Benigna Peña, una vida de perseverancia, compromiso y servicio

Javier Peña García GERENTE DEL HOSPITAL SAN RAFAEL

A CORUÑA CIUDAD

Benigna Peña, presidenta del Hospital San Rafael de A Coruña, en una imagen del 2018
Benigna Peña, presidenta del Hospital San Rafael de A Coruña, en una imagen del 2018 MARCOS MÍGUEZ

La cofundadora y presidenta del Hospital San Rafael falleció este viernes en A Coruña dejando un legado empresarial, pero también su ejemplo de esfuerzo, honestidad y trabajo

06 sep 2026 . Actualizado a las 10:35 h.

Esa capacidad de mantenerse firme, constante y enfocada en una meta, fue la constante que marcó su vida. Pionera del mundo actuarial, empresaria y cofundadora del Instituto Médico Quirúrgico San Rafael, Benigna Peña Sánchez, Nina, deja tras de sí una trayectoria marcada por la perseverancia, la visión de futuro y la fidelidad a un proyecto de vida y de servicio compartido con su marido, el dr. Rafael Hervada.

Nació en Matanza de los Oteros (León) y desde muy joven mostró una determinación poco común para su tiempo y una voluntad de abrirse camino en ámbitos profesionales reservados entonces, en gran medida, a los hombres. Obtuvo el título de Profesor Mercantil en la Escuela de Altos Estudios Mercantiles de A Coruña y se trasladó a Madrid para emprender los estudios de Ciencia Actuarial en la Facultad de San Bernardo, culminando en 1959 con la obtención del título de Actuario de Seguros. Con ello, se convirtió en una de las primeras mujeres españolas en alcanzar la condición de Actuario, abriendo camino en una profesión de extraordinaria especialización y, en un momento, en el que la presencia femenina en los ámbitos económico, financiero y asegurador era todavía excepcional.

Desde 1961 perteneció al Instituto de Actuarios Españoles, desarrollando una actividad profesional caracterizada por el rigor, la responsabilidad y una extraordinaria capacidad de trabajo. A su regreso a A Coruña, por razones familiares, comenzó una trayectoria que acabaría estrechamente ligada al nacimiento y consolidación de un singular grupo empresarial gallego en torno a un concepto amplio de salud y bienestar. 

Como actuaria participó en la transformación del Igualatorio Hércules Coruñés, fundado por el doctor Rafael Hervada, que, por imperativo legal, hubo de transformarse en sociedad anónima, dando lugar a  Hércules Salud Seguros, S.A. 

Su verdadera dimensión empresarial se encuentra en la capacidad que tuvo para convertir una visión en instituciones perdurables. Junto al doctor Rafael Hervada fue cofundadora del Instituto Médico Quirúrgico San Rafael, cuya primera piedra se colocó a finales de 1966 y que abrió sus puertas en 1969. Aquel hospital, introdujo en Galicia un nuevo concepto de organización hospitalaria, conjugando asistencia médico-quirúrgica, formación de profesionales e investigación científica.

El proyecto San Rafael fue, en buena medida, la expresión material de una manera de entender la medicina y la empresa: servir a las personas, formar a los profesionales e impulsar el conocimiento.

Tras la muerte de Rafael Hervada, Benigna Peña mantuvo con firmeza la continuidad de aquella obra. Su relación con él estuvo marcada por una profunda fidelidad personal y por la voluntad de preservar un proyecto que ambos habían construido juntos. 

Su concepción de la salud tampoco quedó limitada al ámbito hospitalario o asegurador. Como presidenta de Sanal Control Medioambiental, S.A., impulsó una visión de la salud integral que incorporaba también la higiene y la protección de los espacios en los que las personas viven, conviven y trabajan.

En 2015 dio un nuevo paso decisivo con la creación de la Fundación I.M.Q. San Rafael, concebida sobre tres grandes pilares: formación, investigación y acción social. Con ella quiso asegurar que el espíritu que había acompañado toda su vida empresarial tuviera continuidad en las generaciones futuras: formar mejores profesionales, promover una investigación de vanguardia y estar cerca de quienes más lo necesitan. 

Esta última iniciativa resume, quizás mejor que ninguna otra, el legado de Benigna Peña Sánchez, siendo una de las obras que más satisfacción le produjo. Comentó en su presentación: «La Fundación nace para ayudar. A mí con crearla, ya me está ayudando».

A lo largo de sus casi nueve décadas, Nina hizo de la constancia una forma de vida. Su legado está hoy en las empresas que contribuyó a construir, en los profesionales que trabajan en ellas, en la investigación que promueven, en la atención técnica y humana a los pacientes y en las personas y colectivos a los que quiso ayudar. Pero está también en algo menos tangible y quizá más importante: en la demostración de que la perseverancia puede convertir una convicción en una obra y una obra en un legado.

Benigna Peña Sánchez deja una huella profunda en la historia empresarial y sanitaria de Galicia. Pionera como actuaria, empresaria por vocación, impulsora de instituciones y mujer de una extraordinaria fortaleza, dedicó su vida a construir, sostener y proyectar hacia el futuro un proyecto basado en la salud, el conocimiento y el servicio a los demás.

En lo personal, siempre huyó de los protagonismos y a riesgo de que se incomode conmigo, quiero trasladar dos rasgos de su personalidad. Una gran amiga periodista suya la definió como “castellana recia”. Esa autoexigencia que se marcaba consigo misma, la hacía extensiva a su entorno, no siendo siempre entendida inicialmente. Luego era muy fácil de entender: podía discutir hasta la extenuación en un tema menor, pero en los problemas serios daba inmediatamente una instrucción y un consejo sabio y siempre su apoyo incondicional.

Familiarmente, nos dió un ejemplo de esfuerzo, honestidad, trabajo y orden. En la última reunión familiar en las que nos reunimos cuatro generaciones, en los postres, nos dirigió unas palabras, que sonaban un poco a despedida, pero que supo trasladar a todos una lección de vida, especialmente para los más jóvenes. En soledad, olvidamos. Juntos, recordamos.

Mantengámonos juntos en su recuerdo. Descase en paz