Gran pianismo y batuta con futuro

HUGO ÁLVAREZ DOMÍNGUEZ A CORUÑA

A CORUÑA CIUDAD

Hankyeol Yoon dirigió a la Sinfónica de Galicia en un concierto con Nelson Goerner al piano
Hankyeol Yoon dirigió a la Sinfónica de Galicia en un concierto con Nelson Goerner al piano H.A.

Hankyeol Yoon se puso al frente de la Sinfónica para hacerla sonar como en sus mejores noches

07 feb 2026 . Actualizado a las 19:58 h.

La cancelación de Fabien Gabel propició el debut con la Orquesta Sinfónica de Galicia del surcoreano Hankyeol Yoon, joven y ascendente batuta que ha dirigido prestigiosas orquestas internacionales. Schumann, Chopin y Brahms vertebraron un programa en el que actuó como solista Nelson Goerner.

Desde la obertura Manfred, de Schumann, se vio que Yoon es capaz de ordenar el discurso orquestal: cada línea suena bien diferenciada y definida, en equilibrio y sin efectismos, en una lectura en la que los violines demostraron ser una de las secciones en mejor forma de la OSG.

Nelson Goerner tocó el Segundo concierto para piano de Chopin. La versión derrochó alma romántica, con piano amplio, un punto manierista y ensimismado en la digitación. Goerner (fantástico pianista) creció progresivamente, con alta poesía en el Larghetto central (fraseado con delicadeza) y habilidad para arpegiar el Allegro vivace final. Quizá faltase diálogo con una OSG que arropó bien al solista (sobre todo en el logrado tempo central). Goerner regaló un preludio de Rachmaninov tocado de forma espléndida, que hizo desear más bises. Yoon y la OSG fueron buen soporte en una versión con momentos de gran pianismo.

En la Cuarta de Brahms, Hankyeol Yoon dibujó bien los distintos planos, con una OSG inspirada y de sonoridad refulgente. Destacó la cuerda en el Allegro ma non troppo, la inteligente construcción progresiva del Andante moderato (de marcado aliento lírico y cantabilidad envidiable en madera y cuerda) o el pulso del Allegro giocoso. Siempre ordenado, Yoon no cargó las tintas en el Allegro energico e passionato final para llevarlo a buen puerto, desde una lectura equilibrada, clara en las líneas y que mantuvo la tensión. Si faltó algo más de personalidad propia desde la batuta, organizó bien sus ideas y obtuvo buena respuesta de la orquesta en una lectura con orden y concierto.

Velada con una batuta con claro futuro. Cuando sea un nombre consolidado de la dirección orquestal (todo apunta a ello), recordaremos que nos visitó en 2026 e hizo sonar a la OSG como en sus mejores noches.