Fallece el coruñés Manuel Villarino, coordinador de la Feira da Arte Galega
A CORUÑA CIUDAD
El pintor, nacido en Os Mallos en 1964, empezó de joven haciendo caricaturas a los turistas en Barcelona y Madrid
21 dic 2024 . Actualizado a las 14:59 h.El mundo del arte está de luto por la muerte del pintor coruñés Manuel Villarino (A Coruña, 1964), coordinador de la Feria de Arte Galega, que actualmente, y como cada año por estas fechas, acoge el Hotel Hesperia A Coruña Centro, en Juan Flórez. La última edición de este certamen empezó el pasado jueves y la previsión es que la cita finalice después de la cabalgata de Reyes.
El amor de Villarino por la pintura empezó de joven, ya que siendo un chaval se trasladó a Barcelona. «Hacía caricaturas a los turistas y las presentaba vestidos de toreros. Vendía mucho a lo largo del día y vivía bastante bien. Después cambié por la plaza Mayor de Madrid. Éramos 15 pintores y yo siempre tenía gente. Ya iba vendiendo en la cafetería del tren. Por vender, hasta vendí los cuadros que se colgaban en los pisos piloto de Fadesa», recordó en una entrevista a La Voz.
A Manuel, que siempre quiso ser artista, le gustaba el color, y prueba de ello es que en sus cuadros había diferentes tonalidades. Admirador de Picasso y Abelenda, este coruñés nacido en la calle San Luis y estudiante del desaparecido colegio de Os Mallos, tuvo tres hijos. Precisamente, el peor capítulo de su vida lo vivió en el 2005 cuando uno de ellos, Diego, falleció víctima de una leucemia a los 14 años. En su honor se tatuó su nombre en el brazo izquierdo. En sus trabajos huía de lo gris. «En Galicia la gente es muy triste. Por ejemplo, Tino Grandío es genial, pero pintó todo en gris. Los paisajes son tristes y creo que influye mucho el clima. A mí me gusta el sol, la playa... Me quise ir a Ibiza. Por parte de padre la familia es de Córdoba y la de mi madre de Cádiz», contó a Pablo Portabales en una entrevista.
Uno de sus últimos proyectos lo lanzó en enero de este año, cuando abrió Art & Studio, un espacio que es galería, taller y academia. Lo hizo en su barrio, Os Mallos, de la mano de la pintora Xulia Weinberg. El local es punto de encuentro artístico en el que tanto puede exponer un grupo de artistas como aprender los secretos de las artes plásticas chavales con inquietudes. Ahora, Manuel seguirá vivo gracias a sus obras. En ellas los que lo conocieron lo encontrarán a través de esos colores que tanto le gustaban.