Deslizarse por unas sábanas hasta el patio de luces

Alfonso Andrade Lago
Alfonso Andrade CRÓNICAS CORUÑESAS

A CORUÑA CIUDAD

Calle Torreiro, en A Coruña.
Calle Torreiro, en A Coruña. EDUARDO PEREZ

25 jun 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Los patios de luces los carga el diablo, Como los poltergeist, tienen vida propia y suelen dar sustos de muerte a los incautos que no tienen en cuenta que a veces son auténticas trampas. El último caso conocido, que contó esta semana La Voz de Galicia, es el de un residente en la calle Torreiro, en A Coruña, que descolgó por la ventana del segundo piso unas sábanas por las que se deslizó hasta el patio para recuperar un objeto caído. Después no era capaz de trepar por esa cuerda de tela y tuvieron que acudir los bomberos a rescatarlo.

Un papelón, pero menor si lo comparamos con el caso de un conocido que hizo algo parecido: atar unas sábanas y descolgarse por la ventana hasta el suelo del patio para coger el anillo de bodas que se le había caído por juguetear con él. Era verano, hacía calor y aquel caballero lo acusaba mucho porque, como diría Obélix, más que gordo era bajo de tórax. Por eso se paseaba por la casa en pelotas. Y así, como Dios lo trajo al mundo, se le ocurrió bajar por aquella improvisada liana. Pero regresar al tercer piso era misión imposible para aquel hombre grueso al que rescataron también los bomberos. Algún vecino con mala leche conserva las fotos de las maniobras.

«Ojo con los patios de luces», me decía en una entrevista el difunto detective Napoleón, que era un saco de anécdotas. En el patio del hotel Riazor, aferrado a una tubería, intentaba colocar un micrófono junto a una ventana del quinto piso para grabar a una pareja que en realidad no lo era. Todo iba bien hasta que al huésped del sexto se le ocurrió ducharse a las cinco de la madrugada y la tubería empezó a coger temperatura. «Un calor impresionante me abrasaba los brazos, casi me mato. También, ¡a quién se le ocurre meterse en la ducha a esa hora!», maldecía el detective.