El gordo de Cambre le tocó al lotero de O Burgo

Pablo Portabales
pablo portabales A CORUÑA

A CORUÑA CIUDAD

CESAR QUIAN

Fran Ríos compró un décimo del sorteo de Navidad en la competencia y prometió compartir el premio con su hijo y una empleada. Eligió «un número feo», le tocó y ha cumplido su palabra

27 dic 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

Esta historia parece el guion de un anuncio de lotería. El propietario de la administración Ría do Burgo, Fran Ríos, es el afortunado que compró el único décimo del 88008, el gordo de Navidad, que vendieron en el despacho de Cambre de la calle Cruceiro. Es decir, la diosa Fortuna estaba en la competencia. Todo empezó el jueves, 21 de diciembre, sobre las seis de la tarde. Con todos sus décimos vendidos, el veterano lotero decidió recorrer los menos de cinco kilómetros que lo separan del otro despacho. Es amigo de Bernardo, ahora jubilado, porque son de la misma promoción, y también mantiene buena relación con Bernardo hijo, que ahora regenta el negocio. «Pero lo atendió su empleado, que le mostró en el cristal los dos números sacados por terminal que quedaban a la venta, esos en papel térmico que no gustan a los mayores. Uno terminado en 7 y otro en 8. Como ya tenía muchos acabados en el impar se decantó por el raro, el 88008», relata Carlos Ríos, hijo de Fran y que también trabaja en el despacho Ría do Burgo. Su padre volvió de Cambre y les dijo: «Este décimo es para los tres (incluyó a su hijo y a Cristina, la empleada). El segundo capítulo de la historia empieza tarde, después de la una del 22 de diciembre, cuando los niños de San Ildefonso cantaron el gordo más tardío de la historia del sorteo, el 88008. «Es un número que la gente rechaza, porque dicen que es feo, que tiene muchos ochos, o por cualquier otra cábala que nada tiene que ver con el azar de las bolas y los bombos, pero cuando Cris, se gira y me dice gritando: “Carlos, es el que trajo tu padre ayer!”, me pareció el número más bonito del mundo. Nosotros no hemos dado el gordo, lo ha dado nuestro compañero, y nos alegramos inmensamente de que nos lo haya dado a nosotros», analizan. Fran, el lotero de siempre de O Burgo, ejerció de George Bailey en Qué bello es vivir. Un total de 328.000 euros después de impuestos a repartir entre él, su hijo y su empleada. Una historia navideña con final feliz.