El establecimiento ha colgado un cartel en su fachada para mostrar su cariño a amigos, familia y proveedores
09 ene 2024 . Actualizado a las 12:05 h.Era la crónica de un cierre anunciado. Casa Saqués ha bajado la persiana de su local de la avenida de Oza para siempre tras 75 años de historia. Un hasta luego, porque permitirá pedir a domicilio, que ha engalanado con un cartel en su fachada. «Queremos agradeceros estos 75 años en los que nos habéis apoyado amigos, clientes y proveedores. Muchas gracias por todos los momentos que hemos vivido juntos», reza letrero.
El adiós de esta taberna, famosa por su cocido y su carne asada, ya estaba escrito. «Llegó la hora de cerrar la taberna», confesó Tonecho Saqués a La Voz al comienzo de la temporada de cocidos. «Nada dura para siempre, y ha llegado la hora de cerrar. Es que estos últimos años me han pasado factura. El edificio cambió de propietarios, lo van a reformar todo, y antes de que empiecen las obras, lo dejo», explicó sobre las razones del cierre.
Los últimos años de este emblemático negocio han sido muy complejos por varias razones. La principal se debe a que en el 2022 falleció la mujer de Tonecho, la que estaba detrás de los fogones y que era el alma de la taberna. Además, también pasó factura la pandemia de coronavirus y el estado del edificio, okupado por toxicómanos. «Yo no he tenido problemas con ellos, pero nadie quiere estar en una terraza y ver pasar este tipo de gente», contó Tonecho.
Ese problema se solucionó. Los okupas se marcharon y los nuevos propietarios del edificio lo tapiaron y tienen previsto rehabilitarlo por completo. Sin embargo, Tonecho tenía claro que la temporada de cocido 2023-2024 sería la última. Un fin de fiesta que tuvo como guinda la visita de Inés Rey, la única regidora de la ciudad que nunca había disfrutado de su cocido.
La historia de Casa Saqués comienza con el abuelo de Tonecho, un cosechero de vino en O Ribeiro que venía a A Coruña a venderlo, allá por el año 1936. Tenía un terreno ahí en San Diego, donde la vía del tren. Montó una chabola y vendía ahí su cosecha. Mientras, su abuela hacía tortillas, callos, carne asada o las empanadas. Una vez que se hizo el edificio de la Gaiteira en 1947, se trasladó el negocio. El nombre de Saqués nace cuando el padre de Tonecho asume las riendas de la taberna.