«Lo primero que me pedía Tom Jones era un martini y un ''bloody mary''»

Toni Silva BETANZOS / LA VOZ

A CORUÑA CIUDAD

Elena muestra una imagen del local inglés donde conoció a su marido Giuseppe, fallecido en diciembre del año pasado.
Elena muestra una imagen del local inglés donde conoció a su marido Giuseppe, fallecido en diciembre del año pasado. ANGEL MANSO

La betanceira Elena Gómez Crespo trabajó en un club social inglés donde atendió a famosos como el cantante galés, que actuará el 2 de julio en A Coruña

21 jun 2026 . Actualizado a las 13:34 h.

Quedan menos de dos semanas para el desembarco del Tigre de Gales en A Coruña. Desde el escenario del Coliseum, Tom Jones volverá a cantar, sudar y moverse lo que sus 86 años le permitan. Pero la presencia de este sex bomb siempre es una explosión de alegría y nostalgia. Especialmente para personas que se cruzaron con él en el pasado. Es el caso de Elena, la dueña del restaurante Sinuessa, de Betanzos, y quien trabajó durante una larga etapa en la hostelería de lujo inglesa, donde atendió a bestias famosas como Cliff Richard o el propio Jones.

Elena emigró con 19 años a Inglaterra, y tras varios pequeños trabajos, acabó incorporándose, de la mano de su futuro marido, al elitista High Pine Club, una entidad social de ricos y famosos al sur del aeropuerto londinense de Heathrow.

«Había un lago con una isla, canchas de tenis y squash, era un sitio idílico», recuerda Elena a sus 81 años. En la urbanización residían estrellas famosas de la música y el cine. A ella y a su marido Giuseppe les tocó trabajar entre la cocina y las mesas, a las que Tom Jones acudía con cierta asiduidad. «Él era diferente al resto, muy campechano, no se daba aires de famoso. Ya lo oías llegar desde el aparcamiento porque siempre venía cantando, ¡y con aquellas melenas!», señala Elena Gómez Crespo con una sonrisa en la boca. «No es que fuese guapo, pero era interesante. A ver, yo era una chica de 20 años, cómo no iba a mirar para él».

El cantante galés solía ir acompañado por un amigo o, a veces, por una pareja. «Novias no le solía ver. Lo primero que me pedía era un martini y también un bloody mary», recuerda.

Elena también tomó nota de lo que quería consumir Cliff Richard, otro cantante británico que reventó el mercado de venta de discos en la segunda mitad del siglo XX. Lo recuerda discreto, muy delgado y también asequible. «Además de en el club, era fácil verlo en la gasolinera de la urbanización o haciendo la compra en el supermercado», repasa la dueña de Sinuessa, local que fue reconocido tres años por hacer la mejor tortilla de Betanzos.

Por su parte, el cantante Engelbert Humperdinck, famoso por éxitos como Release me o El último vals, acudía con su mujer y sus seis hijos a comer al High Pine. «Y creo que su esposa estaba embarazada del séptimo, ya han pasado muchos años». «Lo que recuerdo muy bien es que ellos siempre ocupaban la misma mesa, un sitio al que llamábamos el rincón español porque tenía una mantilla colgada en la pared». Elena también vio entrar allí a John Lennon y a Ringo Starr, «pero a ellos nunca me tocó atenderlos», dice.

Pese a todo este glamur, si Elena añora el High Pine Club es porque allí conoció al amor de su vida, el siciliano Giuseppe Giardina, con quien todo se aceleró de pronto. «El día que me conoció me regaló este corazón», dice emocionada mientras muestra el colgante. «Y a los seis meses nos casamos». Giuseppe, que se amoldó a la vida de Betanzos desde 1982 al frente del restaurante Sinuessa, falleció en diciembre pasado a los 86 años.

En 1977 un incendio arrasó con aquel emblema de la alta sociedad inglesa construido en madera y al que el cantante Tom Jones había dejado de ir durante los últimos años.