Pandolo, uno de los delincuentes más peligrosos de Galicia, se declara inocente de los tres intentos de homicidio en Ordes
A CORUÑA CIUDAD
«El está no cárcere, pero nos tamén», dijo el hombre al que disparó en el abdomen durante el juicio que se celebró este jueves en la Audiencia Provincial de A Coruña. La Fiscalía pide para el acusado 36 años de prisión
19 ene 2026 . Actualizado a las 14:09 h.Inocente. Así se declaró este jueves José Manuel Martínez Quintáns, conocido como Pandolo, en la primera sesión del juicio celebrado en la Audiencia Provincial de A Coruña por los hechos cometidos la madrugada del 31 de mayo del 2023 en Ordes. La Fiscalía pide para él un total 36 años y 3 meses de prisión por tres intentos de homicidio, dos de ellos con lesiones; un intento de robo de vehículo en casa habitada, un hurto, un delito de coacciones y tenencia ilícita de armas, con el agravante de que la pistola tenía el número de serie borrado. Su defensa, ejercida por el abogado José Martín Fuentes, solicita su libre absolución alegando esquizofrenia diagnosticada desde hace diez años. «Llevaba seis meses sin tratamiento», dijo antes del inicio de la sesión. El juicio proseguirá el próximo día 19.
El delincuente estaba huido del Centro de Inserción Social (CIS) de A Coruña, al que no regresó tras un permiso. Afirmó que llegó a la vivienda, situada en la parroquia de Buscás, en una bicicleta (que resultó ser robada) y que accedió al interior por una puerta lateral que estaba cerrada sin llave. «No tenía intención de robar el coche, surgió», apuntó en su declaración, en la que negó haber disparado intencionadamente los dueños de la casa. «Sí que tenía pistola y disparé al aire tres o cuatro veces para que supiesen que tenía un arma», dijo. Cuando el acusado entró en la casa se dirigió a la cocina, donde dejó sobre la mesa una lata de atún y un fuet. En el exterior había tres coches. «Todos con las llaves puestas», dijo, aunque la familia lo negó y testificó que las del que trató de robar estaban en el mueble de la entrada. «Intenté sacarlo, pero no sé qué me pasaba, no podía. No sabía si era un coche o una nave espacial», dijo. Sobre su esquizofrenia, comentó que en la cárcel tomaba la medicación, mientras que «en el CIS no, pero yo estaba bien, aunque ese día no». «Si me estreso y me haces daño es cuando me sale la cosa esa».
Esa madrugada, Pandolo fue descubierto por los dueños de la vivienda cuando se dirigía al vehículo que pretendía robar. «Levanteime sobre as 5.45 horas para ir traballar e escoitei algo, entón fun o baño e mirei pola fiestra. Vin a este home e díxenlle que non se levara o coche do meu fillo. Apuntoume coa pistola e deulle á parede», declaró el hombre al que posteriormente hirió con una bala en el abdomen. Esa bala quedó a solo 20 centímetros de su posición, tal y como testificó un policía. La víctima lo hizo a través de una videoconferencia ante el temor que tiene al acusado. «Tras o primeiro disparo díxenlle ao meu fillo que chamase ao 112, baixei e vin o home dentro do vehículo, abriu a porta e disparoume. Caín ao chan. Pensei que me mataba», relató el varón, que añadió: «Instintivamente vireime e por iso non me deu de fronte». La bala le alcanzó el abdomen sin dañar el intestino, pero los médicos señalaron en la sesión que el disparo fue potencialmente letal.
Pandolo negó que fuese intencionado. «El arma se disparó durante un forcejeo porque se abalanzaron varios miembros de la familia encima de mí. Me caí al suelo y me abrí la cabeza, me dieron varios puntos», argumentó. A continuación, de acuerdo con el relato de la familia, el acusado volvió a disparar. «Espertei polo ruído do disparo, pensei que estoupara unha roda. Entón xa baixei co meu marido e saín fóra para evitar que nos roubase o coche», declaró la mujer del herido. Lo hizo tras un biombo para no ver ni ser vista por el acusado. Según relató, Pandolo la disparó tras su negativa a entrar en el turismo. «Escoitei o clic da pistola e agocheime detrás doutro vehículo, pero a bala non saíu. Logo obrigoume a arrancar o coche mentres me apuntaba dende fóra do vehículo», dijo.
Las víctimas sufren secuelas psicológicas: «El está na cárcere pero nós tamén»
Cuando Pandolo hirió a su marido, su suegra también salió de la vivienda. «Escoitoulle dicir ao meu home: “Mamá, matoume”. Entón abalanzouse sobre el, que lle deu un puñetazo e apuntouna coa arma. Díxolle: “Esto es porque tú te lo buscaste”». Frase que también escucharon su marido y su suegro. «Deus axudounos e a bala non saíu», apuntó su marido. No lo hizo, tal y como corroboraron los agentes que intervinieron esa madrugada, porque se encasquilló. «Senón estaríamos todos mortos», dijo la familia, en tratamiento por ansiedad e insomnio a causa de los hechos. «El está no cárcere, pero nos tamén» ,testificó el varón que resultó herido de bala.
Después de que Pandolo atacara a su madre, que perdió un diente por esa agresión, el hombre se fue contra él. «Vin a miña nai no chan e tireime enriba», relató el hombre, al que se unieron el resto de la familia. «Foi moi difícil quitarlle a pistola», dijeron. «Meu fillo desangrábase e púxenlle un pano cun cordel e co que me sobrou, ateille as pernas» Así, lograron retenerlo hasta que llegó la Guardia Civil.
Un delincuente reincidente que muestra «un profundo desprecio a la vida»
El acusado está pendiente de dos juicios por los asesinatos de Antonio Tuñas en Mazaricos y Javier Iglesias en Culleredo. Aseguró que este último fue el que le entregó el arma que usó en Ordes. El fiscal subrayó en la exposición de sus conclusiones que Pandolo siente «un profundo desprecio por la vida» y manifiesta «una incapacidad para convivir en sociedad». Por ello, consideran que «solo una larga estancia en prisión garantizará que, durante ese tiempo, no se produzcan nuevas agresiones».
Pandolo disfrutaba del tercer grado tras haber cumplido 16 de los 20 años de prisión a los que había sido condenado por robos, atracos y enfrentamientos a tiros con las fuerzas del orden cuando cometió los hechos. Sobre su esquizofrenia, los peritos dijeron que el médico no advirtió que en Ordes sufriese un brote ni alteración.