Mi hijo tiene necesidades especiales y no hay campamento para él

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A CORUÑA CIUDAD

XUNTA | EUROPAPRESS

07 jun 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

Mi hijo está capacitado para vivir en este mundo; ¿el mundo está dispuesto a acogerle?

Todos los años por estas fechas me sucede lo mismo: comienzan a salir publicitados numerosos campamentos de verano; de diversas índoles, públicos, privados, subvencionados, urbanos, de playa, etcétera. Tengo un hijo de 15 años con necesidades especiales (es un gran dependiente). Asistió por primera vez a uno el verano pasado, después de buscar y rebuscar, y pagar 1.100 euros en A Coruña, peajes y gasolina aparte. El niño estaba feliz, y nosotros más todavía de verlo disfrutar de tal manera. ¿Cómo es posible que en un pueblo cómo Carballo, tan democrático, «inclusivo», etcétera, jamás haya existido ni todavía exista ni un solo lugar dónde pueda dejarlo a él, un día, una hora o diez minutos, mientras salgo yo a un recado? Y mucho menos dos meses de actividades lúdicas de verano como cualquier niño. No, no hay campamentos y no va a haber este verano tampoco. Ni de gestión pública ni subvencionados ni privados; nada.

Los niños como mi hijo Manuel están capacitados y preparados para estar y vivir en este mundo, es el mundo el que no está dispuesto para ellos. No quieren verlos, oírlos, sentirlos. Es incómodo, es poco estético, y muy poco rentable.

Me gustaría que esto saliera en la prensa, pues somos muchas las familias que tenemos hijos con necesidades especiales, son personas, maravillosas, que tienen mucho que aportar, pero sobre todo, tienen derechos, que se están vulnerando. Viven en inferioridad de condiciones a los otros niños, ya por su propia patología o diagnóstico, y todavía los condenamos a pasar los veranos a estar permanentemente rodeados de adultos. ¿Por qué? ¿Son menos niños?

No pido ninguna gratuidad, simplemente plazas de campamento adaptadas a cualquier necesidad humana, ya sea con cuidadores, animales de terapia, personal especializado, personal médico..., lo que necesiten. Están pagándose subsidios por diversidad de causas, y creo que la que planteo es bastante importante. Olalla Costa. Carballo.

 Por fin se va López Obrador

Andrés Manuel López Obrador, el desde 2018 presidente de México, viene sacudiendo la parrilla radiofónica con intervenciones diarias. Teóricamente, como ejercicio de transparencia y para satisfacción del derecho del pueblo a la información. Qué bonito; pero la realidad es bien distinta, erigiéndose más bien en un instrumento de propaganda del que solo disponen los dictadores. Ahora que López Obrador se está yendo, se le puede hacer balance de su legislatura. A mí me da que ha sido más influencer que presidente. Atinó de lleno en su diagnóstico primigenio respecto a que la inseguridad y la corrupción, y también la desigualdad eran el origen de la catástrofe mexicana. ¿Qué ha hecho para repararlo? Tan solo incrementar el salario mínimo; como siempre, a costa de la deuda. Como buen populista, se ha dedicado más bien a derribar lo de sus predecesores, que a apuntalar su propio proyecto. Su política de seguridad no intervencionista ha acabado fortaleciendo los grupos criminales. Nada respecto a la escasez de agua. Menos en relación con los sistemas de salud y educativo. Su pretendida reforma del sector energético, mal de males mexicano para la producción y el desarrollo, proporciona electricidad sucia y costosa. Ha dañado a las instituciones públicas, especialmente las judiciales, en su confrontación permanente con el sector privado, que de paso ha perjudicado la inversión española y a España, más allá de su exaltación indigenista, en lo que tiene todo su derecho, no obstante. Unos más que otros, todos nos hemos librado, por fin, de López Obrador. Enrique López de Turiso. Vitoria.