La espectacular Coruña de 1858

Alfonso Andrade Lago
Alfonso Andrade CRÓNICAS CORUÑESAS

A CORUÑA CIUDAD

Imagen de 1858, posiblemente la más antigua que se conserva de A Coruña.
Imagen de 1858, posiblemente la más antigua que se conserva de A Coruña. Cedida por el Getty Museum de Los Ángeles

La que posiblemente sea la fotografía más antigua que se conserva de nuestra ciudad devuelve al observador la imagen de una Coruña espectacular, sin duda vanguardia tecnológica y comercial del noroeste

10 sep 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Es asombroso todo lo que puede llegar a revelar una imagen. La que posiblemente sea la fotografía más antigua que se conserva de nuestra ciudad, hecha en 1858 por el irlandés sir John Joscelyn Coghill y custodiada por el Getty Museum de Los Ángeles, devuelve al observador la imagen de una Coruña espectacular, sin duda vanguardia tecnológica y comercial del noroeste.

Una de las claves que según arquitectos e historiadores vincula la foto a esta urbe es la farola de gas del alumbrado público que se observa en la calle. Solo A Coruña disponía en Galicia de este novedoso entramado lumínico, asociado desde 1854 a la fábrica de gas. Ferrol, Santiago y Vigo tardarían casi treinta años en incorporar algo parecido.

Pero la farola no es el único indicio de progreso en aquella metrópoli de 1858. En la foto, junto a la imponente casa del marqués de San Juan de Carballo, se aprecia también una de nuestras clásicas galerías, y si hay galerías hay vidrio. Y Coruña también disponía en aquella fecha de la única fábrica de vidrio de la comunidad.

Pero la foto nos habla también de economía, al poner el foco el retratista en la figura de un carretero que posa orgulloso ante su arsenal de bueyes, vacas y carros. Un pujante negocio de acarreo de mercancías que podría equivaler hoy a una nutrida flota de camiones y furgonetas para el transporte de género.

La opinión más aceptada entre los expertos es la de que sir John Joscelyn Coghill hizo su fotografía en la zona de la Marina, al lado del puerto. Esto refrenda la fortaleza comercial con que los muelles, ya entonces, revestían a la ciudad. A ese vigor asocia el carretero su negocio de portes, beneficiado por el trasiego de bienes que salían a diario hacia localidades próximas o distantes, abastecidas desde Coruña.