El próximo jueves, con La Voz, una nueva edición de la Guía de Másters de Galicia
Unos 60.000 aficionados disfrutaron de una soleada jornada, en una de las ediciones con más asistencia en la historia de esta fiesta del motor
28 feb 2026 . Actualizado a las 22:32 h.Otro año más, y ya son treinta en total, el rali de A Coruña se convirtió en una de las citas destacadas del deporte gallego. De esas que los amantes del motor marcan con rojo en el calendario. Y es que la prueba herculina congregó a un gran número de aficionados —alrededor de 60.000, uno de los mejores registros históricos, según datos estimados de la organización—, que se acercaron a las carreteras para animar a los pilotos en los diferentes ayuntamientos en los que se llevó a cabo la prueba. Como ya es habitual, Ponte Aranga y la rotonda de Boedo fueron dos de los puntos más concurridos.
Tras el tramo urbano celebrado el viernes, el pinchazo de Iván Ares sorprendió a los más madrugadores, que asistieron, incrédulos, a un gran giro de guion. La noticia se propagó como la pólvora y sembró la incertidumbre sobre quién sería el ganador. Horas después, Santi García se llevó el gato al agua. Pero esa no fue la noticia más impactante, ya que el accidente de Sergio Bello acaparó todas las miradas. «Vaya leche, chaval», comentó un vecino al ver al Audi RS1 N5 dentro del jardín de una casa.
Concluida la jornada matinal, Betanzos acogió a todos los corredores, que aprovecharon su paso por el pueblo para comer y reponer fuerzas de cara a la segunda parte del día. Los protagonistas se agruparon en plaza de los hermanos García, a la que también se acercaron un buen número de seguidores. «Esto está como siempre, todos los años es espectacular. Se junta la gente, el ambiente es muy positivo y se disfruta mucho», señalaba Pablo, junto a su padre Antonio, quien destacó el buen tiempo que acompañó a la prueba, en «una tierra que siempre disfruta del motor».
Las calles betanceiras no solo recibieron a los más fieles, sino que muchos otros, curiosos al ver el ambiente generado, se aproximaron a echar un vistazo a los diferentes vehículos. «Pasábamos por aquí y nos enteramos de que se estaba corriendo el rali de A Coruña», comentaba Sergio, junto a su familia. Reconoce no ser un gran aficionado, aunque señaló que estaba «disfrutando». Una muestra de cómo es este evento, siempre hace afición.
Una vez saciado el apetito, la segunda pasada al tramo de Oza Cesuras inició el turno de tarde, antes de poner rumbo al parque de trabajo situado en Culleredo. Allí, mientras los mecánicos trabajaban duramente para poner a punto los coches, los vecinos de la zona ojeaban las reparaciones.
A las 17.00 horas, Iván Ares encabezó la salida hacia uno de los tramos míticos de la prueba, el de Cerceda, entre algún que otro aplauso y expresiones de asombro por parte de los más pequeños. Fue el inicio del final de un rali de A Coruña que cumplió las expectativas. Santi García fue el que celebró por la noche, pero en el fondo, los grandes vencedores fueron los que volvieron a pasarlo en grande en la fiesta del motor coruñés.