Veinte minutos de espera haciendo cola, sin asiento garantizado entre A Coruña y Ferrol

Elena Silveira
Elena Silveira A CORUÑA

A CORUÑA CIUDAD

Varios usuarios tienen que hacer cola en la estación de buses de A Coruña para regresar a sus hogares, en el entorno de Ferrol
Varios usuarios tienen que hacer cola en la estación de buses de A Coruña para regresar a sus hogares, en el entorno de Ferrol ANGEL MANSO

Las filas en los andenes superan las cien personas para buses de 60 plazas

01 oct 2023 . Actualizado a las 08:43 h.

Estación de autobuses de A Coruña. 20.15 horas. Casi un centenar de personas forman cola a diario para subirse al bus que partirá a las 20.30 hacia Ferrol. ¡Casi un centenar de personas!... para ocupar las 60 plazas disponibles para este viaje. Los que se quedan sin asiento tienen que esperar a que llegue un transporte de refuerzo (si llega) o aguardar a que salga el siguiente autobús media hora más tarde, con el riesgo de perder posibles transbordos. Lo peor, según explican algunos de los pasajeros que se quedan en tierra, es que las líneas de bus que pasan por los hospitales (Chuac y materno), tampoco pueden recoger a los que allí esperan porque el bus ya sale lleno de la estación.

Carlos Álvarez tiene 45 años y vive en Mugardos. Cuando se mudó a esta localidad, vendió el coche porque creía que con el transporte público lo tendría fácil para trasladarse a trabajar a A Coruña. A día de hoy le asaltan mil dudas: «Me estoy planteando dejar mi empleo actual como comercial, ya que paso más horas esperando y viajando en autobús que en el propio trabajo, donde tengo una jornada de cinco horas», asegura.

Explica, como muchos otros pasajeros, que a pesar de los esfuerzos de la Xunta hay deficiencias en el servicio; las más problemáticas, en las horas punta. «Si hablas con cualquiera te lo puede confirmar. A veces ponen autobús de refuerzo y, en ese caso, no hay problema porque nos recoge a los que nos quedamos fuera en la estación de autobuses y, después, si tienen suerte, a los que están esperando en las siguientes paradas, como en los hospitales o en los campus de la universidad. Pero si no ponen ese segundo bus, la respuesta es que esperemos al siguiente». Esta situación, según comentan Carlos y otros usuarios, es bastante frecuente, con el consiguiente perjuicio para los pasajeros. «Todos los autobuses llevan geolocalizador, pero es para uso interno de la empresa. Así que los usuarios no podemos acceder en tiempo real a información para saber si ya se ha ido el que teníamos que coger o si viene otro de camino», indican los usuarios.

Las anécdotas con el bus A Coruña-Ferrol son miles y de lo más variopintas. Entre los usuarios no hay secretos y quien más quien menos recuerda las «decenas de veces» que ha tenido que pagar un taxi hasta su destino (la tarifa a Ferrol ronda los 60 euros) sin esperanza de que la compañía le reingrese el gasto ocasionado. De hecho, los trámites administrativos para hacer cualquier reclamación son farragosos, llevan mucho tiempo y no hay garantía de éxito. Por ejemplo, para poner cualquier reclamación relacionada con perjuicios económicos atribuibles a la empresa el ente apropiado para gestionarla es la Xunta Arbitral de Transportes de Galicia, dependiente del Gobierno autonómico, mientras que para otro tipo de quejas hay que dirigirse al Servizo de Mobilidade da Coruña.

«La semana pasada, por ejemplo, el bus de las 16.30 con destino a Ferrol salió con mucho retraso todos los días, casi a las cinco de la tarde. Y si ya hay que estar antes para hacer cola, porque llega de extremo a extremo de la plataforma, no te quiero decir la hora a la que llego a casa...», explica otro usuario.

Horarios infernales en tren

Salomé Suárez, que vive en Redes, ya no usa el tren para desplazarse a A Coruña: «Los horarios son infernales». Y su única alternativa es el autobús, que coge en Fene. «Es una aventura diaria. Si pasa lleno, te dicen que esperes diez minutos a que llegue otro, pero lo normal es que, si quieres ir en el que va directo, tardes más de una hora». Recuerda que una vez se quedaron tiradas en Fene siete personas. «Llamé a un familiar para que me acercara a A Coruña y, de paso, llevamos a otros usuarios que también se quedaron colgados». Y el regreso a casa es todavía peor: «Este jueves llegué a la estación de A Coruña a las 20.10 para coger el de las 20.30. Sabía que me iba a quedar fuera, pero hice cola igual. Al final, salí a las 21.15 y llegué a casa a las 22.00. Total, que estuve en A Coruña tres horas y, entre buses y esperas, perdí otras 4».

Tres buses llenos, un taxi en el que ya no cabía nadie y presencia de la Policía Local

ANGEL MANSO

Los testimonios de personas que han tenido algún problema con la línea de bus A Coruña-Ferrol son interminables. Uno de los últimos percances ocurrió el jueves, cuando Anabel Marqués López visitó a una familiar recién operada en el Chuac. Para volver a casa fue a la parada y esperó, junto con otras cuatro personas, a que pasara el bus a Ferrol. A las 19.15 horas estaba ya a la cola, después de un día intenso y con las emociones a flor de piel. La sorpresa fue que a las 19.30 el bus llegó completo y les prometieron que les mandarían un taxi.

Su sobrino, Miguel, recuerda que el conductor prometió, efectivamente, ese taxi, y llegó a las 20.00 horas, pero solo cabían cuatro personas. «Así que mi tía, que fue la última en llegar, se quedó en tierra, esperando al siguiente bus». Y vino a las 20.30 horas, otra vez con los asientos completos. «Nuestra indignación era mayúscula. Reconozco que estábamos muy alterados porque intervinieron de gravedad a mi madre y había sido un día duro. Pero reclamamos un taxi para mi tía y nos contestaron que no, que esperara al siguiente bus».

El nivel de estrés era tal que Miguel y su padre llamaron a la Policía Local, que enseguida se presentó en la parada. Casi al mismo tiempo, a las 21.00 horas, llegó el tercer bus, también completo. «Reclamamos a la conductora que enviara a mi tía un taxi, como se hizo con otros usuarios. La Policía Local nos dijo que no podíamos retener allí el autobús y, por suerte, esta trabajadora nos hizo caso y enseguida llegó un taxi, aunque el billete a Ferrol se lo cobró, eso sí. Así que, desde las 19.15, al final llegó a casa pasadas las 21.30 horas. Es decir, casi tres horas después, explica Miguel. «La suerte es que estábamos nosotros con mi tía haciendo presión. Si no se queda en tierra», añade.