Enric Batlle, arquitecto: «No puedes hacer un edificio icónico en el puerto y olvidarte del resto del espacio»
A CORUÑA CIUDAD
El director del Máster en Paisajismo de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona habló en un congreso sobre modernidad marítima y arquitectura del paisaje litoral
23 oct 2025 . Actualizado a las 04:46 h.Enric Batlle, director del Máster en Paisajismo de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona, perteneciente a la Universitat Politècnica de Cataluña, cerró este miércoles la jornada inaugural del XIII Congreso Docomomo Ibérico, centrado en la modernidad marítima y la arquitectura del paisaje litoral. Esta iniciativa está organizada por el COAG y la Universidade da Coruña.
—¿Qué espera de este foro y cómo se vincula con la transformación prevista en A Coruña?
—Se trató cómo reconciliarse con el mar, casi todas las ciudades se crearon alrededor de su principal vía de comunicación o por su geografía, que en A Coruña fue el puerto, aunque poco a poco se fue separando del origen. Lo mismo pasó en Barcelona o en Bilbao con la ría. El concurso debe servir para recuperar la relación con el puerto y el mar, también con usos culturales, ciudadanos, se puede convertir en un lugar excepcional por su ubicación y superficie. Recuperar espacios para naturaleza y cultura.
—¿Cuál es la clave en este tipo de procesos?
—Un primer punto es recuperar el espacio como público, que la gente lo pueda pasear. En A Coruña ya tiene bastante accesibilidad, pero en otras ciudades hay autovías que separan. No se trata solo del típico paseo marítimo, también es renaturalizar con biodiversidad, con una temperatura más baja porque hay sombra, antes eran de hormigón y ahora pasan a ser bosques o incluso playas de arena, y aparecen actividades náuticas porque el agua está limpia. Está apareciendo también cierto gusto por mantener cosas, por no derruir necesariamente todo. Aquí hay un ejemplo de lugares revisitados por la cultura y el arte como el espacio de Marta Ortega, que aprovecha unos silos. Quizás no es necesario construir todo ex novo, puede haber equipamientos que se reciclan del pasado industrial más interesantes que arquitecturas de nuevo cuño.
—¿Qué aportan?
—Dan identidad, como grúas u otros edificios que, restaurados, pueden ser magníficos. Pueden estar vinculados a pesca, a la cultura, hay espacio para eso y más.
—¿Es imprescindible crear un edificio icónico como símbolo?
—Tenemos tendencia a pensar qué será lo importante y qué se pondrá como ejemplo. Puedes añadir lo que quieras, pero no puedes hacer un edificio icónico y olvidarte del resto. El Guggenheim puso Bilbao en el mundo, pero no hay solo el museo, la ría era una cloaca a cielo abierto y ahora es un sitio agradable con paseos, puentes, viviendas y otros museos, pasó a ser un río urbano. En Santa Cruz de Tenerife apareció un equipamiento nuevo, pero sigue habiendo una autopista y un edificio icónico sin contexto, como una pieza más. En España hay cierta tendencia al elemento icónico aislado, el efecto Guggenheim se entendió mal en algunos casos. La fuerza está en el espacio público unitario en toda la ciudad y con edificios de calidad arquitectónica. En Oslo hicieron la Ópera nueva, pero no hay solo esto, hay más museos, dos barrios nuevos con vivienda y sin coches y mil actividades, además de un paseo que permite recorrer todo el puerto.