El Niño de Elche, en Galicia: «Quien ha tenido la experiencia profunda del arte sabe que Dios existe»

A CORUÑA CIUDAD

El Niño de Elche actúa este sábado en el festival Resis de A Coruña.
El Niño de Elche actúa este sábado en el festival Resis de A Coruña. X. G. CHAO

El creativo alicantino actúa mañana en el festival Resis de A Coruña con una obra de música contemporánea en honor de Morton Feldman

29 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Nos atiende al teléfono desde la Ribeira Sacra. Es una primera toma de contacto con el espacio en el que actuará el 4 de junio, en el marco del festival Sacra Experience. Antes de eso, pasará por Santiago y, mañana, por A Coruña. Hoy a las 17.00 horas compartirá en la Auditorio Neira Vilas de la Biblioteca de Galicia el innovador proyecto de música contemporánea que presentará mañana en la Ciudad de las TIC en el marco del festival Resis. Se trata de Entre Feldman, una obra que hibrida electrónica, performance, música de cámara y videocreación. Ideada junto al compositor Héctor Cavallaro, es un homenaje al compositor Morton Feldman, figura fundamental de la creación musical de la segunda mitad del siglo XX, coincidiendo con el centenario de su nacimiento.

­—Es su segunda vez en el Resis. ¿Se siente cómodo aquí?

—Seguramente es el festival de referencia que hay en España de música contemporánea. Además, tengo la suerte de conocer a Hugo [Gómez-Chao, el director del festival], de tener complicidad con él y de que, cuando surge alguna idea o algún proyecto que pueda encajar, ellos son todos oídos y yo también.­

—Actúa en el plató virtual de la Ciudad de las TIC. ¿Conoce el espacio?

—Todavía no, pero tanto Hugo como algunos amigos me han hablado muy bien del espacio.

­—El público general le conoce más por su vertiente más «mainstream», por las colaboraciones con C. Tangana o Rosalía. ¿Cómo conviven ese lado tan masivo y su lado más nicho?

—Siempre he estado con una inquietud de hacer cosas. Entonces, esas colaboraciones pertenecen a un espacio de mis inquietudes, pero puede pertenecer al mismo nivel colaborar con Angélica Liddell o personas menos conocidas. La verdad es que no me genera muchísimas contradicciones ni nada de eso. Ahora bien, sé dónde estoy situado. Lo mainstream y todo esto del pop no es mi mundo. Soy muy aficionado a leer literatura monacal y los monjes siempre dicen que la mayor virtud de un ser es saber o reconocer el lugar que ocupa en el mundo.

—Precisamente, uno de sus últimos trabajos es un libro en el que expresa su misticismo y su relación con la religión.

—Yo soy católico culturalmente hablando, por supuesto, como la mayoría de nosotros. Me interesan mucho culturalmente el catolicismo y otro tipo de religiones, pero sobre todo el catolicismo, su simbología, sus rituales, su literatura. Es un espacio cultural muy inspirador para mí. Además, todas las prácticas espirituales que pueda desarrollar o tener en mi vida cotidiana también tienen que ver con la idea de Dios, con la concepción de Dios, con todo esto que supone la espiritualidad en un amplio espectro.

—¿Qué rituales religiosos practica?

—Yo siempre digo que la experiencia artística es, por lo menos, espiritual. Hay un pintor que tal vez conozcas, que se llama Kandinsky, y tiene un libro magnífico sobre espiritualidad en el arte. El sol, la madera, la naturaleza, la belleza, la luna, todo esto es espiritualidad. Los religiosos, muchas veces, cuando decimos estas cosas, nos echan mucho en cara que estamos quitándole peso a los mesías o a Dios. Pero yo siempre digo que todo aquel que haya tenido la experiencia profunda, trascendental y sublime del arte sabe por lo menos que Dios existe.

—Aunque se aleja de lo «mainstream», esta vuelta a Dios está muy presente. Dicen que los jóvenes van más a misa.

—No sé si la juventud ahora es más religiosa, pero sí es verdad que con gente joven suelo hablar mucho de religiones, de muy diferentes índoles. Se van superando prejuicios.

—¿El hecho de ser alicantino, pero de padres granadinos, le ha configurado una personalidad más abierta?

—He tenido un carácter diferente a la hora de relacionarme con las personas, de entender los entes de las identidades, de no aferrarme a identidades culturales... Y vengo del flamenco, una música fronteriza. Las líneas fronterizas siempre me han acompañado. Además, soy Acuario.

—Una apuesta por la intersección, que también asumen en lo sexual...

—Siempre he sido bastante batallero en el sentido de la identificación con cualquier cosa. Con la nacionalidad, con la etiqueta artística, con la identidad sexual, con el género. El término queer me ayudó mucho a entenderme.