La veteranía es un grado

HUGO ÁLVAREZ DOMÍNGUEZ

A CORUÑA CIUDAD

ANGEL MANSO

Hubo ovaciones para una función que se recordará, sobre todo, por la batuta de Alain Guingal y el estupendo Romeo de Mario Bahg

28 sep 2023 . Actualizado a las 18:35 h.

Roméo et Juliette precisa de dos fuera de serie para los roles principales, sobre los que recae el peso de la obra. La apuesta por dos cantantes jóvenes debutando sus papeles era arriesgada y se saldó con resultado dispar. Gustó mucho el Romeo de Mario Bahg por su timbre pleno y un conocimiento del estilo que mostró en detalles como el buen uso de los reguladores o el ataque del agudo final de Ah, lève toi, soleil a media voz, espléndido. Sin un color especialmente atractivo, impone un refinamiento estilístico incuestionable. Sofía Esparza fue una Juliette de medios más modestos y timbre sonoro del centro al agudo. Estuvo cauta, yendo de más a menos, y fiando todo a la honestidad de un canto que no escondió aprietos técnicos puntuales, notables sobre todo en el aria del veneno. Rendirá mejor en otro repertorio, porque hay cantante. En los dúos faltó química; como la distancia entre ambos fue notable.

Entre los muchos secundarios, no por breves sencillos, lo mejor fueron los bajos Luis López Navarro (Fray Lorenzo) y Fernando Latorre (Capuleto), un Borja Quiza perfecto para Mercutio por medios e intenciones, o la eficacia de Irene Zas en Gertrudis. Correctos los demás, salvo algún caso por debajo de lo exigible. El Coro Gaos cumplió a su nivel habitual, con algún problema de cuadratura.

Memorable dirección incisiva y fogosa de Alain Guingal, que sacó chispas de la OSG. Siempre tuvo tensión dramática, pulso y buen sentido del ritmo, cuidando el balance. Además, conjugó la poesía (espléndidas introducciones orquestales a los actos dos y cinco, por ejemplo) con el brío necesario en las dúos de amor. Fue lo mejor de la noche y demostró conocer la obra.

La puesta en escena de Daniele Piscopo fue funcional y pecó de una dirección de actores mejorable en uno de esos montajes que podrían servir para un buen número de títulos.

Hubo ovaciones para una función que se recordará, sobre todo, por la batuta de Alain Guingal (la veteranía es un grado) y el estupendo Romeo de Mario Bahg, cantante a seguir.