¿Cómo sobrevive el teatro «amateur» en A Coruña?

María Rey / A. A. A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA CIUDAD

SARA TOJA

Deimos Teatro, pequeño grupo de interpretación aficionado, desvela cómo es el día a día de estas compañías

02 sep 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

Deimos Teatro es una compañía coruñesa de teatro amateur, nacida en 2017 de la ilusión de un enamorado de la actuación, Pedro Fernández. Su mano derecha, Laura Pereira, también estuvo ahí desde el principio como otra actriz de vocación. Tras años de experiencia, y con numerosas obras a sus espaldas (una de ellas propia), cuentan qué supone crear un proyecto de esta envergadura, y la visibilidad que estas propuestas artísticas tienen en la ciudad.

Pregunta. ¿Cómo fueron los inicios del grupo?

Pedro Fernández. La idea surgió en 2017, estaba empezando yo en la universidad. Habíamos estado toda la etapa de instituto en una compañía de teatro, en el IES Ramón Menéndez Pidal (Zalaeta) hasta los 17 o 18 años. Pero yo quería seguir haciendo teatro, estuve mirando en la universidad, pero no vi forma de entrar. Y al final surgió de mí decir: «voy a hacer mi propio proyecto teatral». Ahí fue cuando hablé con Laura, para tenerla de mano derecha.

Laura Pereira. También hay que decir que ahí estábamos saliendo. Entonces fue un proyecto con amor. Llevamos juntos 8 años, empezamos en el verano de 2016. Llevábamos más o menos 1 año cuando iniciamos todo esto.

P. ¿Qué fue lo que les enamoró del teatro?

P.F. Para mí hay dos sensaciones, que son las que te hacen enamorarte, si te gusta. La primera es cuando acabas la obra y te aplauden, y notas que el aplauso es de verdad. Escuchas los “bravos” y ves a doscientas personas aplaudiendo… Eso llena mucho, porque acabas una obra muy cansado. Es como si haces un deporte, y acabas y ganas, porque has hecho un buen partido. Y luego hay otra, que yo creo que es la más bonita, que es la primera vez que pisas un escenario. Suele ser madera; no es pisar el parqué de tu casa, no es pisar una sala de ballet. Es una madera diferente, tú lo pisas y lo notas diferente. Y cegarte por los focos, la primera vez que te quedas ciego por los focos, y de repente notar que todo a tu alrededor está parado, negro, oscuro… Y sale la primera frase de tu boca, que es algo automático. Y, de repente, se vuelve a encender todo, y todo empieza a rodar. El arte es como una droga, pero una buena, que todo el mundo debería consumir.

P. ¿El dinero quién lo pone?

P.F. Nosotros. Lo que hacemos es poner un fondo a principio de año para los gastos de la compañía. Cada uno aporta 20 euros al año. Rondamos los 10 actores, con lo cual tenemos un presupuesto de 200 euros para toda la temporada. Son proyectos muy low cost.

L.P. Y también hay que decir que reciclamos mucho. Ya no por el planeta, que también [se ríe]. O sea, muebles, ¡no los tires! Ropa, también. Mercadillos de segunda mano… Incluso nos planteamos pillar cosas de contenedores [entre risas]. Al final no, por tema de higiene.

P. ¿Reciben alguna ayuda por parte del Ayuntamiento? ¿Hay algún certamen al que se puedan presentar?

P.F. Aprovecho esta ventana pública para agradecerle al CEIP Curros Enríquez, cuyo director es Antonio, que cedan sus instalaciones a proyectos artísticos y culturales de forma totalmente gratuita, que yo creo que mejora la calidad de la ciudad. Porque sino, habría otro problema, que sería conseguir el espacio. Desde aquí, gracias. Ahí hay una pequeña ayuda.

L.P. Yo creo que es injusto para las compañías amateur. Porque nosotros hacemos todo esto sin cobrar, por amor al arte, y hay veces que no es solo que no nos den ayudas, sino que nos ponen piedras. A veces tenemos que pedir actuar, y aún así no podemos, hay centros cívicos que nos lo han negado. Nosotros vamos para ofrecer cultura, y a veces hay incluso impedimentos. Hay muchas cosas para teatro escolar, por ejemplo, o para teatro profesional, que ya es gente que cobra, pero el amateur está muy olvidado. Creo que hablo en nombre de todas las compañías amateur al pedir que, por favor, aunque no nos den financiación, que nos den más oportunidades para actuar.

P.F. ¿Hay certámenes que nos ayudan? Sí, sin ir más lejos el Certamen de Teatro Escolar y Aficionado de A Coruña, antes conocido como Candilejas don Bosco. Pero entra un poco en los clichés tradicionales de puntuación. El teatro realmente es una persona hablando dentro de una caja negra. Todo lo demás son añadidos. Yo lo que digo es que el vestuario tiene que ser adecuado. Pero adecuado puede ser ir de negro. Pero bueno, agradecemos también que se organice el certamen. Porque la puntuación se puede estar de acuerdo o no, pero ahí te apuntas libremente y el trabajo que hay detrás es enorme. La organización es increíble, el trato es increíble. Es muy bueno, pero hay cosas que cambiar, desde nuestra humilde opinión. Después también hay una “caixa de recursos” en el Fórum, donde hay proyectores, cámaras, pantallas… De todo.

P. ¿Cuáles son las bases para presentarse al certamen?

P.F. Pocas. No ser profesional, y con profesional me refiero a no lucrarse de eso. Se puede lucrar la compañía, pero no las personas físicas que constituyen la asociación. Según las edades, hay diferentes categorías. Eso también es bueno, porque hay niños de 3 años haciendo teatro, y hay personas de 80. Eso da una visión de que el teatro es intergeneracional. Eso es bueno, porque para mí el teatro es la mayor expresión del alma. Es vaciarse a uno mismo, y darle a tu cuerpo otra persona.

P. ¿Cómo es la organización interna?

L.P.  Pedro es como le había apodado un compañero hace unos años, “El Supremo” [se ríen]. Es el director de la compañía. Y luego estoy yo. Que se podría decir que los dos igual, pero en una compañía siempre tiene que haber una cabeza dirigente, ese es Pedro.

P.F. Siempre argumento, pero sí que tiene que haber alguien con más poder de decisión, porque a veces se forman debates sin solución, con puntos de vista distintos. Y al final, alguien tiene que decidir, y me ha tocado el gorro a mí, porque formé la compañía. Nunca nadie ha estado en contra, y si alguien quisiera tomar las riendas, se podría hablar y se podría discutir. Es muy importante que la gente sienta que el proyecto que está realizando es, en parte, suyo. No solo de la compañía de la que esa persona forma parte. Sentir que aportas y que eres de valor para la obra es vital. Todos aportan en todas las escenas, el proyecto es de todos.

L.P. Después, normalmente, de las dos obras que hacemos cada temporada, Pedro dirige una, y yo otra. Sin embargo, es un montaje grupal, en el sentido de que todo el mundo aporta. Se tienen muy en cuenta las opiniones de la gente, porque queremos que todo el mundo esté cómodo. Eso afecta, al final, al resultado de la obra. Y luego también tenemos equipos: equipo de vestuario de maquillaje, de escenografía y atrezzo, de organización de ciertos certámenes, y de redes sociales.

P. ¿El mayor hándicap?

L.P. El tiempo. Algunos trabajan, otros estudian. ¿Tú cómo pones fechas de actuaciones? Para empezar, todas tienen que ser en fin de semana, porque por la semana ya imposible. Algunos incluso trabajan también algún fin de semana. Luego, exámenes. Es muy complicado, hacemos menos actuaciones de las que podríamos hacer por tema de horarios. Ponernos de acuerdo para ensayar… El tiempo disponible para actuar, siendo una compañía amateur, es una gran dificultad.