A Coruña consolida la bicicleta como transporte urbano

Elena Silveira
Elena Silveira A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA CIUDAD

Tramo del carril bici en la avenida Salvador de Madariaga
Tramo del carril bici en la avenida Salvador de Madariaga MARCOS MÍGUEZ

Con una red ciclable que llega ya a los 60 kilómetros, los usuarios demandan mejoras en tramos deteriorados y giros peligrosos y más inversión en formación para evitar problemas de convivencia

09 nov 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

El primer tramo del carril bici en A Coruña se inauguró en noviembre de 1992, con un recorrido que conectaba el muelle de Trasatlánticos con el dique de abrigo. Desde entonces, la red ciclable ha experimentado una expansión significativa, alcanzando en la actualidad los 60 kilómetros de longitud.

Entre las actuaciones más recientes destaca la reapertura parcial de los Cantones, donde se han habilitado secciones para peatones y ciclistas como parte de un proyecto más amplio de remodelación urbana. También la reurbanización de la Avenida da Sardiñeira incluye un tramo de carril bici, así como la ampliación de estaciones de BiciCoruña, que se pondrán en marcha en los próximos días. Además, se ha iniciado la construcción del paseo marítimo en la zona de la antigua Conservera Celta, con un tramo de 470 metros que incluirá carril bici y conexión con la red existente hacia Culleredo, consolidando la continuidad de la infraestructura ciclista.

Aunque se han logrado ampliaciones y avances significativos, usuarios y asociaciones señalan carencias como la falta de continuidad en algunos tramos, el estrechamiento excesivo en otros o la convivencia complicada entre ciclistas, peatones y vehículos en algunos momentos.

Puntos conflictivos

Uno de los puntos más conflictivos se encuentra en el eje Rúa Alta-Rúa Nova-San Andrés, donde el pavimento adoquinado y la escasa visibilidad en los cruces complican la circulación. En el tramo entre las calles Socorro y Cordelería, la anchura se reduce a menos de dos metros, lo que dificulta el paso simultáneo de bicicletas en ambos sentidos. Y en otras zonas céntricas como Linares Rivas y la avenida Primo de Rivera, el carril se complica con las paradas de autobús, generando confusión y conflicto con los peatones. Otro foco de problemas está entre el materno y el colegio Santa María del Mar, donde la vía ciclista se interrumpe obligando a los usuarios a incorporarse a la acera o a la calzada. Además, los usuarios coinciden en que la red presenta deficiencias de mantenimiento, con zonas invadidas por vegetación, giros peligrosos y conexiones incompletas que rompen la continuidad del recorrido.

Así, responsables del Club Ciclista Plato Fondo de A Coruña confirman que en los 60 kilómetros de carril bici no todo es idílico. Según su presidente, José Luis Leis Correa, algunos tramos resultan peligrosos debido al incumplimiento de las normas y a la coexistencia de distintos usuarios: «A veces es un auténtico peligro, pero no por la convivencia con los coches, sino debido al mal uso que hacen algunas personas». Aunque cree que la infraestructura está bien concebida, alerta sobre la presencia de patinetes y bicicletas en sentido contrario, así como ciclistas que forman hileras que dificultan el paso: «Muchos ciclistas prefieren circular por la carretera, a pesar del riesgo que entraña, porque ven más peligroso encontrarse con carritos de bebé, patinetes u otros usuarios que no cumplen las normas».

Educación vial

Subraya la necesidad de promover la educación vial entre los ciclistas, recordando que el carril bici está pensado para un tránsito moderado y seguro: «Creo que el problema es que la gente no sabe andar en bici. Este carril es para pasear, no para hacer carreras. Te encuentras gente que piensa que está subiendo al Xalo, pero hay que ir a una velocidad moderada», explica.

José Ángel Cobas Corral, vicepresidente de Plato Fondo, confirma que la situación obliga a muchos ciclistas a evitar ciertos tramos urbanos y trasladar sus bicicletas en coche para poder entrenarse en zonas más seguras, como O Burgo (Culleredo). Aunque elogia el hecho de que la ciudad tenga zona específicas para bicis, recuerda que no todas son óptimas. En concreto, critica el tramo de Linares Rivas y Primo de Rivera, donde recientemente un ciclista se empotró contra una marquesina de bus que interrumpe el carril. «Justo ahí, uno se tiene que apartar del recorrido y pasar por delante o por detrás de la marquesina y pasarse a la acera. Problemas como este hacen que mucha gente decida incorporarse a la carretera», incide.

Zona de Linares Rivas en donde el carril bici es interrumpido por una marquesina
Zona de Linares Rivas en donde el carril bici es interrumpido por una marquesina MARCOS MÍGUEZ

Ambos coinciden en que, pese a que el carril bici evita el peligro de los coches en zonas como rotondas, aún existen tramos incompletos, estrechos o con obstáculos que limitan su uso seguro. Leis subraya que completar los tramos pendientes y reforzar la educación vial son medidas esenciales para mejorar la seguridad y promover un uso responsable de la bicicleta en la ciudad. «Si el carril bici estuviera completo y la gente respetase las normas, sería perfecto», concluye Leis.

Rebeca López, presidenta del Club Deportivo Nordés Team, y Lois Novo, vocal y fundador del club, detallan más tramos problemáticos recordando que la falta de espacio en la ciudad hace que muchas soluciones sean complicadas: «En muchos tramos urbanos… estamos todos amontonados, y no hay una fácil solución». Señalan que los tramos frente al materno, Santa María del Mar y Linares Rivas son un auténtico quebradero de cabeza para los ciclistas y señalan también la zona de O Parrote, donde el carril «desaparece en un momento dado» y obliga a bajarse de la bici para convivir con los peatones.

Pinchazos de ruedas

También la avenida Salvador de Madariaga tiene zonas complicadas, especialmente en esta época, con el firme plagado de hojas y erizos de castañas que dificultan el tránsito, «especialmente para los ciclistas de carretera, ante el peligro de pinchazos en las ruedas, que son más finas que las de montaña».

Los responsables de este club indican que muchas de las dificultades se podrían solventar con medidas de señalización, separación física y educación vial: «Una solución posible sería una barandilla que separe un poco lo que es el carril bici de la marquesina, cuando hay paradas de bus de por medio».

Insisten en que el verdadero reto es la convivencia segura entre peatones, ciclistas y patinetes: «No es tanto el problema de la infraestructura en sí, sino más un tema de educación. Todavía hace muy poco tiempo que está en marcha y te encuentras gente que da un paso adelante para cruzar al otro lado de la calle y no se da cuenta de que está en el medio del carril bici».

Efectos de la nueva ordenanza

El colectivo ciclista Mobi-liza considera que la nueva ordenanza municipal de movilidad, aprobada recientemente por el Ayuntamiento de A Coruña, impone normas «contrarias al uso natural da bicicleta» y limita la libertad de los usuarios.

Según explica Manel López Malde, uno de los portavoces de esta entidad, la norma obliga a circular por los carriles bici cuando estos existan, eliminando la posibilidad de que los ciclistas opten por la calzada o por zonas 30, como ocurría hasta ahora. Cree que esta obligatoriedad «non ten sentido», ya que las infraestructuras ciclistas actuales presentan deficiencias y no siempre resultan seguras o adecuadas. «O carril bici da Coruña é todo unha deficiencia pola imposición de uso, que consideramos antinatura no relativo ás velocidades», afirma.

El portavoz lamenta que, con la nueva regulación, la velocidad máxima en los carriles bici se limite a 20 kilómetros por hora, una cifra que considera poco realista para las eléctricas, que «xa a superan en dúas pedaladas».

Desde Mobi-liza critican que en lugar de promover la educación vial o la convivencia entre modos de transporte, la tendencia es a prohibir. «Somos peóns, somos usuarios de bus, somos ciclistas e somos conductores», indica, y por ello piden que las políticas de movilidad se diseñen de manera inclusiva y participativa.

El colectivo presentó alegaciones a la nueva ordenanza y, aunque algunas fueron tenidas en cuenta, no descartan posibles acciones de protesta en el futuro. López Malde resume el sentimiento que, según dice, tienen muchos ciclistas coruñeses: «Coas novas ordenanzas, o carril bici convértese nunha trampa, nun circuíto de hámsters».

Una inversión de 15 millones para itinerarios más seguros

Uno de los cruces más complicados con el carril bici en la zona de Linares Rivas
Uno de los cruces más complicados con el carril bici en la zona de Linares Rivas MARCOS MÍGUEZ

El Ayuntamiento de A Coruña impulsa una amplia batería de actuaciones para fomentar la movilidad sostenible y el uso de la bicicleta dentro del Plan de Barrios 2025-2027, una hoja de ruta que prevé más de 330 intervenciones en los diez distritos de la ciudad y una inversión global de 125,3 millones de euros.

De ese total, 15 se destinarán a la mejora de los espacios públicos y a la movilidad sostenible, con medidas que incluyen el fomento del transporte público, el calmado del tráfico, la creación de itinerarios seguros para peatones y ciclistas y la ampliación de la red municipal de bicicletas BiciCoruña.

El plan contempla la instalación de al menos 25 nuevas estaciones de BiciCoruña, repartidas por todos los distritos. Entre ellas destacan las situadas en puntos estratégicos como los Cantones, la plaza de Pontevedra, Monte Alto, el Fórum Metropolitano, el parque de Vioño, Os Mallos, A Sardiñeira, Los Rosales, San Pedro de Visma, Agra do Orzán, Os Castros, A Gaiteira, Lonzas, Xuxán, Palavea, Novo Mesoiro y el polígono de A Grela.

Además, se prevé la creación de un nuevo tramo de carril bici que conectará la calle Severo Ochoa con Meicende, en el distrito 10, así como mejoras de accesibilidad y seguridad en cruces y glorietas que comparten espacio con bicicletas, como las de O Portiño o la avenida de Labañou. También se instalarán rampas de transición entre la calzada y las sendas compartidas, facilitando el paso seguro de los ciclistas.

Seguridad vial

El plan, según indicaron desde el Ayuntamiento, busca reforzar la conectividad de la red ciclista con las principales áreas urbanas, integrando el uso de la bicicleta con otros modos de transporte, especialmente en torno a la nueva área intermodal de A Sardiñeira, donde se habilitarán en los próximos días varias estaciones de BiciCoruña y nuevas conexiones con el transporte público. Asimismo, se mejorarán los itinerarios peatonales accesibles del paseo marítimo y sus accesos, creando espacios más seguros y cómodos para peatones y bicis.

Nueva ordenanza

Por otro lado, el Ayuntamiento aprobó la nueva ordenanza de movilidad que introduce cambios significativos para los ciclistas y el uso del servicio municipal BiciCoruña, con el objetivo de mejorar la seguridad vial y fomentar la convivencia con peatones y vehículos.

Entre las novedades más destacadas se encuentra la jerarquía de prioridad en la vía urbana, que concede preferencia a los peatones, seguidos de bicicletas y vehículos de movilidad personal (VMP), luego al transporte público y, finalmente, al vehículo privado.

Obligatoriedad del casco

La normativa establece la obligatoriedad del casco para todos los menores de 15 años (inclusive), aunque está recomendado de 16 en adelante. Y prohíbe expresamente el uso de auriculares mientras se conduce una bicicleta. Además, fija una velocidad máxima de 25 kilómetros por hora, y obliga a las bicicletas a llevar luces y elementos reflectantes para garantizar visibilidad.

En cuanto a la circulación, las bicicletas deberán utilizar carriles bici o aceras-bici cuando existan, como en el tramo de Linares Rivas y la plaza de Ourense. Solo podrán circular por la calzada si no hay infraestructura ciclista, quedando prohibido el tránsito por aceras o zonas peatonales, salvo para menores de 12 años acompañados de un adulto a pie.

Ahorro económico

El reglamento también introduce sanciones más estrictas para los usuarios de BiciCoruña, considerando faltas graves o muy graves acciones como no usar el carril bici, circular por aceras o emplear auriculares. Según el reglamento interno del servicio, la infracción de no utilizar el carril bici cuando existe se califica como falta muy grave.

Con estas medidas, el Ayuntamiento pretende consolidar la bicicleta como un medio de transporte seguro y sostenible. También es la opción más barata, ya que con la suscripción anual a BiciCoruña, el coste se reduce a apenas 3,33?euros al mes (40 euros al año), frente a los 200 o 300 euros que puede suponer el coche particular. El autobús, aunque más barato que el coche, sigue siendo más caro que la bicicleta: con dos viajes al día, la tarifa general costaría 52 euros al mes; 18, en caso de tener la Millenium; 4,80, con tarifa escolar o social; y 6 euros, en el caso de la universitaria.

La concejala del BNG en A Coruña, Avia Veira, responsable de Movilidad en el grupo municipal nacionalista, incidió este varano pasado en las quejas de los usuarios sobre el mal estado del carril bici de la ciudad. Veira confirma que muchos tramos del carril bici están cubiertos de vegetación sin rozar y otros presentan problemas de convivencia con peatones y vehículos, incluyendo giros peligrosos que ponen en riesgo la integridad de los ciclistas.