Fernando Hermosilla, sumiller,  22 años: «Los jóvenes van a consumir menos vino, pero vinos mejores»

A CORUÑA CIUDAD

CESAR QUIAN

Se formó en el Ingavi, ha pasado por El Celler de Can Roca y ahora ejerce en A Coruña: «Tenemos que buscar nuevos caldos que logren que los de mi generación se interesen por ellos»

24 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

La desconexión entre las nuevas generaciones y el mundo del vino tiene que ver, en opinión de Fernando Hermosilla, con el desconocimiento. De hecho, ser sumiller no fue su primera opción profesional. Fue tras cursar un ciclo de Dirección de Servicios de Restauración cuando descubrió esta pasión. A partir de ahí, se formó en sumillería en el Ingavi (Instituto Galego do Viño) y en el 2025 realizó un stage de cuatro meses en El Celler de Can Roca. En la actualidad es responsable de gestión de sala y de bodega en la Taberna da Tabacalera, en A Coruña.

—¿Qué cualidades debe tener un buen sumiller?

—Necesitas tener un buen don de comunicación, tener resiliencia, saber ser cortés y, por supuesto, mantenerte activo, tener inquietud, seguir formándote y ser consciente de que el mundo cambia y tú tienes que cambiar con el mundo.

—¿Cuál es la relación de su generación con el mundo del vino?

—Está claro que la mayoría de la gente joven opta por otras opciones, como la cerveza o los destilados. Pero yo soy optimista. Creo que la clave está en conseguir que vayan conociendo vinos, en darles a probar vinos muy distintos, porque puede ser que los que hayan probado no les agraden. Pero es cierto que es algo muy complicado, porque por lo general la gente de mi generación suele rechazarlo de primeras.

—¿Cómo podemos acercarnos a alguien que tiene 18 o 20 años para que conozca y pruebe vinos?

—El vino también nos entra por los ojos, así que una etiqueta diseñada para ese público más joven, más desenfadada y con una estética moderna nos puede ayudar. Y también buscando perfiles que agraden un poco más a una persona que no está acostumbrada a beber vino, como pueden ser vinos de trago un poco más largo, vinos más frescos, blancos con mucha fruta o incluso con un poco de azúcar residual... Pero reconozco que es complicado.

—¿Hay mucho esnobismo en el mundo del vino?

—Sí, pero creo que cada vez hay menos.

—¿No cree que hay un cierto elitismo en torno a la cultura del vino que aleja a los jóvenes de él? Parece que hay que ser un experto para beber vino, cuando de lo que se trata es, sencillamente, de disfrutarlo.

—Totalmente. Ha habido una sumillería que ha provocado que muchas personas consideren que sin entender de vino no deberían beberlo, cuando realmente no es necesario. Lo único que necesitamos es que la gente disfrute del vino, que se acerque a él sin pretensiones y sin esnobismo. Y para ello nosotros también debemos cambiar nuestro vocabulario, tenemos que acercarlo al cliente que no sabe de vinos y que no quiere saber. No tenemos el deber de enseñarles, tenemos el deber de servirles y hacer que disfruten.

—¿Cree que dentro de 10 o 15 años se beberá más vino?

—Me temo que no. Creo que la tendencia del consumo es a ir decreciendo. Será un consumo más consciente y con una mayor educación. Yo creo que la gente joven cada vez va a saber más y va a elegir beber menos pero mejor.

—¿El vino sin alcohol es una opción?

—Es una alternativa, pero aún nos falta bastante investigación para mejorarlos y para que se parezcan lo máximo posible a un vino con alcohol y repliquen esa sensación que da el alcohol en boca. De momento, aún no tienen esa potencia o esa textura que tienen los vinos con alcohol, pero sin duda son una buena alternativa de cara al futuro.

—¿Hay modas en el mundo del vino?

—Sí, por supuesto.

—¿Cuál es la tendencia actual?

—Tienen mucha presencia los vinos de mínima intervención, vinos naturales, apegados al territorio, con un mayor arraigo con la viticultura y con la agricultura regenerativa.

—¿Cómo estamos en Galicia a nivel de vinos?

—Somos un titán, sin duda. Pero todavía nos queda mucho potencial por descubrir y por explotar

—¿Cuál es el falso mito sobre el vino que más le cabrea?

—El de vino tinto para la carne y el blanco para el pescado.

—Este fin de semana tengo una cena y quiero servir un vino que sorprenda, pero sin tener que gastar más de 15 euros, ¿cuál me recomendaría?

—Camino Real, de Guímaro. Un tinto de Ribeira Sacra hecho con mucho mimo y mucho cariño, que cumple de sobra con las expectativas y que tiene una gran relación calidad-precio.