El acusado de doble homicidio imprudente en el accidente de Nochebuena en A Coruña: «Vi una sombra y choqué contra ella, siento mucho lo que le pasó a esas personas»

M. M. O. A CORUÑA

A CORUÑA CIUDAD

Ricardo Vázquez, el conductor implicado en el accidente en la Avenida de Fisterra en el que falleció un matrimonio en la Nochebuena del 2020, durante la segunda jornada del juicio
Ricardo Vázquez, el conductor implicado en el accidente en la Avenida de Fisterra en el que falleció un matrimonio en la Nochebuena del 2020, durante la segunda jornada del juicio ANGEL MANSO

Los agentes que realizaron la inspección ocular del siniestro aseguraron que la velocidad a la que circulaba era de 124,99 kilómetros por hora y sostienen que la circulación aquella noche era «fluida», por lo que no había caravana en el momento del impacto, como alega la defensa

26 jun 2025 . Actualizado a las 23:27 h.

La Audiencia Provincial de A Coruña acogió esta mañana la segunda y última sesión del juicio por el accidente de tráfico en el que murió un matrimonio de 67 y 69 años en la Nochebuena del 2020 en A Coruña. Los dos primeros en testificar fueron dos de los agentes locales que elaboraron el informe ocular de la colisión frontolateral del Honda Civic, que conducía el acusado, con el Volkswagen Bora donde viajaba la pareja fallecida. Ambos agentes, que comparecieron de forma conjunta, indicaron que «la correlación entre el estudio de las grabaciones de las cámaras y el cálculo de energías confirma que el Honda Civic circulaba a 124,99 kilómetros por hora», remarcaron. Esto, en un tramo urbano limitado a 50 kilómetros por hora.  

Aunque el punto justo de la colisión estaba en un ángulo ciego que no captaron las cámaras, ambas de una gasolinera allí situada, los agentes analizaron fotograma a fotograma las grabaciones.

Los agentes también apuntaron que la caja de cambios del Civic estaba en cuarta marcha y que en la calzada, ni aquella noche del 24 de diciembre ni en la mañana siguiente, encontraron signos de frenazo en la calzada. «Trabajamos con los datos objetivos de este accidente, el margen de error, si lo hay, es siempre favorable al conductor del Honda Civic», respondieron a preguntas de la defensa del acusado sobre los cálculos realizados en la inspección ocular. 

La velocidad, apuntaron, fue uno de los aspectos centrales del siniestro. A la pregunta de la acusación particular sobre si las consecuencias del golpe hubiesen sido otras de viajar el Honda Civic a una velocidad más moderada, «a 60 kilómetros por hora» por ejemplo, los agentes contestaron al unísono: «Sin duda». En su comparecencia, que se ha prolongado casi dos horas, también sostuvieron que estamos ante una «virulencia de colisión grande», tanto en el choque frontolateral como en el impacto del coche de los fallecidos contra el poste de la luz en el que quedó encastrado, tras desplazarse «19,5 metros» por el impacto. 

Asimismo, los autores del informe ocular remarcaron que «la circulación era fluida en aquel momento», a las 20.36 horas de la víspera de Navidad, por lo que no había una situación de caravana, como alega la defensa del acusado, que dio negativo en alcohol y drogas.

Posible infracción del fallecido

Otro de los aspectos clave en este juicio es dilucidar si el conductor del Volkswagen Bora cometió una infracción al volante y si esta pudo ser el detonante del siniestro. José Antonio López se disponía a salir de la ciudad con su mujer, Pilar Castro, para cenar con unos familiares en Oleiros. Salía por la avenida de Fisterra y en su intersección con la avenida Gútenberg, ya en A Grela, se colocó en el carril izquierdo para realizar la maniobra de giro. Fue ahí cuando lo alcanzó el coche que venía de frente, el Honda Civic. Los daños del impacto fueron en su frontal mientras que en el Bora se concentraron en el lateral derecho, los de la embestida, y en la parte izquierda los del golpe contra la farola. 

A la pregunta de si esta maniobra, pasarse del carril derecho al izquierdo para el giro, supuso una infracción, los dos agentes del 092 aclararon que no. «La línea de detención en esa parte de la calzada no es una señal de obligación, sino de señalización de carril. Si tuviera un coche en el carril de la derecha, sí tendría que detenerse, pero no lo había», explicaron. «No veo infracción de tráfico ahí», recalcaron. 

A continuación compareció por videoconferencia la forense. La copiloto del Volkswagen,  certificó, murió prácticamente en el acto, a las 20.40 minutos, y su marido, el conductor, a las 23.00 horas en el Hospital de A Coruña. En sangre, el fallecido presentaba restos de un antidepresivo y un analgésico, «no incompatibles con la conducción». También por vía telemática declaró la sanitaria que atendió en urgencias esa noche a la pareja del acusado.

Después, fue el turno de una testigo del accidente, una conductora que vio en directo el siniestro. «Yo me paré en un paso de peatones porque estaba cruzando un señor. Vi al Volkswagen Bora, que iba a girar y, al momento, apareció el Honda Civic. Venía a una velocidad tremenda, venía muy rápido ese coche», remarcó la testigo, que también añadió: «Me llamó la atención la actitud del conductor del Honda. Hubo insultos por su parte al hijo de los fallecidos, que viajaba en otro coche y, como es normal, estaba desesperado llorando. Creo que el conductor del Bora le dijo algo así como "culpa de tus padres que se me echaron encima"». La testigo sostuvo: «Sé que había poco tráfico, yo creo que no había ningún otro coche por allí. Lloviznaba, pero la visibilidad era buena».

Por parte de la defensa, también declaró en sede judicial el perito de la compañía contratada por la aseguradora del acusado. «El exceso de velocidad y no respetar la preferencia de paso en la intersección son causas directas del accidente», concluyó el técnico. Su equipo hizo un estudio paralelo al de la Policía Local de A Coruña. «El procedimiento que utilizaron es correcto, pero la grabación de las cámaras no tiene la suficiente calidad y el ángulo de error es considerable», manifestó sobre el punto ciego de los dos dispositivos de las cámaras de la gasolinera cuya grabación estudiaron, fotograma a fotograma, los agentes locales y en la, precisamente, hay un ángulo ciego justo en el cruce del choque.

En base al cálculo de la energía cinética, el perito registró una velocidad inferior a la de los agentes de Atestados del 092 para el Honda Civic, entre los 105 y los 109 kilómetros por hora. Unas cuentas que, reprochó el fiscal, no estaban bien hechas. «El sumatorio de sus cifras da 113, llega con usar una simple calculadora», apostilló el fiscal.

Declaración del acusado

Por último, fue el turno de palabra del acusado. Aquella noche se dirigía con su pareja y el hijo de esta a A Coruña, para cenar con sus padres. Venían de Paiosaco y se disponían a entrar en la ciudad por la avenida de Fisterra. Ricardo mantuvo ante la jueza que iba por su carril derecho por una vía que conoce y utiliza con asiduidad. «Yo no tenía prisa ninguna. Declaré aquel día que iba por mi derecha y un coche venía aproximándose por mi izquierda, ahí frené un poco la velocidad, íbamos casi a la par, hasta mi novia me dijo, "¡Cuidado!". Entonces vi una sombra y choqué contra ella. El otro libró por los pelos. Noté que saltaron los airbags y un pequeño movimiento dentro del coche. Después me encontré con todo lo que me encontré», recordó Ricardo.

«El otro coche salió del cruce, el golpe fue justo ahí, en perpendicular. Y no hay 19 metros de distancia entre ese cruce y el poste, sino unos seis», añadió. «Esa noche llovía mucho, no lloviznaba», quiso matizar. Sobre si sabía que la vía estaba limitada a 50 kilómetros por hora, respondió que sí, y negó que hubiese increpando al hijo de los fallecidos. «Estaba perdido, en shock, miré lo que estaba sucediendo y no me lo creía. Llevo toda la vida conduciendo camiones y furgonetas y nunca me vi en un problema de estos. Siento mucho lo que le pasó a esas personas», concluyó el acusado. La Fiscalía pide para él una pena de cinco años y medio de prisión y la acusación particular eleva la petición de condena a 15 años y medio (seis por cada uno de los homicidios imprudentes y tres y medio por lesiones). Mientras, su defensa responsabiliza del siniestro mortal al conductor del Volskwagen.