Las gominolas estiran su vida en la plaza de Vigo de A Coruña

Pablo Portabales
Pablo Portabales A CORUÑA

A CORUÑA CIUDAD

María Jesús Rodríguez Navas (en el centro) con los jóvenes Roger Alfredo e Hilda, que toman el relevo en su tienda de chuches Mely de la plaza de Vigo, en A Coruña.
María Jesús Rodríguez Navas (en el centro) con los jóvenes Roger Alfredo e Hilda, que toman el relevo en su tienda de chuches Mely de la plaza de Vigo, en A Coruña. CÉSAR QUIAN

Roger Alfredo e Hilda tomaron el relevo de la tienda Mely, un negocio con más de 70 años de historia, y al que acudían de pequeños a comprar chuches

06 oct 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

Roger Alfredo e Hilda tienen 26 y 22 años. Estudiaron en el Eusebio da Guarda y recuerdan de pequeños jugar en la plaza de Vigo. Y también se acuerdan de lo mucho que disfrutaban con las chuches que compraban en la pequeña tienda de gominolas Mely. «Básicamente esta es la razón por la que nos interesamos por el negocio, que es mítico. Hablamos con Mely y le gustó nuestra idea», explican los nuevos responsables de un establecimiento con más de 70 años de historia comercial. En las últimas semanas, le dieron un lavado de cara y por fin este sábado por la tarde abrieron al público. «Mantenemos el nombre y sigue siendo una tienda de gominolas pero con otra gerencia y algunas novedades que iremos añadiendo», comentan. María Jesús Rodríguez Navas, Mely, está contenta. Hace un año me contaba que había gente que se había interesado por el bajo de su propiedad «pero ninguno de chuches, que es lo que me gustaría que siguiese para mantener la tradición». Por eso está feliz al ver a estos dos jóvenes cargados de ilusión y estirando la historia de las gominolas de la plaza de Vigo. Un tío de su madre, que era director de seguros Equitativa, cuando se hizo el edificio de la plaza de Vigo se quedó con el bajo y puso una bombonería. «Al principio solo vendía bombones y caramelos, pero con el bum del cine Equitativa empezó a dispensar más chuches», recuerda Mely. Ahora en vez de cine hay bodas de película, pero lo que se mantiene gracias a los emprendedores Hilda y Roger son los legendarios dulces que disfrutaron, y seguirán haciéndolo, generaciones de niños coruñeses. Ahí tienen el momento del traspaso de poderes en la plaza de Vigo.