Un mal viaje de 18 horas a Londres

Los pasajeros desviados a París llegaron al Reino Unido ayer al mediodía entre duras críticas a la compañía

Un mal viaje de 18 horas a Londres Los pasajeros desviados a París llegaron al Reino Unido ayer al mediodía entre duras críticas a la compañía

a coruña / la voz

Los 170 pasajeros que el martes por la tarde volaban de Alvedro a Londres y que fueron desviados a París a mitad de trayecto por una avería en el radar ya están en la capital británica desde ayer al mediodía. Aparte de cansados, llegaron muy enfadados. Denuncian que Vueling les informó «tarde y mal», y que al llegar a Francia no todos recibieron agua ni fueron alojados en hoteles, pues la gran mayoría tuvo que pasar la noche en el aeropuerto, sobre hamacas. Hubo casos casi dramáticos, según se pudo comprobar en las redes sociales. El desvío provocó que una mujer no pudiese llegar a la boda de su hermana. Otra afectada, Elena Cajaraville, nada más aterrizar en París, no se lo pensó y tomó un bus a Londres. «No podía arriesgarme y esperar al día siguiente. En una ocasión llegué a estar tres días en un aeropuerto y no me volverá a pasar. Tenía que estar en Londres por la mañana por trabajo e hice el trayecto en bus toda la noche».

Al final, llegó a la capital británica prácticamente a la misma hora que el resto del pasaje, pues a primera hora de la mañana de ayer, a los que se quedaron en París les pusieron un avión que los trasladó a Londres, a donde llegaron a las 13.00 horas.

Mientras, los otros 170 afectados, los viajeros que tenían que volar el martes en ese mismo avión desde Londres a Alvedro fueron recolocados en diferentes naves durante todo el día de ayer. Al cierre de la edición, se esperaba la llegada a Alvedro de los últimos.

Así fue la odisea contada por algunos perjudicados: En torno a las 19.00 horas del martes, los pasajeros ocupan en su totalidad el aparato Airbus A-320, un avión de apenas año y medio y operado por Vueling. El viaje ya no comenzó nada bien, pues la aeronave despegó de Alvedro con destino a Londres «con 45 minutos de retraso», puntualiza Manuel Casas, uno de los pasajeros.

En pleno vuelo, a escasa media hora de Londres, a las 20.25, el comandante de la nave declara Squawk 7700. Para que todo el mundo lo entienda, «emergencia general». El radar se había averiado, pero desde la torre de control de Heathrow se advierte de que el mal tiempo en la zona le hacía imposible asumir el aterrizaje de la nave, según Vueling, por lo que se toma la decisión de desviarse a Orly, «donde le dan prioridad absoluta para su aterrizaje», según les explicó el propio comandante en la terminal.

Mientras la suerte del vuelo se decidía en cabina, el pasaje estaba tranquilo. Álvaro Tenreiro recuerda que el piloto informó «de que debido a una avería técnica y al mal tiempo en la capital británica, tenía que desviarse y tomar tierra en París». Su esposa Clarisa explica que en la aeronave «no notaron absolutamente nada», por lo que «los pasajeros nos lo tomamos con tranquilidad».

El avión aterrizó en París a las 21.03. «Estuvimos 40 minutos en la pista», relata Ana Rosales, hasta que los pasan a la terminal y «allí estuvimos dos horas sin que nadie nos diese información. Ni del motivo del desvío ni de lo que harían con nosotros». Cuenta que en aquellos momentos hubo tensión, pues había muchas personas mayores y niños. Pasado ese tiempo, sobre la medianoche, ya les informan. «Nos dijeron que intentarían buscar alojamiento y que la prioridad la tendrían los de mayor edad y los menores», recordó María García, una de las que tuvo que pasar la noche en el aeropuerto sobre «una especie de camilla». Personal de Vueling les dio agua y «un kit de emergencia que traía hasta cepillo de dientes». Los que fueron alojados llegaron a los hoteles sobre las 3.30. Tres horas después los despertaron para tomar un bus que los llevó al aeropuerto, donde estuvieron hasta las 11 para tomar por fin el avión a Londres. Pasaron 18 horas desde que embarcaron en Alvedro.

«La mayoría tuvimos que dormir en unas hamacas»

La compañía Vueling informó a los pasajeros de que los intentarían alojar en varios hoteles. Pero solo lo hicieron con aquellos afectados de mayor edad o que viajaban con niños. Ana Rosales fue de las afortunadas. «No pasamos miedo alguno al enterarnos de la avería, pero sí hubo momentos de tensión en París cuando no nos informaban de nada».

Esta canadiense de origen coruñés y que relató su experiencia en el programa Voces de A Coruña, en Radio Voz, recordó que apenas le dio tiempo a cerrar los ojos, pues llegó a la habitación a las 3.30 de la madrugada y la despertaron tres horas después para tomar un bus al aeropuerto.

Daniel Ayuso pasó la noche en Orly. «Tuvimos que dormir en unas hamacas junto a otros 300 pasajeros de Vueling que se quedaron colgados en París como nosotros, por diferentes motivos», dijo. También quiso destacar el trabajo del personal de Tierra de Vueling en París. «Los pobrecitos se nos acercaban consternados y como con miedo a que les gritásemos. Nadie lo hizo. Todo lo que tenían en sus manos lo pusieron a nuestra disposición: camillas para dormir, agua, comida o material de aseo. La verdad es que todo lo que no hace la compañía lo hacen ellos».

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