«Antes tardaba siete minutos de Perillo a A Coruña y ahora cuarenta»

Jaime Pena / E.S. A CORUÑA

A CORUÑA CIUDAD

Los trabajos avanzan en las obras del cruce del Sol y Mar, en Perillo.
Los trabajos avanzan en las obras del cruce del Sol y Mar, en Perillo. CLAUDIA DOCABO

El calor y las fiestas agravan los atascos por las obras del cruce del Sol y Mar

23 ago 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

El tráfico aumenta en Perillo. El alcalde de Oleiros, Ángel García Seoane, explicó este lunes que todo el tráfico originado en el puente de A Pasaxe, en A Coruña, se agrava en agosto y está provocado por el calor, que llena las playas, y por las fiestas de Santa Cruz.

«Os atascos desta fin de semana foron terroríficos, por iso o uso da vía Ártabra é importantísimo. Os que van ás praias de Sada ou do norte de Oleiros cando teñen que voltar á súa casa na Coruña ou Culleredo deberán utilizar esta vía, que os pon no destino nun periquete. Ademais, coincidiu cas festas de Santa Cruz e as colas chegaron ata Dorneda, e en Perillo sucedeu máis do mesmo», precisó el regidor.

Por otra parte, los vecinos del cruce del Sol y Mar, en Perillo, están hartos de las obras. Asunción, residente de la zona, confesó estar muy afectada por el ruido que ocasionan. Afirmó que lo peor «es tener que dar toda la vuelta con el coche para recoger a mia nietos, que viven en la acera de enfrente, y llevarlos al colegio por las mañanas».

La obra cortó varios accesos, y ahora desplazarse por Perillo es una tarea que hay que planear con mucha antelación. Además, la actuación obligó a cerrar muchos garajes y a trasladar los coches de los residentes a otros más lejanos, o a aparcar en la calle, «una tarea imposible», según indicó Asunción. Ahora se niega a coger el turismo para ir al supermercado, por ejemplo. Cansada de esperar tanto, opta por ir caminando.

Susana y Charo son otras dos vecinas, de toda la vida, del cruce del Sol y Mar, también afectadas por las obras. Lamentaron tener que dar toda la vuelta al barrio con el vehículo para ir al puente de A Pasaxe, desviándose por Icaria para poder llegar a A Coruña. «Lo que antes eran siete minutos para llegar a Matogrande, ahora son 15 o 20, y casi 40 para llegar al centro. Y si vuelves de Betanzos hay unas colas tremendas», detalló Charo. «A ver por donde entro hoy», es el pensamiento que más le ronda a Susana por la cabeza. Resaltó que nunca sabe cómo va a poder acceder a su casa, ya que cada día «le cortan una calle distinta».

Los establecimientos de la zona también se ven perjudicados por las excavaciones, como la tienda de ropa Koloreske. «La gente que iba de paso y entraba a la tienda ya no puede, porque no tiene dónde pararse», explicó la dueña, Marta. Algo similar sucede en la Farmacia Areal, de Laura Fleire. «La gente no entra por todas las barreras que hay en el acceso a la farmacia. Las personas con alguna discapacidad, o dificultad de paso, no pueden subir. Además, están los cristales agrietados y tenemos las puertas picadas, aunque nos van a cpmpensar por ello», comentó Laura.

Aunque la opinión común consideró que las obras «afectan al nivel de vida», otros opinaron distinto. «Esto es necesario, las obras hacen ruido. Nos afectan pero nos compensan, para mí están tomando buenas decisiones», apuntó Juan Rodríguez.