El mayor servicio de cáterin de A Coruña: 1.200 raciones diarias salen de estos hornillos

M. M. A CORUÑA

A CORUÑA CIUDAD

En la Cocina Económica reparten cada vez más táperes y sirven menos platos a la mesa

23 ene 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

La pandemia provocada por el coronavirus trajo cambios que han venido para quedarse, y el teletrabajo o las mascarillas en caso de resfriado no son los únicos. En una institución centenaria como es la Cocina Económica de A Coruña, fundada en 1886 y con sede en la calle Cordelería desde 1924, dan cuenta de otro: su comedor tiene desde el 2020 menos usuarios, lo que no quiere decir que haya decaído el trabajo, todo lo contrario.

«Antes de la pandemia, estábamos en cifras históricas: cerca de 250 personas venían a comer a nuestro comedor social todos los días. Teníamos que hacer tres turnos de comidas. Ahora comen aquí entre 40 y 50», cuenta Pablo Sánchez, trabajador social de la institución. ¿Qué ha pasado con el resto? Después de hacer una encuesta entre sus usuarios, comprobaron que la mayoría prefería el modelo impuesto durante el confinamiento: ir a por la comida para llevar a casa. Una opción por la que optan diariamente más de 400 personas.

«La pandemia ha modificado nuestra actividad. Hemos tenido que cambiar la dinámica y adelantar los turnos de entrada en el comedor. Nuestra mañana va al milímetro», subraya.

Tres tipos de servicio

El cocinero principal entra pasadas las 05.00 de la mañana. A las 10.00 horas ya salen los menús en los contenedores térmicos a los cuatro puntos de reparto que tienen en la ciudad, uno de los tres servicios de alimentación que ofrecen. Este, destinado a familias. Las zonas de recogida están en Sagrada Familia, O Castrillón y O Birloque, además de la propia sede. La cifra de las raciones que entregan roza las 800. Este servicio, dice Sánchez, no ha sufrido apenas variaciones.

Donde sí se nota el cambio de patrón es en los menús individuales que van a recoger en táperes a su sede en horario de 11.30 a 12.30 horas. «El perfil mayoritario es de un hombre de entre 45 y 50 años con una trayectoria de desempleo de larga duración y, normalmente, con problemas de exclusión social. Prefieren recoger la comida y llevarla a su alojamiento, frecuentemente, una habitación alquilada en un piso compartido. Guardan su anonimato. Las personas que comen aquí, y vienen al servicio de desayuno por la mañana, suelen corresponder a perfiles sin hogar o en situación de calle», detalla el trabajador social.

En la Cocina Económica trabajan 18 personas, 12 de forma exclusiva para los servicios de alimentación. Diariamente preparan unas 1.250 raciones de comida. «Hay quien dice que somos el servicio de cáterin con más capacidad de la ciudad. Simplemente, nos adaptamos a los tiempos y a la realidad», apunta Pablo Sánchez.

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Marcos Míguez

Una situación «límite» que no responde a una crisis puntual, sino «estructural»

No llegan a las cifras récord de los peores años de la crisis económica provocada por el estallido de la burbuja inmobiliaria, en los años 2012 o 2013 las anotaciones dicen que en la Cocina Económica comían unas 1.500 personas, pero la realidad, subraya Pablo Sánchez, no es menos preocupante. «Vemos que ya no se trata de una crisis, de una situación coyuntural provocada por el coronavirus, la guerra de Ucrania o la subida de la inflación, sino que estamos ante un problema estructural», califica el trabajador social de la Cocina Económica.

Tiene como referencie el informe Arope, sobre el riesgo de pobreza y exclusión social en España. «El dato del 2021 nos habla de una tasa de pobreza del 27 %. Si lo cruzamos con el desempleo, que está en el 13 %, esto nos dice que hay un 14 % de ciudadanos que, incluso teniendo un trabajo, no llegan a fin de mes. No se cumple eso de que un empleo garantiza la cobertura a los gastos y necesidades básicas», indica Pablo Sánchez.

Comida caliente

Todos sus servicios de alimentación son cocinados. «Siempre estamos rozando el límite», afirma. «Afortunadamente, nunca hemos tenido que decirle que no a nadie que haya llegado hasta aquí pidiendo un plato», continúa. El problema logístico es uno de sus principales retos. Que la afluencia al comedor social haya bajado ha aliviado la presión para los que buscaban una mesa en un lugar caliente donde comer. Pero, la presión se sigue notando en los fogones. Hay que dar salida a más de un millar de menús. «Atendemos a gente que lleva en riesgo de exclusión desde la adolescencia. Vemos que hay una pobreza que se hereda y contra la que hay que actuar», exclama el trabajo social.

Fachada renovada

La Cocina Económica estrena una fachada renovada, y más fiel a la original, de 1924, tras recuperar la ornamentación que decoraba la pared cuando se levantó el edificio de la calle Cordelería. Después de la reforma del comedor, acometido en el 2020, ahora tocaba lavar la cara en una fachada que goza de protección patrimonial.