La piscina y el balneario de Riazor

Alfonso Andrade Lago
Alfonso Andrade CRÓNICAS CORUÑESAS

A CORUÑA CIUDAD

Riazor en 1925, con la casa de baños La Salud al fondo.
Riazor en 1925, con la casa de baños La Salud al fondo. FOTO BLANCO

El higienismo que importamos de Europa en la segunda mitad del siglo XIX y las vanguardias que guiaron la arquitectura coruñesa en el cruce de siglo fraguaron un Karlovy Vary oceánico con que la ciudad se adelantó a su tiempo

27 ago 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Existió en otro tiempo una Coruña mágica en la que una sucesión de casas de baños poblaban el eje Orzán-Riazor-Rubine; una ciudad-balneario que aprovechó ese frente marino y sus playas para desarrollar toda una industria turística. Las dos casas de baños más espectaculares eran La Salud (Rubine 22), que recibía a sus clientes en un imponente jardín y ofrecía desde abluciones medicinales y asistencia médica hasta paseos en lancha, y La Primitiva (Rubine 47), otra maravilla de 1.500 metros cuadrados que acreditaba medio millar de baños diarios.

Al lado de estos dos colosos, a lo largo de las playas había otras instalaciones espléndidas, vanguardia de aquella Coruña balnearia: Cervigón Guerra, La Perfecta, Santa Margarita y hasta el de la Beneficencia Municipal, de Eusebio da Guarda.

El higienismo que importamos de Europa en la segunda mitad del siglo XIX y las vanguardias que guiaron la arquitectura coruñesa en el cruce de siglo fraguaron aquel Karlovy Vary oceánico con que la ciudad se adelantó a su tiempo a nivel sanitario, recreativo, arquitectónico y turístico. La guerra, la posguerra y el inefable desarrollismo de mediados del XX sepultaron aquella Coruña.

La Salud sobrevivió hasta 1963. Un decenio más tarde se volvió a plantear la construcción y urbanización del frente de mar en el Orzán (que ya había existido). Una de las soluciones ideadas, además del paseo marítimo, fue la famosa piscina de Riazor, que más allá de nostálgicos recuerdos infantiles, era un muro de hormigón que cerraba una charca cutre, enfangada en marea baja y sucia cuando subía el nivel del agua. Qué lejos de aquel talaso marítimo desaparecido para siempre.