«Conciliar trabajo y familia no es que complique la lactancia, es que la hace  imposible... o casi»

R. Domínguez A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA CIUDAD

Fátima Anllo Riveiro y Eva González Souto llevan dos años trabajando en la organización del congreso nacional de lactancia materna que se celebrará en octubre en el Teatro Colón de A Coruña.
Fátima Anllo Riveiro y Eva González Souto llevan dos años trabajando en la organización del congreso nacional de lactancia materna que se celebrará en octubre en el Teatro Colón de A Coruña.

Los problemas de amamantar centrarán el congreso nacional que organiza la asociación Alma en A Coruña

09 sep 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

La lactancia «es una decisión de la mujer siempre, que debe tener potestad de optar si quiere y elegir el modo de hacerlo», insiste Eva González, responsable de la asociación Alma y una de las organizadoras, junto con Fátima Anllo, del congreso nacional Fedalma sobre lactancia materna que los días 3 y 4 de octubre reunirá en A Coruña a madres de toda España, pero también a profesionales sanitarios, desde médicas a enfermeras, matronas o asesoras.

En el centro del encuentro, las dificultades con las que se tropiezan quienes desean llevar a cabo una crianza natural. Entre ellas, los retos pendientes en salud mental, el escenario que se abre con la multiculturalidad, las mejoras y carencias desde un enfoque sanitario o la maternidad en divergencia.

Reconoce Fátima Anllo, miembro de Alma y enfermera especialista en pediatría en el Ventorrillo, que buena parte de las inquietudes son compartidas por la inmensa mayoría de las madres, como «el temor a no tener leche suficiente» y, de forma especial, «la reincorporación al trabajo». «Muchas vuelven muy pronto, se tienen que enfrentar a un destete parcial, las hay que se plantean desde el principio una lactancia mixta. Y las autónomas, apaga y vámonos», enfatiza. La realidad es que «se necesita tener no solo un soporte profesional, sino en casa y a nivel social: muchas ya en el embarazo le dan vueltas a cómo van a hacer para incorporarse al trabajo, es un motivo de preocupación y desgaste desde la gestación». Conoce casos que incluso piensan en cambiar de casa para tener más cerca del trabajo a su bebé, de forma que su pareja se lo pueda acercar para cada toma. «Sí, es un motivo de angustia», reitera Fátima sobre la organización para continuar con la lactancia al reincorporarse.

Evidencia científica

«Es un derecho desde el sistema sanitario y social, pero desde el sistema laboral no se facilita la continuación», incide Eva González sobre las grietas normativas y la necesidad de contar con las garantías de «un marco legislativo claro». Como lo están las recomendaciones de los organismos sanitarios internacionales, entre ellos la OMS. «Todos son muy claros, dicen que deberíamos amamantar con leche materna en exclusiva los primeros seis meses de vida y continuar hasta los dos años, junto con alimentos complementarios». Sin embargo, «nos encontramos con que cuando llega la hora de la conciliación laboral y familiar no es que se complique, es que se hace imposible o casi».

Por ello, en el congreso volverá a salir a relucir el papel de los gobiernos y las Administraciones «y también lo que pueden aportar a mayores las empresas, que las hay que mejoran esas condiciones; se trata de no quedarnos cortos, si queremos apostar por una lactancia materna que tiene beneficios para la salud del bebé y la madre, pero también beneficios sociales porque los niños enferman menos y hay un menor absentismo laboral, un marco legal es imprescindible».

Con el Teatro Colón como punto de encuentro, quieren que el foro, al que esperan se sumen más de 250 personas, sirva también para poner de manifiesto la necesidad de mejoras en el ámbito sanitario, donde reconocen que se ha avanzado con iniciativas de apoyo, «pero hace falta más formación y, sobre todo, que los profesionales dispongan de más tiempo», recalca Fátima.

De parecida forma, quieren también aclarar, desde la evidencia científica, algunas creencias erróneas y extendidas, incluso en el ámbito profesional, en especial en el terreno psicoemocional. «Cuando hablamos de salud mental nos referimos no solo a las dificultades por el cambio hormonal, sino también a mujeres que ya tienen patologías previas, incluso sin diagnosticar, y siguen encontrándose con que les dicen que no pueden tomar fármacos porque están lactando; hoy hay multitud de tratamientos que son compatibles, pero todavía hay profesionales que afirman que no te puedes ni empastar una muela o tomarte un ibuprofeno», lamenta González.

Habrá tiempo también para detenerse en las diferentes visiones de la lactancia en población migrante, o revisar los problemas aumentados en colectivos específicos, como las mujeres reclusas, las madres con cáncer o neurodivergentes.

Para todas esas casuísticas que se reproducen en la crianza, Fátima y Eva, que llevan dos años trabajando en la organización del congreso, insisten también en la relevancia de un encuentro que aportará visibilidad y que esperan sirva también para canalizar la certeza compartida de que la lactancia no es un asunto doméstico y compete al conjunto de la tribu. «Es un tema social, no es exclusivamente sanitario ni reducido a cerebros privilegiados; es una cuestión de formación, pero sobre todo de voluntad, de querer. La lactancia no es física cuántica, todos podemos aprender, hablar y aportar, solo hace falta poner interés», concluyen.