La madre del coruñés Diego Bello, en el juicio por el asesinato de su hijo en Filipinas: «Fue amenazado de muerte y le pusieron una pistola sobre la mesa»

Elena Silveira
Elena Silveira A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA CIUDAD

La madre y el padre de Diego Bello con el director del NBI en Filipinas
La madre y el padre de Diego Bello con el director del NBI en Filipinas .

Pilar Lafuente declaró en la vista que se celebra en Manila contra tres policías filipinos acusados de matar al joven empresario en el 2020

16 ene 2026 . Actualizado a las 10:06 h.

La madre del coruñés Diego Bello Lafuente confirmó ante el Tribunal Regional de Primera Instancia de Manila que su hijo había sido amenazado de muerte antes de ser abatido a tiros en Filipinas, un testimonio clave en el juicio que se sigue contra los tres policías filipinos acusados de su asesinato.

La declaración de Pilar Lafuente tuvo lugar este viernes en la capital del país asiático, en el marco del proceso judicial por la muerte del empresario coruñés, tiroteado delante de su casa hace seis años, el 8 de enero del 2020, en la isla de Siargao durante una supuesta operación policial antidroga. Según explicó el abogado de la familia, Guillermo Mosquera, la comparecencia se desarrolló ante la jueza del caso y en presencia de los acusados, situados a escasos metros de los familiares de la víctima.

Durante su testimonio, la madre relató la estrecha relación que mantenía con Diego y que en los meses previos a su fallecimiento intercambiaban llamadas diarias, con un contacto constante pese a la distancia. En ese contexto, expuso la creciente preocupación que comenzó a sentir al conocer que su hijo había sido objeto de amenazas de muerte.

Según declaró ante el Tribunal, Diego le contó en una primera ocasión que, durante un encuentro, una persona colocó un arma de fuego sobre una mesa, un gesto que interpretó como una advertencia directa. Posteriormente, le informó de una segunda amenaza, en la que tanto él como su socio habrían sido intimidados por Miguel Villafuerte. A la salida del juzgado, Pilar Lafuente fue más explícita y directa al señalar que «Diego fue amenazado de muerte por el señor Miguel Villafuerte», en referencia al entonces gobernador de la provincia de Camarines del Sur, actual miembro de la Cámara de Representantes filipina y miembro de una poderosa dinastía política filipina.

«Hoy la sensación es que llegamos al punto en el que queríamos estar, para que nos escuchara la jueza y poder aportar la información que llevábamos tiempo guardándonos», afirmó la madre del joven, quien se mostró «satisfecha» con el desarrollo de la vista. «La verdad es que nos vamos satisfechos de cómo se desarrolló la sesión y esperemos que esto acabe pronto», añadió.

La declaración se produjo en una sesión de alta carga emocional, en la que los padres de Diego y su hermano, Bruno Bello, pudieron ver directamente a los procesados: el capitán Vicente Panuelos y los sargentos Ronel Azarcón Pazos y Nido Boy Esmeralda. Los tres permanecen en prisión preventiva después de que el tribunal les negara la libertad bajo fianza el pasado mayo, al considerar que «la evidencia de culpabilidad es sólida».

Diego Bello, nacido en A Coruña en 1987, se había instalado en Siargao en el 2017, donde regentaba una discoteca y una tienda de ropa y había construido su vida centrándose en el mundo del surf y el entorno natural de la isla. La versión policial sostuvo inicialmente que se trataba de un «narcotraficante de alto valor» abatido tras un tiroteo, pero un informe posterior de la Oficina Nacional de Inteligencia (NBI, por sus siglas en inglés) filipina desestimó ese relato y acusó en el 2022 a los tres agentes de asesinato.

El testimonio de la madre forma parte de una fase considerada clave por la acusación, en la que se dirimen las responsabilidades penales por los hechos que culminaron con la muerte violenta del joven español. De ser hallados culpables, los acusados podrían enfrentarse a penas de hasta cadena perpetua. Según indicó Guillermo Mosquera, la familia continuará personada en el procedimiento y prevé regresar a Manila «una o dos veces más, seguro», hasta que concluya un juicio cuya fecha final aún se desconoce. Tenían previsto coger un vuelo para retornar a Galicia este mismo viernes. 

 Estrategia de la acusación

Según Mosquera, la comparecencia de la madre responde a una decisión estratégica. «Nos pidieron que declarase uno de los dos progenitores y decidí que fuese la madre. El sentimiento de madre no es el mismo que el de padre, y además la jueza también es madre», señaló desde Manila. La declaración de Lafuente se basó en una declaración jurada (afidávit) presentada previamente ante notario, un procedimiento habitual en el sistema judicial filipino. «Aquí las preguntas se hacen antes y se envían a las otras partes con antelación. Luego, sobre esa declaración, pueden repreguntar», explicó Mosquera.

Los tres policías acusados del asesinato de Diego Bello, este viernes antes de entrar a la sala de vistas del Tribunal Regional de Primera Instancia de Manila
Los tres policías acusados del asesinato de Diego Bello, este viernes antes de entrar a la sala de vistas del Tribunal Regional de Primera Instancia de Manila

Uno de los ejes del testimonio fue desmontar la versión policial que presentaba a Bello como narcotraficante. «La declaración se centró en la honorabilidad de Diego, en que sus padres hablaban con él a diario y sabían perfectamente que no consumía drogas ni era traficante de droga», subrayó el abogado. En la sesión de este viernes no se abordó finalmente la posible indemnización en caso de condena. La jueza, según Mosquera, urgió a las partes a que el proceso «no se retrase más». A partir de ahora, se convocará a dos testigos por cada sesión bimensual, sin que se haya concretado cuántos quedan aún por declarar.

La familia y amigos de Diego Bello enviaron también un comunicado en el que destacan la preparación del juicio y el acompañamiento institucional recibido: «En los últimos días se han mantenido diversas reuniones de trabajo con distintos organismos, junto al abogado Guillermo Mosquera y con el acompañamiento constante del cónsul de España en Filipinas, Ignacio Sánchez Taboada». Entre ellos, encuentros con abogados, representantes de la Embajada de España y el embajador de la Unión Europea en Filipinas, Massimo Santoro, así como con el director del NBI y los agentes responsables del informe que desmonta, punto por punto, la versión policial que incriminaba al empresario coruñés como un narcotraficante peligroso y en el que se decía que habría iniciado el fuego cruzado con los policías que acabaron con su vida. También fueron recibidos por un secretario de la Oficina del Ombudsman (Defensor del Pueblo), a quien trasladaron «las preocupaciones e incertidumbres existentes en el caso». «Todo este trabajo está encaminado a un único objetivo: seguir buscando justicia. Seis años después de la injusta muerte de Diego Bello, se continuará hasta que se haga justicia y se limpie su nombre», recalcan.

El juicio se celebra contra el capitán Vicente Panuelos y los sargentos Ronel Azarcón Pazos y Nido Boy Esmeralda, a quienes la justicia filipina acusa de asesinato y de amañar pruebas tras descartar la versión oficial de un enfrentamiento armado. Un informe de la Oficina Nacional de Inteligencia (NBI) concluyó que los agentes mataron a Bello «aprovechando su posición de poder», en el contexto de la guerra contra las drogas impulsada por el expresidente Rodrigo Duterte. El proceso judicial podría prolongarse aún cerca de un año, pero la familia confía en que esta comparecencia suponga un punto de inflexión en la causa.