Chasquidos para dirigir un coro de invidentes en A Coruña

Caterina Devesa A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA CIUDAD

La coral Breogán de la ONCE, dirigida por Pablo Carreira, conquistó este jueves la plaza de María Pita dentro del ciclo Concertos de Nadal

09 dic 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Cuando Pablo Carreira empezó a dirigir el coro de la Asociación Cultural de Persoas Invidentes e con Deficiencias Visuais, denominado coral Breogán, pensó que la tarea iba a ser complicada. Sin embargo, señala que los integrantes son «más disciplinados» que los de otras formaciones. «Al principio pensé: ¡Uf, va ser muy difícil! Pero luego ya vi que no. Son personas que van cogiendo pronto los recursos y que tienen pocos miedos, entonces consigues hacer bien las cosas», indica Carreira, que lleva ocho años al frente de la agrupación.

La coral, que actuó este jueves por la tarde en la plaza de María Pita dentro del ciclo Concertos de Nadal, cuenta con 32 integrantes, «26 son invidentes o con problemas de visión y están afiliados a la ONCE y, el resto, suelen ser acompañantes, familiares o personas vinculadas a la entidad», aclara Pablo. Dentro del grupo hay diferentes perfiles: «Es cierto que las corales suelen estar formadas por personas mayores, cuesta atraer a los jóvenes, aunque yo he introducido temas de musicales y modernos para intentar conseguirlo. Han entrado algunos treintañeros, y luego hay gente de hasta 80 años», indica.

Sobre las diferencias entre dirigir una formación con personas sin problemas visuales y la de la ONCE, son menos de las que se podría pensar. «La fundamental tiene que ver con la forma de dirigir, ya que al no poder ver ellos mis gestos con las manos tengo que usar chasquidos y otras indicaciones auditivas. En cualquier caso, como en el grupo hay variedad, se colocan de forma que los que más ven están delante y así, los de atrás les siguen el ritmo».

El no entender las indicaciones del director, era uno de los aspectos que preocupaba a Felipe Cotelo, uno de los integrantes. «Llevo ocho años. Al principio era complicado, pero al final, Pablo se ha ido armando de trucos para comunicarse con nosotros y cada año hemos ido mejorando», dice el hombre de 57 años, que indica que  cuando empezó tenía dudas: «La gente me decía que tengo una voz bonita, pero no afinaba. Además, cantar en un coro es más complicado de lo que puede parecer».

Sin miedo escénico

Otra de los factores que influyen es el de no poder ver el escenario. «Pueden tener problemas de movilidad para subirse a él, ya que no conocen el espacio, entonces todo es más lento. Se colocan por orden y les explicó los elementos que tienen alrededor para que estén más tranquilos», explica Pablo, que añade que intentan evitar barreras como tarimas. Pero el no ver bien también tiene alguna ventaja. «No tienen miedo escénico, les da igual cantar ante 5.000 que ante 50», señala el director. Un hecho que confirma Felipe: «Al no ver las caras de la gente, no nos distraemos por si no les está gustando».

Sobre las actuaciones, indica que este año han realizado una veintena y que para Navidad tienen diez conciertos en la agenda. «El repertorio es de villancicos y también de canciones gallegas tradicionales para las que usamos las panderetas», indica el director, mientras que Cotelo añade que: «Nuestro repertorio es algo diferente al resto de corales. Es dinámico y más moderno». Sobre su actuación en María Pita, apunta que «es una ilusion poder cantar en esa plaza tan bonita y en el centro de la ciudad».

El tiempo de actuación es habitualmente de tres cuartos de hora. «Hay gente mayor que no puede estar una hora cantando. Muchos ya se cansan durante la actuación, pero por eso no hay problema, se les coloca una silla y cantan sentados», dice Pablo, que explica que cada dos años la formación hace una gira fuera de Galicia. «Este año estuvimos en Zaragoza, haciendo varios conciertos por diferentes localidades. Para los integrantes, el coro es más que una actividad, es un grupo de amigos con el que viajar y compartir experiencias. En ese sentido, sí hay diferencia con otras formaciones. Aquí a ninguno le da pereza ir al ensayo, hacemos dos por semana, y nadie falta, excepto por causa mayor».