Ricardo Dovigo: «No estoy cansado, pero después de 40 años de servicio ya toca irse»

El jefe de la Policía Local de Culleredo fue el primer guardia municipal del municipio y, a final de mes, dejará el mando al frente de 26 agentes


Culleredo

Ricardo Dovigo Castro (Culleredo, 1960) se jubilará el próximo 31 de marzo. «El día de mi cumpleaños. Ni uno más ni uno menos», dice. Y lo hará después de ejercer como policía local en su Ayuntamiento natal durante cuatro decenios, 37 de ellos al frente de la jefatura. Explica que ahora se le agolpan los agradecimientos y recuerdos y que cambiará la gorra azul por otra más colorida que lo proteja del sol. «Ya cumplí y ahora me toca disfrutar, sin ataduras al reloj o al calendario», comenta. Eso sí, a su sustituto (el inspector José Luis López Pazos) le recomienda escoger una bonita melodía en el teléfono móvil: «No parará de sonar».

_Cuando usted empezó ni siquiera existía la Policía Local como hoy en día se conoce.

_En 1980, con 20 años de edad, tomé posesión como guardia municipal. Había un guardia de destinos civiles procedente del Ejército [Benigno], al que el alguacil Pablo ayudaba en sus tareas. Entonces, poco más hacíamos que notificar asuntos oficiales.

_¿No había delitos graves?

_Hay que tener en cuenta la población que tenía entonces Culleredo. Yo recuerdo que, cuando comencé, el censo era de 5.200 personas y el 40 % de la gente vivía en la zona rural. Todo el desarrollo urbanístico vino después y, con ello, el incremento en el número de delitos relacionados con la seguridad ciudadana.

_Es el policía en activo más veterano de Culleredo. Conocerá a los vecinos por el nombre de pila.

_Conozco a mucha gente, pero sin duda me conocen más a mí, porque acabas siendo un referente. En los 80, a los de la Policía Local nos llamaban «os do concello» y éramos, y seguimos siendo, el puente con el Ayuntamiento, con los políticos. Ellos han colaborado muchas veces en la resolución de casos, porque te saludan, te informan, te cuentan cosas...

_En cuarenta años le habrá pasado y habrá visto de todo.

_¡Buff! -resopla. Sí, de todo. Pero hay intervenciones que siempre se quedan más grabadas en la retina. Por ejemplo, el primer accidente de circulación mortal, que fue en A Telva. O el primer suicidio por ahorcamiento, o la muerte de dos chavales electrocutados en una línea de alta tensión... Fue muy impactante ser testigo de cómo el último aliento de vida de uno de los muchachos era humo, porque por dentro estaba totalmente abrasado. En ese caso incluso me acabé desmayando una vez que se fue del lugar la ambulancia.

_Pero seguro que hubo muchas cosas buenas.

_Muchísimas. ¿Cómo es posible que alguien te traiga un billete de 20 euros que vio volando por la avenida de Galicia para ver si podíamos encontrar al dueño? Pues esto pasó. Y la última vez nos trajeron un sobre con 3.200 euros. Lo mejor es que pudimos localizar al propietario, a quien se le había caído del bolsillo cuando salía del banco. Con los vecinos te llevas muchas sorpresas agradables, especialmente en momentos difíciles o con pequeñas catástrofes, porque son tremendamente solidarios.

_Muchos le pidieron que continuase. ¿Se va por cansancio?

_No, no. No estoy cansado, pero me voy en buenas condiciones, porque tengo derecho a ello y porque, después de 40 años, ya toca. ¿Que qué voy a hacer? Vivir sin reloj y con tranquilidad. Porque este teléfono que tengo aquí al lado está operativo las 24 horas del día.

Conoce nuestra newsletter con toda la actualidad de A Coruña

Hemos creado para ti una selección de noticias de la ciudad y su área metropolitana para que las recibas en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
6 votos
Tags
Comentarios

Ricardo Dovigo: «No estoy cansado, pero después de 40 años de servicio ya toca irse»