El San Rafael, único centro privado que navega por dentro de las coronarias
A CORUÑA CIUDAD
El hospital de A Coruña incorpora a su sala cardiológica robotizada un asistente de IA que permite visualizar el estado de los vasos sanguíneos y planificar los procedimientos terapéuticos
11 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Hace algo más de dos años fue el primer centro privado de España en incorporar el robot Allia 7, una sala vascular intervencionista robotizada e inteligente. Ahora llevan unos meses probando, también de forma pionera, el AVVIGO+, una guía con inteligencia artificial que permite navegar por el interior de las coronarias en tiempo real. «Es un sistema de navegación intracoronaria, es decir, por el interior: introduces una mini cámara ecográfica y eres capaz de visualizar todas las arterias por dentro, incluso por vasos de un milímetro, muy pequeños, y el software con IA es capaz de decirte dónde colocar el stent, qué tamaño debe tener y cómo va a quedar. Todo esto en vivo y en directo, en el momento, lo que te permite tomar decisiones muy rápido», describe Gonzalo Peña, jefe de Cardiología del Hospital San Rafael de A Coruña.
Este dispositivo utiliza tecnología de ultrasonido intravascular para generar imágenes de alta definición del interior de las arterias e incluso realizar un estudio de fisiología coronaria, es decir, del funcionamiento del flujo sanguíneo. Esta visión mejorada de los vasos permite a los especialistas proceder con mayor precisión, reduciendo el riesgo de complicaciones para el paciente.
«A veces hay mucha diferencia entre lo que se ve con radiodiagnóstico a través de la inyección de contraste, esto aporta mayor información, seguridad y precisión», insiste el especialista, que alude además a la información que aporta de «la microvasculatura del corazón», ya que de este modo «ves toda la microcirculación y puedes valorar la perfusión miocárdica; a veces —explica— haces un cateterismo y no encuentras lesiones, por eso es necesario realizar estudios más completos».
Ultrasonidos
El asistente, que se aplica tanto en el diagnóstico como durante las complejas intervenciones cardíacas,emplea tecnología de ultrasonido de última generación IVUS (IntraVascular UltraSound) desarrollada por Boston Scientific, que consiste en un pequeño transductor de ultrasonido que se introduce en la arteria en el extremo de un catéter. Una vez dentro, proporciona imágenes transversales de alta definición, de modo que esa visualización mejorada permite a los cardiólogos ver en detalle dentro de la arteria, las lesiones, los depósitos y placas de calcio y colesterol que obstruyen la circulación, así como el flujo a través de las arterias. El sistema de análisis con IA ofrece además datos precisos del grosor de la pared arterial y la geometría luminal de la arteria (el espacio central por el que fluye la sangre). La propia máquina hace diagnósticos precisos sobre la disposición y tamaño del vaso sanguíneo. Esto facilita a los cirujanos la toma de decisiones sobre, por ejemplo, dónde colocar un stent y como es el resultado final. Es un método no invasivo que no emplea radiación ionizante, por lo que es todavía más seguro, tanto para el paciente como para el personal médico.
Los cardiólogos pueden ver directamente las imágenes generadas por el asistentes en la pantalla de Allia 7 mientras intervienen al enfermo. Esta integración facilita la toma de decisiones de forma inmediata. «Se ve con claridad cuál es la mejor zona del vaso a tratar y si, por ejemplo, el stent ha quedado bien colocado o necesita algún ajuste», apunta.
En la actualidad, el equipo del Hospital San Rafael utiliza el nuevo sistema «cuando no localizamos lesiones, cuando falla un stent, que se ha implantado y al tiempo se obstruye de nuevo, en situaciones con la arteria totalmente ocluida o cuando hay complicaciones», agrega Gonzalo Peña, que resalta que, pese a que se aplica principalmente en patología coronaria, «también se puede utilizar en otros procedimientos vasculares».
Para ejemplificar las ventajas, señala que en situaciones en las que los vasos están muy calcificados «y no ves muy bien, esto te permite tomar medidas precisas, porque cuando implantamos un stent tienes que decidir el diámetro y la longitud, y eso es importante, hay que acertar en las dos»..
Por el momento, han llevado a cabo una treintena de procedimientos con buenos resultados y valora la nueva tecnología como un complemento de importantes ventajas para realizar procedimientos avanzados. «No es de uso rutinario por el momento, pero sí que cada vez tiene más indicaciones».
«Fue bastante costoso, no es barato, anda por los 80.000 euros más el gasto en fungibles,ya que cada vez que introduces la camarita es de un solo uso», señala Peña, si bien las ventajas que aporta son todavía más significativas: redunda en mejores resultados clínicos para el paciente mientras que al especialista le permite afinar más el diagnóstico, realizar los procedimientos con mayor seguridad y comprobar el resultado.