nueva herramienta que, básicamente, aporta información puntual para mejorar la organización del trabajo. Se llama «cuadro de mandos» y no, no significa un nuevo escalafón en el organigrama de personal. Semanalmente, los responsables de cada servicio de Atención Primaria reciben información, tanto global del conjunto del ambulatorio, como individualizada de cada médico, pediatra o enfermera.

Así, se recoge, por ejemplo, información poblacional, no solo de cuánto de envejecidos están los pacientes asignados a cada profesional, sino estratificando a los enfermos por complejidad. «Hay una pirámide que asigna a cada persona un riesgo en función del grado de enfermedad y se codifican también las patologías crónicas», explican desde la Xerencia de Xestión Integrada del área sanitaria de A Coruña. Según ese nivel de complejidad -baja, media o alta- el responsable de cada centro o unidad de Atención Primaria ha de valorar los niveles de intervención que deben realizarse y, también, las acciones más inmediatas. Los pacientes de complejidad alta, por ejemplo, generalmente necesitan más seguimiento, suelen estar polimedicados y, gracias a esta herramienta, mensualmente se actualiza toda su información. 

Demoras, actividad, pruebas...

El cuadro de mandos, además, remite la actividad semanal que se lleva a cabo en el conjunto de cada centro de salud y también por profesionales, desde el número de consultas hasta la frecuentación, la demora media para conseguir cita, e incluso el tiempo que están los pacientes en la sala de espera para que los atiendan con respecto a la hora de la cita. En ese maremágnum de datos aparecen también las consultas urgentes y las llamadas citas forzadas, pedidas fuera de hora y que «a partir de las 10.30 horas automáticamente saldrían para el día siguiente, pero si tienen consideración especial, incluso con las agendas llenas se les ve a mayores», explican. «Es una forma de conocer exactamente qué está pasando y establecer fórmulas para mejorar», valoran.

Entre los indicadores cuantificados también figura dónde se realiza la atención sanitaria, si es presencial en el ambulatorio, si la consulta es telefónica o a domicilio. Aparece además el número de desplazados, pacientes atendidos de otras localidades que habitualmente acuden de forma desprogramada y conforman una demanda sobrevenida a mayores. Igualmente, también se registran los enfermos que no acuden a sus citas, así como los que sí van y tienen que ser derivados al hospital, las teleconsultas a otras especialidades, y las pruebas solicitadas, desde una placa a una resonancia, o una colonoscopia.

«Las mejoras tienen que venir, sobre todo, a evitar la sobrecarga»

María Jesús Rodríguez Abellón, que fue gerente de Atención Primaria, es médica del centro de salud de Acea de Ama.

-¿Qué aporta el cuadro?

-Tener información específica nos permite identificar problemas de gestión y organización del día a día, mejorar el diseño de las agendas de citas, los flujos, la demanda sobrevenida...

-¿Para ajustar cupos?

-Para asignar pacientes a los profesionales se tiene en cuenta el volumen de población y cuántos son mayores de 65. Tener datos estratificados, de asistencia y frecuentación, permite organizar mejor. El jefe de servicio puede decir ‘este médico no tiene muchos de 65, pero sí bastantes de alta complejidad, a lo mejor hay que considerar cerrarle el cupo’.

-¿Y de cara al enfermo?

-¡Es que lo que nos preocupa es atender bien al paciente y en tiempo adecuado! El jefe puede organizar, y el profesional puede sugerirle cambios en base no a lo que sospechas por tu día a día, sino a datos objetivos. Se pueden tomar decisiones sobre quién atiende a desplazados, quién a los fuera de cita... Si todos trabajamos con tiempo más adecuado, la calidad asistencial mejorará. Lo importante es identificar posibles áreas de mejora en organización global e individual.

-Las quejas siempre son por falta de tiempo para tanto paciente.

-Las mejoras tienen que venir, sobre todo, a evitar la sobrecarga. Hay una realidad: la población está más envejecida. Yo noto mucha diferencia a cuando empecé. Son enfermos pluripatológicos y polimedicados, necesitan más tiempo, cuidados y seguimiento. No es hacer más consultas, sino una asistencia más adecuada.

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