El desgaste de la Domus agota la paciencia de los vecinos de A Coruña: «Es un asco verla así»

Pauli González / T. Rivas A CORUÑA

A CORUÑA CIUDAD

Fachada de la domus, con placas oxidadas y una red cubriéndola para evitar desprendimientos
Fachada de la domus, con placas oxidadas y una red cubriéndola para evitar desprendimientos P. G.

El edificio continúa deteriorándose y su reforma está en el limbo casi un año después de las pruebas que se realizaron en la fachada para buscar soluciones y reparar las deficiencias

03 mar 2026 . Actualizado a las 15:20 h.

La paciencia de los vecinos de Monte Alto, de los visitantes habituales del paseo marítimo y, en general, de los vecinos de A Coruña está llegando a su límite. El estado de conservación de la Domus, uno de los buques insignia de la red de museos científicos coruñeses, presenta una imagen que dista mucho de la majestuosidad con la que fue inaugurada hace ya más de tres décadas. Las denuncias ciudadanas se han intensificado en las últimas semanas, señalando un deterioro visible y progresivo que afecta tanto a la estética como a la seguridad de la estructura diseñada por el arquitecto japonés Arata Isozaki.

Un recorrido por el perímetro del edificio basta para constatar las quejas. La icónica fachada curva, compuesta por miles de piezas de pizarra verde, muestra cicatrices evidentes en forma de huecos cubiertos por lonas y redes de seguridad instaladas para evitar el desprendimiento de material sobre la vía pública. A esto se suma la agresiva oxidación de los elementos metálicos laterales y la suciedad acumulada en las escalinatas de acceso. «Me parece que cada vez que paso por aquí llevo, no te quiero exagerar, pero diez años viéndolo así y me pongo de los nervios», declaraba esta mañana una vecina de la zona, visiblemente molesta, en el programa Voces de A Coruña, de Radio Voz.

El malestar no solo se centra en la estética, sino en la sensación de abandono. «Tú lo ves ahora así de frente que caen las tejas, pero es que si vas por el otro lado, los hierros están oxidados completamente. Yo no soy arquitecto, pero cualquier día eso se cae abajo», alertaba otra residente, quien calificó la situación de «vergüenza» y sentenció con dureza: «Es un asco verla así». 

Elementos oxidados en uno de los laterales de la Domus
Elementos oxidados en uno de los laterales de la Domus P. G.

El edificio, que el año pasado celebró su trigésimo aniversario, es una pieza clave del skyline coruñés y alberga espacios significativos, como el homenaje a los niños de la expedición Balmis, que también se encuentra deteriorado.  Aunque el gobierno local realizó estudios de la fachada mediante andamiaje el año pasado, la licitación de la obra sigue sin llegar. Las pruebas se llevaron a cabo durante el mes de abril bajo la supervisión directa del arquitecto César Portela, coautor del edificio junto a Isozaki, para constatar sobre el terreno las soluciones técnicas para atajar el problema de los anclajes y la falta de ventilación en la cámara de aire, los dos factores principales que hay provocado el desprendimiento de las piezas de pizarra verde. Desde María Pita reconocieron en ese momento que se trataba de un «gran desafío arquitectónico», ya que por una parte se necesita una solución de ingeniería para garantizar la seguridad de las más de 6.500 losetas de la fachada sin alterar la estética original, y por otro, se suma otra dificultad logística ya que las canteras que suministraban la pizarra verde original han cerrado.