«La Marina está perfecta, pero vete a los barrios de A Coruña. Meten miedo»
A CORUÑA CIUDAD
El comité de empresa de los barrenderos culpa al gobierno local de las irregularidades de la concesionaria, investigada por corrupción
15 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.«El Ayuntamiento pasa olímpicamente de todo. Nos reunimos con ellos y los informamos varias veces de las irregularidades, pero es lo mismo de siempre. Dejadez total. Ni siquiera utilizan el programa informático que les permite controlar la maquinaria que sale a la calle cada día y hacer un seguimiento de los servicios», se queja un miembro del comité de la adjudicataria de limpieza viaria de A Coruña.
La situación en la concesionaria de los barrenderos no ha mejorado en el año transcurrido desde que se constituyó el comité que destronó al hegemónico STL. Y las consecuencias de la «falta de control municipal», denuncia la plantilla, ya se han propagado por toda la ciudad. «La Marina está perfecta, los Cantones igual y la plaza de Lugo lo mismo, pero vete a Mesoiro, a Monelos, a Eirís o a Valaire. Mete miedo —apunta una empleada—. El abandono de los barrios es total, hay hierba y suciedad por todos lados, papeleras sin vaciar, basura en los bordillos que el viento esparce más, porque en vez de mandar a un barrendero al día siguiente a retirarla mandan un aljibe por la noche y ahí queda», explica.
La compañía, investigada por corrupción por la jueza de Primera Instancia e Instrucción número 6 en el marco de la causa abierta contra la trama orquestada supuestamente por Miguel Ángel Sánchez, «reduce costes a base de no sacar la maquinaria», denuncian desde el comité. «En el mes de agosto, con el movimiento que hay de fiestas en los barrios, turistas, vecinos de vacaciones, etcétera, estuvimos sin baldeadoras, habiendo cinco en la empresa. Y el ayuntamiento lo sabe, se lo dijimos nosotros, pero no ha hecho nada, ni expedientes, ni controles ni nada de nada», añaden.
De 10 barredoras a 1
Antes de que el contrato de limpieza de calles y recogida de basura se desdoblase en dos, la concesionaria —Cespa, entonces— cubría la ciudad con diez máquinas barredoras. «Ahora sale una», anota un trabajador, muy crítico con el pliego municipal del 2020. En febrero de ese año, FCC e Ingeser Atlántica, reunidas en una UTE, se hicieron con la concesión de la limpieza viaria con una duración de ocho años y un canon anual de 14,4 millones de euros.
«Lo de la maquinaria es terrible. Entre que no hay personal de taller y el que hay, en su mayoría, son peones o gente sin título de mecánico; que no se realiza ningún mantenimiento y que muchas veces simplemente ordenan meter las máquinas o los camiones en el taller para que no salgan, porque así no gastan, es terrible», relata otro operario, que abunda en la precariedad de una plantilla mermada gota a gota desde el 2020. «Éramos unos 270 y ahora andamos por 240. No se cubren bajas, ni jubilaciones, vacaciones ni permisos. Por eso llama la atención la subcontrata de Lares del Norte, que tiene a muchísima gente», dice.
La Voz intentó ayer recabar la versión del Ayuntamiento, pero no obtuvo respuesta.
Esta empresa de economía social, a la que se subrogó la plantilla de Inusvalia —una de las sociedades instrumentales de las que, según la policía, se valió el líder del STL para lucrarse a costa de la plantilla—, tiene «alrededor de 40 personas» en la limpieza viaria. «Es llamativo, porque según el pliego, podría tener solo 2 o 3 empleados, el equivalente al 0,5 % del presupuesto anual, que vienen siendo 70.000 euros, de los 14 millones que llevan. Y yo diría que son más 50 que 40. Trabajadores que al final hacen más o menos lo mismo que nosotros, pero que salen más rentables. Es decir, saco dinero de un cajón y lo meto en otro que también es mío, e incluso le saco más partidas. Al final, nosotros estamos perdiendo puestos de trabajo para que la empresa subcontrate a otra. En la práctica, es así como lo hace».