Tradición en los fogones que llega a las nuevas generaciones

A. G. chouciño A CORUÑA

A CORUÑA CIUDAD

Victor Vázquez, dueño de Casa Matilde, preparando su famoso cocido en el local de Atocha Alta
Victor Vázquez, dueño de Casa Matilde, preparando su famoso cocido en el local de Atocha Alta ANGEL MANSO

Casa Matilde, referente del cocido en A Coruña, roza el completo con reservas que se piden de un año para otro

13 feb 2026 . Actualizado a las 10:40 h.

Con la llegada del frío y la proximidad del entroido, la comarca vuelve a rendirse a uno de sus grandes rituales gastronómicos: el cocido. Un plato que marca el calendario del invierno y que, lejos de perder fuerza, sigue llenando mesas y generando listas de espera.

En A Coruña, uno de los nombres imprescindibles de esta temporada es el del restaurante Casa Matilde, convertido desde hace años en un referente del cocido tradicional. Al frente del local está Víctor Vázquez, que explica que la campaña de este año llega con pequeños ajustes, pero sin renunciar a la esencia. «O prezo subiu un pouquiño, non moito, en relación ao ano pasado, entre 3 e 5 euros dependendo do cocido», señala. De este modo, el menú completo (sin bebida) se sitúa en 38 euros, con filloas para endulzar el final. Si se quiere, también se pueden añadir al postre las orejas por 40 euros.

Más allá del precio, el principal cambio está en el producto. «A materia prima tamén a cambiamos, creo que melloramos a materia prima este ano», apunta Vázquez. No obstante, el cocido mantiene su estructura clásica, tanto en cantidades como en elaboración. «O produto segue sendo o mesmo, as mesmas cantidades e todo igual», sostiene el cocinero.

«Non paro de dicirlle que non me queda sitio a xente, é unha loucura»

El menú incluye sopa de cocido, garbanzos, grelos y patatas, además de un completo surtido de carnes que se sirven enteras: chorizo, cachola, panceta, costilla y lacón. Un plato que requiere tiempo y precisión. «O cocido non ten máis segredo, intentar conseguir a mellor cocción posible e as mellores materias primas», resume el propietario, que busca una cocción «perfecta» en cada servicio que ofrece.

La demanda vuelve a ser muy elevada. En los días fuertes, Casa Matilde puede servir hasta 70 comensales, con el comedor lleno. Las reservas están prácticamente cerradas: «Os sábados non teño sitio ata o último sábado de marzo». Febrero y marzo están completos y el entroido se cerró hace semanas. «Hai xente que se reserva dun ano para outro», añade.

«O cocido non ten máis segredo: materia prima e conseguir a mellor cocción»

El éxito es tal que el teléfono no deja de sonar. «Non paro de dicirlle que non á xente, é unha loucura», comenta, mientras atiende llamadas con manos libres en plena jornada de trabajo. El equipo fijo es de tres personas, con refuerzos puntuales, además de la actividad de la taberna.

Uno de los datos más destacados, y que se consolida en esta temporada festiva, es el relevo generacional, que ve estas jornadas como un punto de encuentro. «A xente nova cada vez vén máis», afirma Vázquez, confirmando que el cocido ya no es solo cosa de mayores. La temporada comenzó en octubre y se prolongará hasta finales de marzo, consolidando al cocido como uno de los grandes protagonistas del invierno gastronómico gallego.