El picudo rojo arrasó el 10 % de las palmeras de A Coruña en seis años

Alejandro García Chouciño
A. g. chouciño A CORUÑA

A CORUÑA CIUDAD

Uno de los ejemplares talados este jueves en Zalaeta
Uno de los ejemplares talados este jueves en Zalaeta CESAR QUIAN

«Se las está cargando todas y nuestro equipo ha talado en el último mes 20 árboles afectados», explicó uno de los operarios municipales. El Ayuntamiento tiene una honda preocupación por los ejemplares centenarios de Méndez Núñez

01 dic 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

Es imparable. Toda una pandemia que día a día se cobra nuevas víctimas en los parques y jardines de todo el país. En el caso de A Coruña, el daño del picudo rojo (Rhynchophorus ferrugineus) tiene un gran impacto. Según datos del gobierno local, la ciudad tenía alrededor de 900 palmeras. «El insecto irrumpió en la urbe en el 2017. Desde ese año fue necesario talar 97 ejemplares», precisan los técnicos de parques y jardines, que computan las intervenciones realizadas en todo el municipio. Esta cifra supone que el picudo ha arrasado en seis años más del 10 % del palmeral coruñés —sin contabilizar las talas privadas—.

Lejos de encontrar una solución que permita parar esta destrucción del patrimonio arbóreo, la situación ha empeorado en los últimos meses. «A loita contra o picudo é unha das nosas prioridades na área de xardíns. Levamos anos destinando recursos para tentar salvar as nosas palmeiras, e coidando especialmente Méndez Núñez. Non é fácil porque as palmeiras están a sucumbir en todas partes a esta praga, pero seguiremos facendo todo o que estea nas nosas mans por conservalas», afirmó Nereida Canosa, concejala responsable del área de Jardines.

Peligran Árbores Senlleiras

De hecho, la preocupación especial por Méndez Núñez hizo que técnicos de la empresa de mantenimiento de los jardines históricos volvieran a encaramarse a finales de noviembre a la copa de estos árboles centenarios para aplicar un tratamiento preventivo contra este insecto. Procedente de latitudes tropicales, ha diezmado las poblaciones del sur de Europa y amenaza ahora la formación histórica del Relleno, catalogada como Árbores Senlleiras por la Xunta. «Tengo una preocupación intensa por estos ejemplares y por el resto del arbolado de la ciudad. Cada vez que hay que talar es desagradable porque son árboles de hace muchos años, de gran porte», confesó la alcaldesa Inés Rey hace dos semanas en Radio Voz.

En todos los barrios

Las últimas en caer fueron ayer por la mañana dos palmeras situadas en la mediana de Zalaeta —queda pendiente la retirada de una tercera en la plaza de María Auxiliadora—. Pero en semanas previas también se trabajó en la plaza de Mestre Mateo, plaza de Portugal, paseo marítimo, avenida de Metrosidero, y a la altura de las cocheras de Tranvías, del edificio de Aduanas y del colegio Compañía de María. En Santa Lucía, donde también se aplicó un tratamiento preventivo el fin de semana pasado, hay previstas tres talas.

En la actualidad, este tipo de intervenciones municipales en los espacios públicos las gestionan varias empresas que se reparten la ciudad en lotes para poder actuar a tiempo y evitar, en la medida de lo posible, la propagación del insecto a ejemplares sanos.

Roberto Prego, operario municipal de Jardines: «Se las está cargando todas y nuestro equipo ha talado en el último mes 20 árboles afectados»

Roberto Prego, operario municipal de jardines
Roberto Prego, operario municipal de jardines CESAR QUIAN

Son los ojos que ven cada jornada las consecuencias del Rhynchophorus ferrugineus. «Da mucha lástima cortar árboles de este tipo, pero es una plaga muy complicada y se va de las manos. Una palmera sola ya se lleva 500 litros de tratamiento y en muchos casos no tienes resultados. Estamos deseando que salga alguna composición nueva que nos permita trabajar bien con ellas. Los tratamientos que tenemos en la actualidad son potentes y vemos que funcionan, pero el picudo rojo puede volver y eso implica empezar de nuevo», señalaba a Voces de A Coruña, de Radio Voz, Roberto Prego, operario municipal de Jardines que forma parte de uno de los grupos encargados de estas actuaciones.

En su caso, explica que «en el último mes nuestro equipo ha retirado 20 ejemplares, pero hay más grupos. El picudo se las está cargando todas. No se sabe el alcance de la enfermedad hasta que empezamos a ver las hojas, que empiezan a bajarle un poco. Algunas se salvan con el tratamiento, pero es complicado, muy complicado».

Sobre la forma de actuar de este insecto, Prego precisa que el picudo «deposita los huevos en la parte alta de la palmera. Luego van bajando haciendo camino hasta que llegan al tallo. Lo penetran y lo van licuando un poco. Es como van atacando la salvia».

Cuando se coge a tiempo, «se pueden eliminar los huevos con el tratamiento. Pero es difícil porque ponen alrededor de 5.000. Son un montón de ellos los que pueden tener. Llegan volando y a una distancia de cinco o seis kilómetros incluso. No se pueden ver», resalta. Además, el jardinero municipal destaca que tienen muy buen olfato: «Llegan muy rápido a donde quieren llegar y atacan sobre todo los machos, más que las hembras».

Evitar su expansión por todo el territorio resulta casi una misión imposible. «Parece increíble porque son muy duras las palmeras, pero las larvas sí se cuelan por dentro. Entonces es tan difícil poder avistarlas... habría que verlo desde arriba para comprobar el alcance y el estado embrionario de alguna manera. La única señal que se puede apreciar a simple vista es la de las hojas de arriba, las que apuntan al cielo. Si están bajándose o ya un poco bajadas, es indicativo de que está afectada la palmera. Y ahí a lo mejor aún podemos actuar e intentar salvarla. Podemos darle un tratamiento, pero de diez podemos salvar dos o tres», lamenta Prego.