A Coruña regula sus terrazas: cierre hasta las 2.30 en verano y solo en casos puntuales en plazas de aparcamiento
A CORUÑA CIUDAD
Los hosteleros tienen hasta final de año para adaptarse a los cambios relativos a horarios, la colocación en plazas de aparcamiento o cuestiones estéticas
04 feb 2026 . Actualizado a las 17:55 h.La junta de gobierno local de A Coruña aprobó este miércoles la propuesta de ordenanza para la regulación de las terrazas de hostelería, que tendrá que ser aprobada por el pleno y que concede de plazo hasta final de año para que los locales se adapten a la nueva normativa. El texto es fruto de las negociaciones entre el gobierno local y el BNG durante los últimos meses e incluye novedades referentes a horarios, ocupación de plazas de aparcamiento y tramitación de permisos, entre otras cuestiones. Sobre este último punto, destaca que los establecimientos tramitarán de forma conjunta la petición de ocupación de dominio público y el permiso para instalar la propia terraza, algo que hasta ahora se hacía de forma independiente, lo que redunda en una simplificación administrativa para los locales. Estos también tendrán que adaptarse a la nueva normativa de horarios, que establece una mayor diferenciación según la zona en la que se encuentren. Así, las terrazas en lugares sin problemas de ruido podrán abrir hasta las 23.30 horas de domingo a jueves de octubre a abril, ampliando en una hora los viernes, sábados y vísperas de festivos, y hasta las 00.30 horas por semana los meses de mayo, junio y septiembre, postergando el cierre hasta las 1.30 horas los viernes, sábados y vísperas de festivos. Mientras, en julio y agosto podrán estar abiertas hasta las 2.30 horas todos los días. La normativa es más estricta para las zonas acústicamente saturadas (ZAE), las zonas de protección especial (ZPE) y para las zonas de protección acústica especial (ZPAE), que cerrarán media hora antes en relación con los límites establecidos para las áreas comunes.
Los grupos políticos de María Pita constituirán una mesa de terrazas con el cometido de realizar un seguimiento de la aplicación y control de las medidas de la nueva ordenanza, que también obliga a que los establecimientos exhiban de manera visible el permiso municipal incluyendo un código QR que permita consultar la superficie autorizada y la disposición del mobiliario. Como norma general, las mesas y sillas se podrán colocar en calles peatonales, en las que tengan aceras con un ancho mínimo de 2,5 metros (hay excepciones que permitirán casos de 2,30 metros para instalar mesas altas), plazas, zonas de soportales o en algunas plazas de aparcamiento. En las calles peatonales deberá quedar un itinerario peatonal libre de 3 metros como mínimo y la ocupación máxima no superará el 50 % del ancho de la vía. Mientras, en las zonas de soportales se deberá dejar sin ocupar un ancho mínimo de 1,5 metros.
Una de las principales novedades de la ordenanza son las normas relativas a las terrazas en plazas de aparcamiento, cuestión que surgió a raíz de la pandemia y ahora se establece una regulación clara para su mantenimiento. Se permitirán en calles con un carril por sentido de circulación o dos si la velocidad está limitada a 30 kilómetros por hora, además de estar en vías en las que la acera tenga un ancho inferior a 2,5 metros. De lo contrario, tendrán que estar en la superficie peatonal. Deberán estar a un mínimo de 5 metros de pasos peatonales, no ocupar más de un 30 % del total de la superficie destinada a aparcamiento de la calle y no se podrá compatibilizar la terraza en la acera con la calzada. Será obligatorio que estén sobre una tarima o plataforma que quede a la altura de la acera, lateral hacia el que no podrán tener ningún cierre, que sí será obligatorio hacia la carretera y en los dos extremos.
La ordenanza también establece unas normas de seguridad y estéticas para las terrazas, como una altura mínima de 2,20 metros para la colocación de toldos, que no estarán permitidos en edificios con protección monumental e integral. Los casos en los que se incluya publicidad en el mobiliario tendrá que quedar reflejada en la solicitud de licencia y supondrá la aplicación de un recargo. La normativa establece criterios estéticos generales, como la utilización de colores neutros (blanco, gris, arena, tierra, negro o similares), tanto para toldos como para mesas y sillas y con limitaciones para el espacio que pueda ocupar la publicidad.
Mientras, las protecciones laterales o mamparas tendrán una altura máxima de 1,60 metros deberán asegurar su detección por parte de personas invidentes a una altura de 40 centímetros desde el pavimento. En el caso de las tarimas o plataformas se prohíbe cubrirlas con césped artificial, moqueta o similares. El nuevo texto también prevé la posibilidad de establecer sanciones económicas en el caso de infracciones, que van desde 100 euros en algunos casos leves hasta un máximo de 3.000 euros en las muy graves.
En zonas singulares del ámbito Pepri, como las plazas de María Pita y España, la Ciudad Vieja, O Parrote y las avenidas de Montoto y de la Marina, no se permitirán tarimas o plataformas y el mobiliario será de materiales como madera tratada, acero, aluminio, hierro o plástico de diseño atractivo y de buena calidad. Los posibles toldos que se instalen, que no podrán ser fijos, tendrán que mantener una homogeneidad en cuanto a cromatismo, material, texturas y morfología. En el caso de María Pita, el ancho de ocupación de la terraza será el equivalente al de la fachada del local, estarán sobre una tarima y tendrán elementos de sombra autoportantes o anclados a la plataforma además de toldos a dos aguas pendiendo de un pórtico o similar. El gobierno local trasladó hace unos meses a los hosteleros de la plaza la propuesta para este emblemático lugar, acabando con las actuales estructuras, que se remontan al 2022. Mientras, para la Marina también se establecen una serie de condicionantes, como que no tengan cierres estables y una gama cromática determinada.
Mejoras y un mayor orden
«As terrazas ofrecen moitos aspectos positivos, pois contribúen ao esparcemento e ás relacións sociais, pero un exceso de ocupación supón unha invasión do espazo público en detrimento das persoas viandantes e pode xerar poblemas de accesibilidade, mobilidade ou ser orixe de ruídos excesivos e suciedade», explicó Inés Rey. La alcaldesa asegura que esta ordenanza «busca ordear as terrazas, con melloras para os hostaleiros que na anterior normativa non existían, como a instalación en prazas de estacionamento, e busca tamén garantir que se cumpran as normas e se garanta o tránsito peonil nas distintas rúas. En definitiva, mellorar a convivencia e contribuír tamén a unha mellora da calidade estética da cidade».