Socios de Xuxán, en A Coruña, pagaron un sobrecoste por mantener las calidades contratadas

Ana González Núñez
Ana González A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA CIUDAD

CESAR QUIAN

Miembros de la cooperativa de la parcela Z33 denuncian que les pusieron grifería y azulejos más baratos de los pactados

27 feb 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

Las setenta familias que compraron viviendas en la parcela Z33 del barrio de Xuxán, en A Coruña, antes llamado parque ofimático, no se esperaban para nada lo que les iba a pasar una vez comenzadas las obras. Se involucraron en el proyecto en régimen de cooperativa confiados en que al tratarse de viviendas de protección autonómica (VPA) sus contratos estarían protegidos, pero ahora afrontan sobrecostes y retrasos, según denuncia un grupo de miembros de la entidad.

Uno de los costes extra que les llamó la atención fue para «mantener las calidades contratadas», cuentan los afectados, que detallan que entraron en una cooperativa porque les habían ofrecido unas calidades a un precio. Luego llevaron a la asamblea una mejora para añadir al edificio una fachada ventilada, suelo radiante y bomba de calor, pensando que era la única subida del precio final que iban a tener que afrontar. Sin embargo, cuentan que después de ese trato la gestora les trasladó que la constructora había exigido un incremento de fondos para mantener las calidades, porque los materiales supuestamente se habían encarecido. «Esto fue cuando ya se había hecho previamente la revisión de precios por las consecuencias de la guerra en Ucrania y la pandemia», cuenta uno de los socios. Detalla que la empresa les comentó que si mantenían el precio tendrían que poner una grifería peor y unos azulejos diferentes, entre otros elementos. Entonces, los cooperativistas decidieron en asamblea aceptar la subida de precios. «Y ahora vemos que al final no pusieron esas calidades», aseguran algunos de los damnificados.

Falta de equipamientos

Las sorpresas no se quedaron ahí. Futuros vecinos de este edificio que continúa en obras cuentan que les llegaron a ofrecer tres colores de maderas distintos en las habitaciones si no aprobaban una subida de calidades. También se encontraron en ese largo proceso con cocinas vacías, pues resulta que algunos equipamientos esenciales, como la campana extractora, no estaban incluidos en el precio pactado. Entonces, los que quieren tener estancias en condiciones y preparadas para vivir tuvieron que pagar más sobrecostes.

En suma, el coste de sus viviendas subió entre 40.000 y 50.000 euros. En sus contratos figuran cifras de entre 150.000 y 170.000 euros y estas ya superan los 200.000 y 220.000. Además, tuvieron que pagar ya el 20 % del precio y están endeudados, desembolsando intereses del préstamo promotor y algunos de ellos afrontando créditos puente. Por ello, los afectados se preguntan por qué este modelo se llama «vivienda protegida» si no los protege de nada.

Fuentes de la gestora, Xesta, aseguran que las subidas fueron menores, de 7.000 euros por el incremento de los materiales y de 9.000 por la mejora energética, y siempre pactadas entre los socios. Mientras, desde Consvial, la constructora que ejecuta la obra, prefieren no decir nada y se remiten a la gestora.

Cooperativa de vivienda, un modelo que conlleva riesgo

El modelo de cooperativa para promover viviendas de protección autonómica no es la figura más frecuente en España, pero se comienza a aplicar siguiendo el ejemplo de otros países y en el barrio de Xuxán hay varios bloques promovidos de esta forma. Para participar en una de estas sociedades es esencial conocer lo que implica, pues los expertos explican que conlleva riesgos para los propietarios porque se convierten en sus propios promotores, por lo que los primeros precios que se establecen son aproximados.

«Una cooperativa se constituye en una asamblea general y elige un consejo rector en votación, formado por los propios cooperativistas: presidente, vicepresidente, secretario y uno o dos vocales. Todo se aprueba en la asamblea», explica el presidente de la Federación Galega de Empresas Inmobiliarias (Fegein), Benito Iglesias, quien asegura que «las cooperativas en Galicia están bastante blindadas en todos los sentidos» y sostiene que todo lo que tiene que ver con este tipo de sociedades y con la vivienda de protección autonómica está «muy reglado».

Para que una cooperativa acceda a este régimen de vivienda protegida, detalla Iglesias, «tiene que cumplir una serie de requisitos regulados por el Instituto Galego da Vivenda e Solo (IGVS)». En la web de este organismo se detalla que para ser demandante de VPA es necesario que el solicitante, o cualquier miembro de la unidad familiar, no sea propietario de otra vivienda y que el núcleo de convivencia acredite que sus ingresos están entre 0,7 y 2,5 veces el Iprem.

Además, las viviendas con esta calificación tienen un precio máximo, pero hay que recordar que la Xunta autorizó una subida en el verano del 2023 como consecuencia de los aumentos de costes de la construcción. Este fue el segundo incremento desde el 2021, tras 12 años sin haber sufrido cambios. Así, el precio en régimen especial es de 1.620 euros por metro cuadrado en zona de coste máximo. En régimen general, el precio más alto es de 1.712 euros por metro cuadrado. En régimen concertado oscila entre los 1.916 y los 1.458 euros.