Luís Pousa, periodista y escritor: «La Ciudad Vieja de A Coruña es como una pequeña aldea que resiste al invasor»

Fernando Molezún A CORUÑA

A CORUÑA CIUDAD

ANGEL MANSO

Vecino ilustre de la zona, dará este jueves el pregón de las fiestas del Rosario

03 oct 2022 . Actualizado a las 08:40 h.

Que le pidan a uno dar el pregón de las fiestas de su pueblo o barrio es una compleja encomienda que se encuentra a medio camino entre el reconocimiento y el embolado, ya que implica hilar muy fino para tener a todos los vecinos, sin excepción, contentos. Claro que para un ingenio como el de Luís Pousa (Lugo, 1971) la cosa parece pan comido. Y es que pocos vecinos tiene A Coruña con una capacidad para contar historias y un humor tan elevados como este doctor en Matemáticas metido a escritor y periodista de La Voz de Galicia. Quizá por ello en la Ciudad Vieja han pensado en él para que dé el pregón de las fiestas del Rosario este jueves.

—Dar el pregón del Rosario no es cualquier cosa...

—Sin duda. Estoy muy agradecido a la asociación de vecinos y al Ayuntamiento por habérmelo propuesto. El jueves dan el premio Nobel de Literatura, pero me parece un honor más alto ser pregonero de las fiestas del Rosario.

—Además este año parece que hay un intento por volver a colocar a las fiestas en su sitio, con un cartel lleno de actividades y conciertos.

—¡Nunca pensé que me vería en un titular con Los Enemigos! Hay que intentar resucitar estas fiestas, que el fin y al cabo son las de la patrona de la ciudad, no solo de la Ciudad Vieja. Es cierto que en A Coruña tenemos la peculiaridad de contar con dos patronas, una laica, que es María Pita, y otra religiosa, la Virgen del Rosario. Además, curiosamente, las dos son patronas por el mismo motivo, por la derrota de Drake. Hay que reivindicar estas fiestas. No sé muy bien por qué, pero surgió cierto complejo a su alrededor, como si fuera algo rancio. En Barcelona a nadie se le ocurre pensar que las fiestas de la Mercè son algo obsoleto. O las del Pilar en Zaragoza o el San Fermín en Pamplona. No acabo de entender por qué hemos maltratado a estas fiestas.

—Quizá sea una venganza de San Juan, por haberlo desplazado como patrón de la ciudad.

—Cierto, fue patrón antes que la Virgen del Rosario. Pero con San Juan tengo sentimientos encontrados, porque al final el festivo no es día que se celebra, sino que la fiesta es la víspera. Así que el festivo del 24 de junio es solo para dormir. Podríamos declarar festivo el 23, que es Santa Alicia, creo, para que la gente pueda montar las sardiñadas.

—¿Tiene ya pensado lo que va a decir en el pregón?

—Más o menos. Hablaba estos días con un amigo escritor al que le cayó un par de veces un honor semejante, y me decía que el pregón es el género literario más complicado, porque tienes que quedar bien con todo el mundo, y eso es imposible. Siempre te vas a olvidar de alguien. Pero bueno, intentaré ser cariñoso con los vecinos y con la Ciudad Vieja, que al fin y al cabo es el barrio de todos los coruñeses. Aunque no vivas allí. Todos lo tenemos como propio. Por eso le llamamos la Ciudad, sin apellido.

—Usted, de hecho, no es nativo de la Ciudad Vieja.

—Soy un intruso, sí. Me crie en Peruleiro, al lado del estadio. Y después viví también en Monte Alto. Pero desde hace 16 años soy vecino de la Ciudad Vieja. Lo recuerdo bien porque mi hija tenía un año cuando nos vinimos a vivir aquí. Curiosamente siempre viví en la ruta de la línea 7. Pero siempre me ha encantado este barrio. De pequeño venía al jardín de San Carlos, cuando estaba aquí la biblioteca pública.

—Sin duda es precioso, pero no sé si resulta muy cómodo para vivir.

—Tiene sus carencias. Hay algún ultramarinos pequeñito, pero para ir al supermercado tienes que ir a San Agustín. Pero en los últimos años ha mejorado mucho, se fueron rehabilitando viviendas, se liberó de los coches, lo que permitió descubrir por fin una Ciudad Vieja distinta... Es una pena que haya gente que solo se acerque por aquí los días de la Feria Medieval, a tomar el kebab y el mojito medieval. Hay que venir todo el año. Es como una pequeña aldea dentro de la ciudad que resiste al invasor.

—¿No es el barrio de los coruñeses millonarios?

—Lo del refugio de ricos es una imagen estereotipada. Hay dos o tres millonarios, el resto somos clase de tropa.

«Los coruñeses somos muy de barrio, es nuestra patria»

Gracias a Luís Pousa sabemos, entre otras cosas, que en A Coruña llueve maravillosamente. No como en Madrid, que no sabe llover. Lo explicaba en un delicioso artículo publicado en La Voz de Galicia titulado precisamente En Madrid llueve mal, con el que ganó el Premio Afundación de Periodismo Julio Camba.

—¿Qué tal llueve en la Ciudad Vieja?

—De maravilla, se moja muy bien. Además tenemos la calle con más charcos de la ciudad y posiblemente del mundo, que es la calle Herrerías. Mis hijas fueron allí a la guardería en las Escuelas Populares Gratuitas y después al colegio en la misma calle, así que puedo dar fe de que es así. Pero eso tiene un encanto especial. En las Bárbaras o Azcárraga llueve maravillosamente bien. Aunque esperemos que precisamente este jueves no llueva, al menos durante el pregón y las actuaciones.

—Igual no gusta a los vecinos eso de que cuentan con la calle con más charcos.

—Los coruñeses somos muy de barrio. Todos tenemos un amor especial por nuestro barrio aunque este sea endemoniadamente feo. Eso sí, solo podemos decir que es feo los del propio barrio, como venga alguien de fuera a decirlo lo aniquilamos. El barrio es nuestra pequeña patria.

—Lo que sí tiene la Ciudad Vieja es un toque muy literario.

—Es un barrio donde vivieron dos de las mejores escritoras gallegas, españolas y europeas del siglo XIX, como fueron Rosalía de Castro y Emilia Pardo Bazán, que le dedicó páginas muy bonitas a la iglesia de Santiago. Tiene sin duda un encanto especial, llama a la reflexión, al arte y la cultura. Y me refiero tanto a la alta cultura como a la cultura popular, que por aquí también anduvo Pucho Boedo.