Nicky Jam convierte un abarrotado Morriña Fest de A Coruña en su patio de juegos

Andrés Rey, Antón López, T. R. A CORUÑA

A CORUÑA CIUDAD

El rey del reguetón conquistó un muelle de Batería entregado al ritmo de «El Perdón», «Bella» o «Sensual». ÁLBUM ¿Estuviste en el Morriña Fest? Búscate en esta galería

29 jul 2023 . Actualizado a las 23:36 h.

Lo de que segundas partes nunca fueron buenas no se puede aplicar ni por asomo a lo que este sábado sucedió en el Morriña Fest de A Coruña, prácticamente lleno hasta la bandera desde que se abrieron las puertas del muelle de Batería. El cansancio no hizo mella y el público fue entrando como un río, poco a poco, pero en flujo continuo hasta llenar el recinto de principio a fin.

Y así, con el recinto entregado y hasta los topes, llegó uno de los platos fuertes de la noche. Si la primera noche del Morriña fue de Bizarrap, la segunda la lideró, indudablemente, Nicky Jam. El rey del reguetón se hizo con una explanada abarrotada que no dejó de alabarlo y de corear los temas más importantes de su carrera como Yo no soy tu marido, Hasta el amanecer o El amante.

Antes que él, Morad había calentado los motores. Consiguió que el muelle de Batería se llenase desde primera hora de fanes hambrientos que tuvieron en Villano Antillano y Rels B los mejores entrantes. Los asistentes estaban entregados, disfrutando, expectantes. Mario, Diandra, Pablo y Marta resumían la experiencia en una palabra: «Criminal». Contaban que les había encantado Bizarrap, pero que en la segunda jornada la alternancia de artistas era mucho mejor, más homogénea y más «latina». Lledó, Iván y Rebeca lo tenían claro: «Lo estábamos comentando antes, si nos preguntas canciones concretas de Nicky Jam a lo mejor no nos sale ningún título, pero en cuanto empiece a cantar seguro que nos las sabemos todas».

Y se las sabían. El cantante apareció sobre el escenario a las 23.05, tras algunos cortes de su documental El Ganador y varios latidos que hicieron temblar el asfalto. Estaba ataviado con una chaqueta y un pantalón azules, acompañado por ocho bailarinas, un disyóquey, un guitarrista y un corista. Empezó con Bella y Sensual mientras en la pantalla se proyectaban siluetas de mujeres y motivos espaciales.

«A ver si se saben esta», dijo, y cantó El Perdón a través de las cuerdas vocales de los herculinos, entre humo, esculturas griegas y constelaciones. Nicky Jam jugó como quiso con sus fanes, los hizo repetir diferentes notas musicales e incluso se atrevió con una improvisación de rap. «Primero que nada, gracias por el cariño. Las manos arriba toda la gente», siguió.

El concierto supuso una de las 10 fechas en España de la gira Dímelo Europa, con la que el de Massachusetts cruza el charco para traer más de 20 años de música urbana latina a los escenarios del continente. El público cantó a pleno pulmón todos los temas, que resonaron por la explanada y se metieron en el cuerpo de los coruñeses como la mejor enfermedad. 

Al cierre de esta edición todavía faltaba por salir Melendi, el otro gran esperado de la noche, pero todo hace pensar que el asturiano será capaz de trasladar el ritmo hacia parajes más rumberos y pondría el broche final a un Morriña Fest que en esta edición superó todas las expectativas.

Eva B, Morad, Villano Antillano, Rels B y Aleesha calentaron los motores en el muelle de Batería

La primera en subirse al escenario del muelle de Batería fue Eva B, que jugaba en casa. Sus fanes más fieles, a pesar de no ser muy numerosos, lo dieron todo mientras la artista los pintó de alegría y flores. Después de dedicarle una canción a su tía, que estaba presente, Eva entonó su conocida versión de I follow rivers con una bandera LGBTI que le pasaron desde el público.

A las 19.40 Morad tomó el relevo que, tras una cuenta atrás, entró con toda su fuerza al escenario e hizo enloquecer al público que cantó junto a él cada una de sus canciones. Al acabar la primera canción preguntó: «¿Quién es de la L?», y los asistentes respondieron con gritos y dibujando la letra con sus manos. Antes de entonar una de sus canciones más polémicas, Normal, el artista pidió a su público que no se malinterpreten las letras de sus canciones. «Espero que nadie malinterprete este mensaje, pero cada uno canta lo que vive», dijo antes de comenzar esta canción. Además, tras ver una camiseta del Dépor entre el público no dudó en pedir que se la lanzaran al escenario para decir que, a pesar de ser del Madrid, el Deportivo es un equipo que le gusta. A ritmo de rap, y de polémicas declaraciones, continuó con su repertorio y su público fiel vibró hasta el final del concierto, a las 20.28 horas, 12 minutos antes de lo previsto.

Y también antes de lo previsto, a las 19.35, empezó a sonar la música de Villano Antillano. A pesar de que el escenario era pequeño, más gente que nunca se concentró ante él, llena de expectación. En la pantalla, una V y una A de color verde se entrelazaban en forma de cuchillas. La artista se hizo esperar; la disyóquei estuvo poniendo reguetón hasta y 52 y, entonces sí, salió Villana. Estaba enfundada en un vestido blanco ceñido, con zapatillas de deporte y calcetines largos. «Coruña, ¿cómo estamos? ¿Lo estamos pasando rico? Yo vengo aquí desde el Caribe a cantar reguetón y a hacerles menear el culo. Estas canciones no son apropiadas para les niñes, pero cuando sean mayores las entenderán», exclamó antes de deleitar al festival con temas como Yo tengo un novio o Muñeca.

Tras la puertorriqueña salió puntual Rels B. «Galicia os echaba de menos, ¿como estáis? Buenas noches», gritó al finalizar su primera canción. Después de cantar alguno de sus últimos lanzamientos halagó al público coruñés y preguntó por sus canciones con más años. «Echaba de menos a este publicazo. Oye, ¿alguien se sabe las antiguas aquí?», confesó. El público respondió de manera increíble con un gran grito. Fue entonces cuando Rels B comenzó a cantar los temas más queridos por el público, que se lo demostró cantando a todo pulmón todos ellos. «Me lo estoy pasando como un niño pequeño, de momento es el mejor festival que hemos hecho este año», comentó el cantante poco antes del final del evento. La voz del mallorquín y la de sus coristas junto con un increíble espectáculo de luces y humo hizo cantar y bailar a todos los asistentes al festival.