El mensaje del acusado del crimen machista de O Birloque, en A Coruña, a su hermana: «Mañana saldré en las noticias. Será mi fin»

A CORUÑA CIUDAD

José Ramón Guerreiro Galdo, en la tercera sesión del juicio que se celebra contra él en la Audiencia Provincial de A Coruña.
José Ramón Guerreiro Galdo, en la tercera sesión del juicio que se celebra contra él en la Audiencia Provincial de A Coruña. A. G.

La policía explica en la tercera sesión del juicio contra José Ramón Guerreiro, acusado de matar a la panadera Mónica Marcos en el 2021, cómo se produjeron los hechos

17 oct 2024 . Actualizado a las 23:02 h.

La tercera sesión del juicio que celebra la Audiencia Provincial de A Coruña contra el acusado del crimen machista cometido en O Birloque en el 2021 continuó este jueves con las declaraciones de 13 agentes de la Policía Nacional, que detallaron cómo fue la inspección ocular, las pesquisas, las entrevistas con testigos y familiares y la búsqueda de José Ramón Guerreiro, el presunto asesino de la panadera Mónica Marcos. El varón se enfrenta ahora a una petición de 25 años de cárcel de la Fiscalía y la acusación particular, mientras su defensa reclama la libre absolución al sostener que está eximido de responsabilidad penal porque tenía alteradas sus capacidades cognitivas y volitivas.

Los agentes narraron en la sala, ante el jurado, que el procesado fue el principal sospechoso desde el primer momento en que llegaron a la vivienda situada en la calle Juan Darriba en la madrugada del 16 de septiembre del 2021. «Tenían que recogerlo [a José Ramón] a la una y media para ir a trabajar y estaba desaparecido de la escena del crimen», argumentó un policía que participó en la inspección ocular. Fue el hijo de Mónica el que iba a recoger al acusado para llevarlo a la panificadora en la que trabajaban el que se encontró el cuerpo sin vida de su madre en una habitación de la casa, por lo que avisó a la policía.

Aunque desde ese momento tuvieron pocas dudas sobre la autoría del crimen y comenzaron a buscar al varón, la confirmación llegó cuando una patrulla acudió a tomar declaración a un hermano del acusado que vive en el área metropolitana de A Coruña. Este hombre les dijo que no tenía relación desde hace años con José Ramón —vivía en las Islas Canarias desde hacía dos decenios y hasta que empezó una relación con Mónica que finalmente duró dos meses—, pero cuando el equipo policial acababa de abandonar su casa recibió su llamada. El sospechoso le había mandado un mensaje a una de sus hermanas en el que decía «Os quiero mucho. Mañana saldré en las noticias. Será mi fin». También mostraron otra conversación que tuvo el acusado esa noche con un antiguo amigo en el que le decía «ya verás mañana».

Escena del crimen

Fue unas horas antes, sobre las dos de la madrugada, cuando el Cuerpo Nacional de Policía recibió la llamada de «una persona que decía que habían matado a su madre, que la encontró ensangrentada», declaró un testigo. La primera patrulla en llegar al lugar fue recibida en la puerta del domicilio por la hija de Mónica y una vecina. «Subimos a la planta de arriba —es un dúplex— y el hijo nos dirige a uno de los dormitorios. Entramos y nos encontramos un cuerpo de una mujer sobre un charco de sangre». Presentaba, añadió, «una herida incisa» en el cuerpo y al lado había un cuchillo de grandes dimensiones. «Luego llegó el 061 y nos indicó que la mujer podría llevar varias horas fallecida», matizó. Coinciden varios efectivos en que «la muerte fue rápida», pues no había ningún signo de defensión o arrastre del cuerpo. 

Entonces, los agentes personados se entrevistan con los hijos, que se encontraban «muy nerviosos». «El hijo nos dijo que la pareja de su mujer había estado el día anterior en el bar en el que él trabajaba y que le contó que había tenido una discusión con su madre. Él creía que la pareja de su madre era quien la había matado y nos contó que llevaban juntos dos meses», indicó sobre las primeras palabras de este varón, que fueron complementadas por su hermana: «La hija nos dice que tuvieron una discusión por celos, que ella procedió a terminar la relación, pero lo dejó seguir viviendo en el piso».

Respecto al estado de la vivienda, los policías comentaron que no había restos «de violencia ambiental», es decir, objetos rotos o secuelas de una pelea. Lo que sí les llamó la atención fueron las pintadas que había en los espejos de los dos cuartos de baño. «En uno ponía "yo no soy malo" y en el otro, las letras TOM o TQM que podrían significar te quiero mucho», describió un agente. No hubo consenso entre los agentes sobre la sustancia con la que se escribieron los mensajes, pues uno dijo que parecía pintalabios, mientras otro apuntaba a espuma de afeitar.

Rastreo del teléfono

La búsqueda del supuesto autor fugado también fue narrada esta mañana en la sala. Una de las primeras actuaciones llevadas a cabo fue la determinación del posicionamiento de su teléfono móvil. El encargado de este análisis detalló que a las 18.57 horas del día 15 de septiembre el terminal se conecta a una antena de Culleredo y luego no hay más señal hasta las 23.04, cuando la señal lo sitúa en Madrid, donde al rato fue detenido.

Cuando tuvieron la señal de Culleredo, enseguida pidieron las imágenes de las cámaras de seguridad del aeropuerto. En su visionado, vieron que llegó en un taxi y compró un billete de avión, por lo que contactaron con el taxista, quien les contó que el acusado se subió en O Burgo. Lo que no pudieron determinar los investigadores es cómo llegó José Ramón desde O Birloque a O Burgo, pero un policía cree que hizo el trayecto para desaparecer de la escena del crimen lo antes posible. La fiscala le preguntó a esta policía sobre cuál cree que fue el móvil del crimen y este no dudó en que se trata de un caso de violencia de género. «Pueden ser los celos. En el momento que la víctima dice que quiere romper la relación, eso es el causante del ataque», explica. Lo tuvieron claro cuando hablaron con un vecino y les dijo que la noche anterior escuchó una discusión en la que Mónica le decía «Vete a la puta calle, no la quiero en mi casa» y él le respondió «Te vas a arrepentir».

Paralelamente a esta búsqueda en el aeropuerto, el policía que comprobó que tenía antecedentes policiales de violencia de género en las Islas Canarias, contactó con una agente de una de esas localidades para ver si podían localizarlo.