Un San Xoán maratoniano en A Coruña: las playas empezaron a llenarse desde primera hora

L. G. V. A CORUÑA

A CORUÑA CIUDAD

A las 19.00 horas empezó el reparto de leña en los arenales y poco a poco las fogatas fueron tomando forma. A esa hora se cortó el tráfico en el paseo marítimo.

23 jun 2024 . Actualizado a las 23:26 h.

A Coruña fue calentando motores durante todo el día para vivir una histórica noche de San Xoán. Desde las 19.00 horas el tráfico rodado se cortó en el paseo marítimo, que a esa hora ya estaba lleno de vecinos de todas las edades que querían disfrutar del ambiente previo a la noite meiga por excelencia. El aire olía a sardinas y la niebla no impidió respirar este clima festivo.

Con puntualidad y orden, también a las 19.00 horas comenzó a repartirse la leña con la que se dará forma a los centenares de hogueras que iluminarán las playas en la mágica noche de San Xoán. La gente esperó paciente su turno y poco a poco se fueron llevando hasta sus pequeños reductos parcelarios toda la madera que el Ayuntamiento dispuso para esta jornada en un total de 12 puntos en los arenales de Riazor, Orzán, Matadero y Oza. En total, hay disponibles 120 toneladas de madera para que los coruñeses puedan armar sus hogueras, con el objetivo de evitar una mayor contaminación.

Equipados con cazadoras, en las playas los jóvenes ultiman los preparativos de las fogatas al mismo tiempo que en las calles próximas al paseo se preparan las tradicionales sardiñadas. Por el aire, han comenzado a sobrevolar los primeros drones del dispositivo especial de seguridad, cuyo centro de control está en la Coraza. «Temos un dispositivo de seguridade formado por máis de 650 persoas. Está pensado e deseñado para ter controlada toda a cidade, especialmente, aqueles puntos con maior afluencia de persoas como son as praias, con 12 cámaras de videovixilancia e cámaras térmicas que cobren todas as praias e o paseo. Queremos que a xente o pase ben de xeito sesegado», señaló la alcaldesa, Inés Rey, en su visita al puesto de mando, desde donde lanzó una «chamada colectiva á responsabilidade para que esta festa sexa un exemplo de que se pode pasar ben sen deixar un regueiro de residuos».

Entre los grupos que se arremolinan en las playas hay jóvenes llegados de todas partes de Galicia, desde Ribeira a O Barco de Valdeorras pasando por Redondela, Vilagarcía de Arousa o Padrón. «Nosotras venimos de Vilagarcía. Es nuestra primera vez, pero estamos convencidas de que repetiremos», asegura Sara, que ha venido con tres amigas. En su caso, van a disfrutar de ambos ambientes, el que se vive en la playa y el de las calles de la ciudad. «Nos vamos rotando y así no nos perdemos nada», apunta.

Los jóvenes, los más madrugadores 

Y aunque al día todavía le quedan muchas horas, la jornada arrancó pronto. Mientras en el entorno de Riazor este domingo por la mañana se montaban las primeras barras de cerveza para celebrar la esperada noche de San Xoán, un hombre de avanzada edad comenta: «esto ya no es San Juan, es un macrobotellón». Pese a que es cierto que los bares se hacen de oro un día como hoy, las playas esta mañana dejaban una estampa que distaba de esta idea.

Centenares de jóvenes habían hecho ya noche en Riazor y el Orzán para garantizarse la mejor parcela, y empezaban a primera hora a ser sustituidos por amigos a los que pes toca aguantar lo que queda de jornada para mantener a salvo su parcela de arena hasta que las hogueras llenen de luz y magia la noite máis meiga del año. Algunos dormían, otros pasaban el tiempo cavando agujeros —«no tiene ningún sentido pero algo hay que hacer», decía un grupo de jóvenes— y muchos jugaban a las cartas o se pasaban el algoritmo de TikTok.

La lluvia, inesperada, preocupaba a la mayoría, pero se resignaban diciendo: «San Xoán solo hay uno, habrá que disfrutarlo igual». Un equipo incluso se animaba bien temprano a tocar la pandereta y cantar para animar a Lorenzo a salir. «Es nuestro primer San Xoán en A Coruña y queremos disfrutarlo a tope», decía una estudiante de Arzúa.

Tiempo para un baño

A pesar de que la meteorología no acompañó en el arranque de la jornada, hubo quien no faltó a su cita diaria con el mar en la zona de Las Esclavas. A los clásicos bañistas que acuden prácticamente a diario durante todo el año (siempre que el tiempo lo permite) se fueron uniendo con el paso de las olas algunos grupos de jóvenes para intentar así hacer más llevadera la espera.