La pintura verde que trae de cabeza a los vecinos de Alcalde Marchesi, en A Coruña

Elena Silveira
Elena Silveira A CORUÑA

A CORUÑA CIUDAD

Marcos Míguez

La empresa encargada de peatonalizar la vía tuvo que aplicar varias capas de pintura y arena para que el pavimento sea antideslizante

04 nov 2022 . Actualizado a las 14:03 h.

Vecinos y comerciantes de la calle Alcalde Marchesi, en la zona de Cuatro Caminos, llevan semanas desconcertados por los trabajos de peatonalización que se están realizando en esta vía y en la calle Primavera. Explican que, desde hace un mes, los operarios «pintan, despintan, ponen cintas, retiran cintas, echan arena... Están continuamente haciendo pruebas en el mismo tramo de calle, y no vemos que los trabajos avancen. Al parecer no les agarra bien la pintura al pavimento, pero no sabemos el motivo real de tantos cambios». Desde la dirección de obra aclararon el misterio y confirmaron que la obra se está realizando de acuerdo al proyecto, es decir, la plataforma peatonal se construye con hormigón continuo y se está pintando alternando distintos tonos de verde y gris. «Se trata de un sistema multicapas, por lo tanto se pinta varias veces, y después se aplica una capa de arena de cuarzo y sílice para que sea antideslizante. Pero no son pruebas, sino que es el proceso normal de esta obra», indicaron. «Lo habitual es que este tipo de trabajos se realicen en zonas menos expuestas al público y, quizás, por eso llaman la atención. Pero se trata de un procedimiento normal para conseguir el mejor acabado en el pavimento», añadieron.

También explicaron que los trabajos marchan a muy buen ritmo y que, en este momento, tras cinco meses de trabajos, ya está el 80 % de la pavimentación completada. «Comenzamos el pasado mes de febrero y la previsión es que toda la obra esté completada en febrero del 2023. Hasta ahora hemos avanzado muy rápido, aunque intentando perjudicar lo menos posible a negocios y vecinos. De hecho, se trata de un proyecto muy delicado ya que es una calle comercial, muy transitada».

 

Elena Silveira

En este sentido, destacaron que ningún local tuvo que cerrar hasta el momento debido a los trabajos: «Se ha hormigonado manteniendo abiertos los establecimientos y dejando pasar a los clientes. Y tampoco es fácil para los operarios trabajar sin cortar el tránsito de peatones. Es un proyecto bastante delicado», insistieron. E indicaron que llevará más tiempo dotar la calle con el equipamiento previsto. «En la fase de acabados iremos más despacio», anunciaron.

En todo caso, la obra, que está a punto de llegar a su ecuador, no está exenta de inconvenientes. «Claro que genera problemas. El ruido es muy molesto y muchos de nuestros clientes tienen que pasar a la zona de comedor para poder tener algo de tranquilidad». Yara Saavedra, empleada de una cafetería de la zona, también confirma que entra mucho polvo y suciedad en el local, «pero no podemos cerrar la puerta de cristal debido a que dentro haría más calor». También Eva, de la librería Gema, comenta que muchas personas mayores tienen problemas para transitar y utilizar las pasarelas metálicas que han instalado para acceder a los negocios. «Es verdad que cualquier obra trae cierto caos, pero creo que el resultado será muy positivo. De hecho, desde que cortaron el tráfico la calle se llenó de niños. ¡Aparecieron por todas partes! Yo creo que esta peatonalización funcionará muy bien». Otro empleado de la asesoría Barral & Couceiro Asociados, comentó que los inconvenientes son casi insufribles: «Estamos muy cansados de los ruidos. Es casi imposible trabajar así. Y han tenido que limpiar los cristales varias veces por la suciedad que se genera. Pero hay que ser solidario para que la calle quede mejor. Tenemos que asumirlo, no queda otra». También en la inmobiliaria Inmoarch esperan con ganas el fin de los trabajos. «Creemos que será una mejora importante para una de las calles de más tránsito peatonal de la ciudad y que tendrá efectos positivos para el comercio. Toda remodelación tiene sus inconvenientes, pero no hay queja de cómo están haciéndola. El día que hormigonaron delante del local, pusieron enseguida una pasarela para que igualmente pudieran entrar los clientes. Y, curiosamente, ese día fue uno de los que más gente tuvimos. Estaba a tope a pesar de los inconvenientes para pasar», comentaron los responsables del negocio.