La transformación urbanística de la calle Caballeros, en A Coruña, aleja los focos de trapicheo

A CORUÑA CIUDAD

Obras de demolición de las viviendas de los números 41 y 43 de la calle Caballeros.
Obras de demolición de las viviendas de los números 41 y 43 de la calle Caballeros. Reyna Gil

Un inmueble de 21 pisos afianzará la renovación de esta manzana de lujo

29 ago 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

El pequeño triángulo urbanístico que forman la calle Caballeros con la calle Montevideo y la avenida Alcalde Pérez Ardá ha experimentado en tan solo cinco años la construcción de tres inmuebles —dos de ellos ya finalizados y vendidos y otro, a punto— y uno más que ha sido proyectado este año. En total, son 115 pisos nuevos, algunos de ellos áticos de lujo, que han alejado de esta zona dos focos de trapicheo de drogas que causaban quejas e intranquilidad entre los vecinos. «Ahora la zona está mucho más tranquila», explica José Gómez, un vecino.

La primera de las promotoras en ver el potencial de esta zona de la ciudad fue Avantespacia, que levantó en el número 47 de la vía un edificio que terminó en el 2021. Después, Amagi construyó en un pequeño solar el edificio Elegance, con ocho viviendas, que empezó a entregar en el 2024.

La última de las compañías en invertir en la zona es Nozar, que en A Coruña ya está detrás de la finalización del esqueleto de Vioño y de los edificios Náutica y Náutica Fase II, en Riazor. Aquí, primero se fijó en el chaflán que forman la calle Montevideo y la avenida Alcalde Pérez Ardá. Ahí están finalizando la construcción de un bloque de 66 viviendas. «La promoción se vendió muy bien y la zona está muy considerada al ser un área céntrica. Solo quedan ocho inmuebles por vender», explica Juan Gómez, director de Márketing y Comunicación. Esta primera inversión se produjo después del desalojo de unos okupas a finales del 2021, que estuvieron viviendo en el edificio durante 18 meses y generaban problemas de inseguridad y suciedad.

El otro foco de ocupación y trapicheos en la manzana se encontraba en el bajo del edificio número 43, ahora en proceso de demolición. Juan Gómez señala que esperan comenzar la construcción del futuro edificio, que ocupará también el solar del número 41, en el mes de octubre, momento en que comenzará también la comercialización.

El adiós de esos dos puntos conflictivos se suma al cierre, por defunción del propietario, del narcopiso del 14 de Pérez Ardá.

La futura vivienda no replicará la moda de la fachada cebra

A la izquierda, fachadas originales de los edificios en demolición de la calle Caballeros. A la derecha, recreación de cómo será el nuevo inmueble.
A la izquierda, fachadas originales de los edificios en demolición de la calle Caballeros. A la derecha, recreación de cómo será el nuevo inmueble.

El nuevo inmueble deberá emular la fachada de los edificios demolidos, construidos en 1932 y caracterizados por su estética racionalista. Esta obligación, impuesta por Patrimonio, no solo favorece la conservación de un diseño con valor histórico, sino que también evita que las nuevas edificaciones sucumban a la tentación de reproducir la moda actual de los tonos blancos y negros, con patrones tipo cebra, que puede observarse en los bloques residenciales colindantes y en otras obras de nueva contrucción en la ciudad.

El comercio, la intermodal y el parque de Oza, activos para el sector inmobiliario

La renovación de esta manzana de la ciudad responde a los buenos servicios de los que dispone. Juan Gómez destaca entre ellos el área comercial que conforman el centro comercial Cuatro Caminos y El Corte Inglés, el único que queda en la ciudad tras el cierre del de Marineda City, y también la estación intermodal, en construcción. Sin embargo, también apunta al parque de Oza como catalizador urbanístico. «Cumple la regla del 3-30-300 para mejorar la salud mental», explica el director de Márketing y Comunicación. Esta regla es una propuesta del profesor de ecologización urbana y silvicultor holandés Cecil Konijnendijk. Está diseñada para resumir de un vistazo cómo deberían organizarse las ciudades para preservar la salud y el bienestar de las personas, así como para adaptarse al cambio climático. El sistema establece que toda persona debería ver tres árboles desde su ventana, tener un 30 % de cobertura de copas de árboles en cada barrio y estar a 300 metros de un área verde.