La Commonwealth coruñesa

Luís Pousa Rodríguez
Luís Pousa CRÓNICAS CORUÑESAS

A CORUÑA CIUDAD

Alina Espiño

Pasadas las exequias y cumplida la primera gira del rey por Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte, habrá que invitar al monarca a que venga de visita a los territorios de ultramar

27 sep 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Hay quien ha visto exagerado que las pompas fúnebres de la reina Isabel II de Inglaterra hayan durado doce días. Pero quienes manejamos los tiempos de la Galicia profunda —expresión que algunos usan contra nosotros, los nativos, como insulto y que yo, en cambio, reivindico como topónimo bis del país metafísico y ontológico por antonomasia— hemos estado en velorios en los que dos semanas sabían a poco, porque aún quedaban dos mil pésames que recibir, tres mil parientes llegados de Argentina que besar y varias toneladas de viandas que engullir antes de echar tierra sagrada sobre el difunto.

Si alguien entiende esta devoción de los británicos por las capillas ardientes somos los gallegos, que ponemos un bar en la puerta de cada cementerio y cada parroquia para que el muerto deje unas rondas pagadas a quienes lo despidan con la mezcla justa de compasión y humor.

Como aquí estamos con Carlos III en que no hay ceremonia excesiva —¿a quién no se le ha ido alguna vez de las manos un velatorio o una sobremesa?—, pasadas las exequias y cumplida la primera gira del rey por Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte, habrá que invitar al monarca a que venga de visita a los territorios de ultramar de la Commonwealth coruñesa. No tendrán el caché de Buckingham, Windsor o Balmoral, pero, con brexit y todo, en A Coruña tiene Carlos dos pedazos de suelo británico sobre los que también reina. Así que, pasado el lío de la coronación y la lista de invitados, allá por el San Xoán, esperaremos junto a la tumba de Sir John Moore en el jardín de San Carlos y en la puerta del cementerio inglés de San Amaro para enseñarle al nuevo rey sus dominios coruñeses. Lo de que nos devuelva la Piedra del Destino, si eso, lo hablamos luego, al pie de la lanza de María Pita.