La teleasistencia de la Diputación supera los 2.000 usuarios en la provincia

Toni Silva A CORUÑA / LA VOZ

CULLEREDO

Marcos Míguez

Iniciada en 1999, este año se ha incrementado en un 15 % con respecto al 2016

12 nov 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

En el año que está a punto de expirar un servicio de la Diputación ha cumplido su mayoría de edad. Son ya 18 años de programa TAD (Teleasistencia Domiciliaria), destinado a municipios de menos de 50.000 habitantes, es decir, todos los de la provincia a excepción de las tres ciudades. Y solo en los últimos doce meses los responsables del servicio han visto incrementar la demanda en un 15 %, alcanzando así una cifra de más de 2.000 usuarios (concretamente 2.002), donde el Concello de Narón destaca con 101 servicios, seguido por Carballo, con 93. En la comarca coruñesa Cambre y Culleredo registran el mayor número de personas atendidas, 59 y 57, respectivamente, destacado el notable incremento cullerdense, con 13 casos más en el último ejercicio.

Y a mayor demanda, mayor gasto por parte de la Diputación, que destina 474.000 euros al programa TAD, 80.000 euros más que en el curso anterior. La sede de este servicio se ubica en una nave en el polígono de A Grela de A Coruña, donde 16 operadores atienden los siete días de la semana a los 2.000 usuarios de una forma individualizada. Además de resolver las posibles incidencias en los domicilios de estas personas mayores que viven solas, la teleasistencia aporta un papel de compañía que ayuda a combatir la soledad de los usuarios. Además de las llamadas de rutina, entre otros motivos para recordar la toma de medicación, los operadores también contactan por fechas especiales como aniversarios o fiestas navideñas.

El presidente de la Diputación, Valentín González Formoso, recordó que este programa, que se inició en 1999, «está muy bien valorado por los usuarios y sus familias, a las que ofrece la tranquilidad de saber que, ante cualquier emergencia, siempre hay alguien al otro lado de la línea». La mayoría de los usuarios son mujeres de más de 80 años que viven solas y, en general, gozan de una relativa buena salud que les permite actuar con independencia.

«Me da mucha tranquilidad saber que los tengo ahí siempre»

Tiene 79 años, seis hijos y ocho nietos, que la visitan periódicamente a su domicilio de Vilaboa, en Culleredo. Porque Florinda Pérez vive sola, se defiende sola, y pide ayuda para lo justo. «Yo misma me hago la comida en casa, pero con la mano derecha ya hace mucho que no me defiendo, tengo una fisura en el hombro que me dificulta mucho hacer las cosas de la casa», explica esta amable vecina oriunda de Oza-Cesuras. Hace cinco años perdió a su marido, Jesús García, «el mejor hombre del mundo», y al que sigue echando de menos (precisamente los cuidados de los últimos años le han mermado su salud).

Pero ha sabido luchar contra el vacío principalmente gracias a su descendencia y, en un grado menor, al servicio de teleasistencia de la Diputación de A Coruña. «Los chicos que me llaman son maravillosos, se preocupan por mí, porque esté bien, rara es la semana que no hablan conmigo, y me felicitan el cumpleaños y otras fiestas», indica Florinda, quien tiene un guion diario para tomarse las 12 pastillas que le han recetado. «Por suerte no me ha hecho falta llamarles para algo urgente, pero me da mucha tranquilidad saber que los tengo ahí por lo que pueda pasar, además de los hijos que tengo viviendo cerca de mí», añade.

Precisamente en el día que este periódico contacta con ella se encuentra acompañada por su hija. Ya se ha dicho que Florinda no ha necesitado hasta la fecha presionar por una situación de emergencia el botoncito que siempre lleva colgado al cuello. Aunque eso no significa que alguna vez lo hubiera tocado por error. Ella lo recuerda con humor: «La culpa fue mía, un día lavándome los dientes en vez de usar un vaso acerqué la boca al grifo y entonces el botón se accionó al golpear con la pileta... me llamaron al momento».