Los barrios de A Coruña quieren soluciones: «Antes había policía hasta en el parque»

A. G. Núñez A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA CIUDAD

CESAR QUIAN

Dicen que el Concello puede hacer más, aunque admiten que ha reaccionado

17 sep 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

Los vecinos de A Coruña están preocupados por la seguridad. Dicen que los robos, la okupación y el trapicheo están presentes en muchos barrios y creen que el Ayuntamiento puede hacer más, aunque algunos reconocen que en los últimos meses hubo una reacción positiva desde María Pita. «Están respondiendo a lo que se les va pidiendo, que es presencia policial», asegura Alba Balsa, presidenta dela Asociación de Comerciantes Distrito Os Mallos, quien sin embargo reconoce que «quizás haya faltado algo de agilidad» y cree que «los problemas de okupación y delincuencia suceden por algo». «Hay un repunte de la drogodependencia y lo tienen que abordar a nivel ciudad. Los recursos para paliar y prevenir son necesarios», propone.

Los estupefacientes también generan alteraciones en la convivencia de Monte Alto. «Tenemos un problema de trapicheo, que está afectando a todo el barrio. Necesitamos más vigilancia», sostiene Xosé Vázquez Romero, presidente de los vecinos de la zona. Pero lo mismo indica Paulo Sexto, desde Oza- Gaiteira-Os Castros, donde hay «un punto negro». Por ello, demanda más presencia policial «como medida disuasoria», pero también sugiere crear «un equipo multidisciplinar que se ocupe de la prevención del consumo de estupefacientes».

Policía de barrio

Algunos distritos se vieron tan desesperados por la situación que organizaron diferentes concentraciones y realizaron acciones novedosas. Una es la recogida de firmas que puso en marcha la asociación vecinal de la Plaza del Comercio la semana pasada. Ya recabaron más de 400 apoyos para pedir que vuelva la policía de barrio. «Este año lo vi en otras ciudades en las que estuve de vacaciones como Madrid. Allí hay zonas en las que se ve una pareja de agentes andando, patrullando de arriba a abajo, y funciona», asegura Valentín Curraño, miembro de la directiva de la asociación. «Antes en A Coruña había policía hasta en el parque [de Santa Margarita]. Dejábamos a los niños en la calle sin preocuparnos», asegura.

En su zona también hay inquietud por el edificio ubicado en el 120 de Os Mallos, que está okupado y ha generado numerosos episodios de malestar. «Lo peor es que se caen las ventanas. Hace poco se desprendió una y no le dio a una chica de milagro. Cualquier día habrá una desgracia», lamenta Cuñarro.

Reconocen este contexto en la Federación de Asociaciones Vecinales, pero su presidenta, Luisa Varela, insiste en que «hay que saber diferenciar» porque «la seguridad ciudadana la lleva la Policía Nacional», por lo que quita la responsabilidad al Ayuntamiento. Y por ello, dice, reclaman anualmente aumentos de los efectivos policiales. «Poder estar tranquilos en nuestra ciudad es lo que queremos todos», remarca.

Por su parte, la presidenta de la Asociación Vecinal de Entre Rondas, Isabel Fouz, asegura que en su barrio no hay muchos problemas, salvo «alguno puntual». Pide, igualmente, presencia policial. «Sería importante que se paseasen por el barrio», sugiere la portavoz.

Del supermercado de la droga a tres detenidos por agresión sexual

La sede del antiguo Club Financiero Atlántico fue escenario de incendios y altercados durante una larga temporada. Los vecinos estaban tan hartos de los conflictos generados en el que había sido un importante enclave económico que organizaron varias protestas ante la finca de Elviña y lograron reunir a siete entidades vecinales de diferentes barrios. El lugar estuvo okupado hasta el pasado 1 de septiembre, cuando una empresa de construcción se presentó en el recinto para tapiar todos los accesos y evitar así una nueva okupación. El desalojo fue posible gracias a la presión vecinal y policial, ya que el 092 logró finalmente convencer a los ocho okupas que había dentro.

La insistencia policial también fue fundamental en el caso del narcobajo de Os Mallos, el local situado en la confluencia de las calles Francisco Catoira y Mariana Pineda, que llevaba okupado un año. Los dos okupas que permanecían en su interior abandonaron el lugar el pasado jueves después de que la policía local estableciera vigilancia 24 horas a un metro de la puerta. Según explicó después la alcaldesa, Inés Rey, en el programa Voces de A Coruña, de Radio Voz, el fin de la okupación se produjo después de que uno de los moradores «negociase con la propiedad su salida». El punto se había convertido en los últimos meses en un auténtico supermercado de drogas, con un trasiego constante de gente que molestaba y preocupaba a los vecinos.

Donde todavía persiste el problema es en el edificio ubicado en el 120 de la ronda de Nelle, donde hubo una limpieza en mayo en la que sacaron más de diez toneladas de basura. Las quejas vecinales en torno al inmueble se aglutinaban desde hace unos diez años. Recientemente trascendió una agresión sexual a una menor en su interior, con al menos tres detenidos.