Tiempo muerto en el semáforo

A CORUÑA CIUDAD

MARCOS MÍGUEZ

Hay pasos de cebra donde me ha dado tiempo a leer de un tirón Guerra y paz

23 ago 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Vuelve uno de la aldea, que es la realidad de las cosas tangibles y perdurables, a la ciudad, que a ratos parece Las Vegas desenchufada, como una despedida de soltero sin neones, y en otros momentos es la Almería de Sergio Leone, llena de forasteros de mirada inquietante. Vuelve uno de la lentitud lanar del campo, donde las ovejas se rumian a sí mismas, a la velocidad epiléptica del tráfico y, de pronto, aparece un semáforo y manda parar la existencia de los peatones, que somos los parientes pobres y desheredados del código de circulación.

Hay en A Coruña semáforos lentos como un verano sin cubitos de hielo en la gasolinera del pueblo. Hay pasos de cebra donde me ha dado tiempo a leer de un tirón Guerra y paz antes de que el muñequito rojo se volviese verde.

Hay cruces donde mientras esperas a que cambie la luz te da tiempo a casarte, a tener hijos, a ver cómo se gradúan y se van al paro, mientras el hombrecito rojo sigue ahí impávido, con ese gesto de forajido a punto de desenfundar su revólver.