María Jesús Cerecedo, médica: «Los suicidios empiezan a bajar, pero no los intentos de suicidio»
A CORUÑA CIUDAD
Participa este viernes en el coloquio sobre «la nueva pandemia» de salud mental, dentro de las jornadas de la Asociación Galega de Medicina Familiar e Comunitaria
28 may 2026 . Actualizado a las 15:55 h.Aunque conoce bien el lado de la gestión —fue gerente de Atención Primaria en el área sanitaria de A Coruña— María Jesús Cerecedo Pérez (Ribadavia, 1962) centra desde hace años su actividad en lo que más le gusta de la medicina: la consulta. Esta médica de cabecera ejerce en el centro de salud de Santa Cruz (Oleiros), es miembro del grupo nacional de salud mental de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria y referente de esta misma área en la asociación gallega Agamfec, que este viernes 29 reúne en el Rectorado de A Coruña a médicos de atención primaria de toda la comunidad para pasar revista a los temas más candentes de la sanidad más próxima a los vecinos.
—Usted participará en una mesa redonda que han titulado «O suicidio: unha nova pandemia».
—Sí, la idea es poner encima de la mesa el tema de la salud mental y en especial con respecto al suicidio, que siempre estuvo como muy invisibilizado, oculto. No quisiera ser alarmista con este tema, pero es una de las quince causas principales de fallecimiento y la segunda causa de muerte no natural en España, por encima de los accidentes de tráfico. En nuestro país hay 11,3 suicidios al día. Cada día mueren 11 personas. Son datos muy importantes.
—No es fácil abordar el problema.
—No, no lo es, y es importante informar de ello, pero informar bien. A veces, las redes sociales pueden ser un problema. Por eso queremos darle visibilidad, porque cada vez vemos más problemas de salud mental, pero sin ser alarmistas. Los datos del último año apuntan que, con el trabajo que se está haciendo, se empieza a mejorar. En 2024 se produjeron 3.953 suicidios en España, 163 menos que el año anterior. Así que sí, los suicidios empiezan a bajar, pero no los intentos, ni tampoco la ideación suicida, que siguen aumentando. Desde una perspectiva etimológica, el suicidio se define como un acto específico que implica la muerte autoinfligida, de manera voluntaria y con plena conciencia de sus consecuencias. Constituye una solución límite ante una crisis vital. La estigmatización que rodea a los trastornos mentales y al suicidio es una de las principales barreras que impiden a muchas personas con pensamientos e intentos suicidas buscar ayuda. Por el estigma que todavía existe, no se habla del suicidio. En las jornadas, después de la mesa redonda, este viernes 29 a las 19.15 horas se va a proyectar para todo el que desee asistir el documental Expedición mental, de Rubén Riós, y abriremos un coloquio con el público para que nos trasladen sus dudas, pero también sus opiniones y reflexiones.
—Ante esta explosión de trastornos, ¿toda la culpa se le puede echar al covid?
—Bueno, el covid fue un punto de inflexión en salud, y, además, provocó mucha soledad obligada. El repunte de salud mental afloró mucho más.
—Como médicos de familia, ¿qué papel les corresponde?
—Nosotros como médicos de familia somos la puerta de entrada al sistema, estamos ahí. Y se sabe que un porcentaje elevado de las personas que intentan suicidarse o se suicidan, en los últimos meses habían consultado a su médico de cabecera, más que a los servicios especializados en salud mental. Se estima que en torno al 75 % de las personas que intentan suicidarse contactaron con su médico o médica en el año anterior al episodio y que hasta el 45 % lo hizo en el mes anterior. Además, este contacto se mantiene de forma más intensa tras la tentativa de suicidio, tanto por parte de la persona afectada como por parte de su familia.
—¿Por qué recurren más a ustedes, por su cercanía, porque es más fácil acceder al centro de salud...?
—Yo creo que la explicación es clara y sencilla: con el tiempo, se va consolidando una relación de confianza entre el paciente y su médico, lo que fortalece el vínculo terapéutico. Habitualmente, los pacientes perciben que su médico posee un conocimiento amplio sobre su historia médica, así como sobre su contexto social y familiar. En este sentido, resulta evidente que el papel del médico de familia va a ser clave tanto en la detección del riesgo como en el seguimiento de los familiares y pacientes con ideación o con tentativas de suicidio.
—¿Les preocupa más algún perfil en especial?
—En la consulta vemos todo tipo de perfiles. En los jóvenes estamos viendo un aumento de las autolesiones, que no todas tienen finalidad suicida ni mucho menos. Hay una serie de factores que tenemos que tener muy en cuenta.
—¿Cuáles?
—Por ejemplo, la existencia de los antecedentes familiares, hay que estar atentos y muy vigilantes a los antecedentes de la enfermedad mental, o la soledad no deseada en los mayores. Son factores predisponentes, y hay otros que son factores protectores.
—Los más jóvenes y los más mayores ¿son los eslabones más débiles?
—Son colectivos importantes. Hay factores, como la historia familiar previa de suicidio, y no quiero decir que se herede. Pero los eventos estresantes a determinadas edades son importantes. Y en el caso de los mayores, que sufren varias enfermedades, si cuentan con poco apoyo sociosanitario... Cuando llevas tiempo en tu cupo, los conoces, te conocen, se establece una relación de confianza, que es muy importante para saber qué les puede estar pasando.
—O sea, que ustedes tienen que ser como los detectores.
—En cierta forma, sí, tenemos cierto papel detector. Tenemos que intentar explorar bien la historia del paciente. Todos sabemos que un enfermo que viene muchas veces con un síntoma físico, puede ser que detrás exista un factor emocional. Tienen que saber que la puerta del médico de cabecera está siempre abierta, y que en las consultas del médico de familia se abordan temas físicos, pero también psíquicos. No solo hay que ir al médico de cabecera porque me duele la cabeza o tengo la tensión alta.
—Tiempo parece que no tienen demasiado como para ponerse a explorar….
—Si me dices que lo que necesitamos es conseguir que el paciente se siente y hable, no estamos en las mejores condiciones. La gente por lo general no llega y te dice «me siento mal, estoy triste». Para que lo haga necesitas que el ambiente sea amable, que no te vea con sensación de prisa.
—¿Qué cree que está fallando?
—Lo fundamental es que esto se ha de hablar. Y normalizar. Que si tienes ideas suicidas, has de buscar ayuda. Las personas que se suicidan no quieren morirse, quieren dejar de sufrir. Si hay que darle a la campana, nosotros estamos aquí para ayudar y para abordarlo. Si hay esos pensamientos de encontrarte solo y no saber qué hacer, que vengan a la consulta. Nuestra puerta está abierta.
—Pero ¿cree que el sistema está preparado?
—Muy poco a poco, pero vamos mejorando. Desde que el Ministerio de Sanidad señaló la salud mental como prioritaria algo se ha hecho, pero la dotación es justísima. De poco vale que aumenten medio psicólogo. Los psicólogos son muy necesarios en los centros de salud. Pero sí es cierto que se están haciendo cosas. Por ejemplo, aquí se ha creado la unidad de prevención del suicidio. Mi percepción es que se empieza a detectar más el problema en atención primaria, se empiezan a hacer actividades preventivas, como las unidades específicas y centradas solo en esto, y eso ayuda a que mejoren los datos, pero todavía vamos raspados, raspados. Es fundamental que el paciente tenga el mismo médico de familia durante tiempo, se ha comprobado que aumenta su supervivencia hasta 15 años, y es fundamental aumentar la dotación de expertos, de psiquiatras y psicólogos.
Desde una reflexión sobre el futuro de la atención primaria hasta una yincana de urgencias
El suicidio será uno de los temas centrales de la 28.ª edición de las jornadas de la Asociación Galega de Medicina Familiar e Comunitaria, que este viernes y sábado reunirán a cerca de 200 especialistas en A Maestranza para repasar algunos de los principales puntos de inquietud para los profesionales.
Dentro del amplísimo programa, la doctora Rosa Rodríguez Álvarez, que hasta hace unos meses ejerció en el centro de salud de Adormideras y se ha encargado de la parte científica de la organización, pone un acento especial en aquellos temas con especial impacto en la población, de ahí que se haya incluido un apartado especial para abordar «o repunte importante das ITS, as infeccións de transmisión sexual, por o relaxamento das medidas de prevención entre a xente nova».
Además, los asistentes también analizarán el desarrollo de la profesión en el ámbito rural, o la atención a un parto extramuros, «unha urxencia que non se da moi a miúdo, pero á que temos que saber dar resposta», señala la doctora sobre los nacimientos que se producen fuera del ámbito hospitalario. Qué hacer ante el dolor crónico, el papel de la dermatoscopia en la atención primaria para detectar precozmente problemas cutáneos, o la revisión sistemática de los pacientes con diabetes para evitar secuelas como los problemas de visión forman también parte de la agenda de temas que se debatirán en diferentes mesas durante las jornadas, que también incluyen talleres de carácter práctico, como uno sobre la ecografía pulmonar en el centro de salud, o el centrado en la aplicación práctica de la inteligencia artificial en la actividad diaria de la consulta.
A todo ello se añade una peculiar yincana de urgencias, que se desarrollará en el Hospital Abente y Lago, para recordar habilidades prácticas en emergencias, e incluso un simulacro de un incidente con múltiples víctimas impartido por personal del 061 sobre qué hacer ante una catástrofe.
El programa se completa además con una mesa coloquio sobre la situación de la atención primaria. La han titulado «Reformar ou resistir?» y pretende poner el foco sobre la realidad actual y las propuestas de futuro. Ahí se abordarán temas candentes como la sobrecarga de las agendas, la burocracia administrativa o el papel y reconocimiento que, a juicio de sus protagonistas, merece el primer nivel asistencial del sistema sanitario público.
«Eu non dubido da boa vontante, pero o papel o resiste todo e hai que falar de que é o que levou a que a primaria esté machacada, se en realidade e asumible atender a 70 pacientes nunha mañán, e logo falar de solucións, qué significa desburocratizar... ¿poñer persoas a facer recetas? Dende a miña humilde opinión a prescripción non é burocracia, poucos actos médicos poden sen más importantes que prescribir un tratamiento», concluye Rosa Rodríguez.